¿Madre solo una?

3000 Palabras

—¡Hola, Esteban! ¿Cómo estás, nene? ¡Me tenía preocupada que no me respondías el teléfono, che!— exclamó Claudia al saludarlo con un sonoro y maternal beso en la mejilla al recibirlo en la puerta de su casa — Pasen, pasen. Matías todavía no llegó, tenía que parar en lo de un amigo que vive acá nomás. Pero me dijo que ustedes estaban viniendo... Abigaíl observaba con desmesurada curiosidad a esa mujer achaparrada y regordeta que los recibía. A simple vista, esa señora, tenía un algo que le recordaba a su madre. Parecía ser una mujer dulce, de corazón enorme, siempre dispuesta a brindar ayuda a cualquier persona que lo necesitase, aunque estuviera ocupada en sus propias cosas. —Pero, nena, vos también. Pasá, que tengo que cerrar la puerta o se me entran los perros.— la apuró sacándola de

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