—Hay que encontrar a Quentin y cortarle la cabeza. Así de simple, pero no rápido...lento y agonizante, para que sufra y vea que se equivocó de bando. Luhan sigue tirado en la cama jugando con un hilo entre los dedos. Gira la vista hacia mí. —¿Tengo razón? —Solo si eres un lunático y un psicópata—añade Aaron. —Soy un lunático...y psicópata también. —Lo creo. Todo demonio tiene su locura. —No me pongas en la misma bolsa—añade Scott y viene hacia mí. Se cruza de brazos a mi lado y me da una rápida mirada—Perseguir a Quentin es como encadenarse uno mismo al infierno. —¿Que ustedes no viven en él?—pregunta Aaron irónicamente. Scott suspira. —Mira, si no te maté hasta ahora es porque te necesitamos. Aaron larga una carcajada. -¿Necesitarme? ¿Tú? —y continúa:—¡Oh, miren...el

