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1086 Palabras
—¿Qué pasa contigo? ¿Estás bien? Me dejo caer al lado de Audrey. Martes por el medio día. La cafetería sigue repleta como siempre. Chicos que entran y salen a la hora de comprar almuerzos y encontrarse con sus grupos de amigos. Hace un calor de morirse, de esos días en que no puedes estar ni un segundo parada por el repentino dolor de cabeza que te genera el calor. Me aparto el cabello del rostro sudoroso. Nuestra mesa está vacía, a excepción de Audrey con su bandeja llena de puré de patatas y milanesa envuelta en un colchón de mayonesa. Abre la botella de agua para llevársela a los labios y beber. Trae consigo un lindo vestido n***o floreado y zapatillas. En cambio, yo voy vestida con lo primero que encontré esta mañana. Mamá salió volando directo al trabajo, y como toda una irresponsable, yo me olvidé de poner la alarma. Así que pude rescatar unos short negros y la remera holgada dos tallas más grande que el mío que me llega a los muslos. —¿Has visto a Aaron? —¿Tú viste a Payton?—pregunta—Acordamos almorzar todas juntas en la azotea hoy, pero...no atiende mis llamadas. —¿Desde cuándo son tan cercanas ustedes dos?—pregunto yo y ella se encoge de hombros. —Es bonito tener a una chica más en el grupo. —Creí que siempre íbamos a ser nosotras dos. —Sí, pero ya sabes…—esboza una sonrisita alegre—Creí que con Alex y los chicos podríamos formar uno nuevo. Dejo caer la cabeza contra la mochila. —Alex es… —Alex es un buen tipo—interrumpe y habla con la boca llena—Me alegra que Den y Harry también sean abiertos con nosotros—larga un suspiro y se aparta el cabello de los hombros. Hace una pausa para mirarme y pronuncia melancólica—¿Nunca sentiste como que te falta algo? —¿Como qué? —No lo sé...algo. Estoy sintiéndome así desde hace semanas—me enderezco y estiro la mano para tocar su frente. No tiene fiebre—Estoy bien. —¿Segura? Me mira a los ojos con un brillo extraño. Luego sonríe sacudiendo un poco la cabeza y responde: —Estoy bien. Eso es todo lo que me da la seguridad de que a Audrey le pasa algo. Aquí sentada a su lado, por primera vez descifrando qué se oculta detrás de esa sonrisa lobuna y esos ojos celestes que siempre andan mintiendo. Tal vez no soy la única que esconde secretos. Tal vez estoy tan ensimismada que no soy capaz de ver lo que le ocurre a mi mejor amiga. —¿Sabes qué?—pronuncio robando un trozo de milanesa bañada en mayonesa. —Cuando me hablas con tanta energía me das miedo. —Tú y yo tendremos una pijamada—informo y ella se lo piensa. —Los exámenes están a dos puertas… —¿Y…? Podemos juntarnos este sábado en mi casa a estudiar. Le diré a mamá que vienes, no acepto un no por respuesta, ¿entendido? Ah...y si quieres, podemos invitar a Payton—sus ojos relucen—Noche de chicas. Solo eso basta para que me diga un rotundo sí. Y yo me quedo pensando en que por ahí va a ser el mejor momento para hablar con ella. La conozco desde que tengo memoria, lo sé. Sé cuándo está mal, cuando está feliz, cuando anda con el corazón roto. Pero su comportamiento últimamente no es el mismo de hace un año. Exactamente desde que...la secuestraron. —¿Y qué onda con Aaron?—pregunta. —No hay onda. —¿Segura? Quise decirle que nunca habrá nada entre nosotros, porque Aaron no me parece el indicado, porque tiene tantos secretos y tantas maniobras debajo de la manga que llegar a imaginar algo entre ambos me resulta casi imposible. Pero lo cierto es que estas últimas semanas, desde que lo conozco, hemos estado cercanos. No esa clase de cercanía, sino que con todo lo que pasa últimamente, con lo de Catherine y lo de Luhan...sé bien que me beneficia tenerlo como aliado. Aunque luego de lo que pasó el fin de semana en la casa del muelle...las dudas me asaltan por doquier. —¿No te parece raro?—dice Audrey. —¿El qué? —El que no hayan venido. A lo mejor les pasó algo…Harry esa noche estaba un poco raro. La palabra raro llama mi atención. —¿Raro en qué sentido? —Raro de raro—afirma—No lo sé, Blas. ¿Nunca tuviste esa sensación de que los demás te ocultan algo? Como que te muestran una parte de ellos totalmente falsa, como que...les da miedo lo que la gente pueda descubrir detrás de esa faceta amable y simpática. Ocultan su verdadero ser para tratar de encajar en alguna parte. A decir verdad, los cuatro son medio extraños a su manera. Payton siempre está sonriendo, tratando de caerle bien a los demás. Denver con su faceta de chico atlético y rompe corazones. Su hermano, Harry, por lo que cuenta Audrey y por lo que analizo yo, siempre está con esa mirada precavida, siempre alerta a lo que pueda suceder o a lo que pueda aparecer. Y Aaron...bueno, Aaron es extraño ya de por sí. Jugando al FBI por allí, siendo un exorcista mata demonios en busca de Luhan para cobrar una venganza de la que no está seguro de llevar a cabo. —Por ahí no les sonó la alarma—pronuncio—A lo mejor se quedaron dormidos. Audrey, no tan convencida de mis palabras, añade: —Puede ser. ?? La clase de anatomía resulta ser tan aburrida que me sorprendo de haberme dormido. Para cuando me despierto sobre el banco, la gente ya está retirándose del aula. En la pizarra verde están anotadas las páginas del libro que debemos leer para la próxima semana. No tardo en sacarle una foto y guardarla. Junto los cuadernos del escritorio y los meto dentro de la mochila. Para cuando estoy dando un paso directo a la salida, por el gran ventanal frente a mí observo la figura oscura de un chico apoyado sobre el capó de un Audi n***o. Las chicas que pasan a su lado se voltean a verlo sin una pizca de disimulo. Incluso los chicos se le acercan para tomarse una foto con el auto de gran tamaño.
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