Glen la arrastró hasta otra tienda de maquillaje y perfumería; tenía que comprarle todo, ya que había llegado prácticamente sin nada. Tenía que estar presentable para el señor Bradley, eso le había quedado bien claro, así que no podía fallarle. —Creo que es suficiente —dijo Julieta, mirando a Glen algo asustada de que se fuera a enojar, pero fue lo contrario. El castaño le dedicó una pequeña sonrisa y asintió. Estaba bien por hoy, así que decidieron descansar un poco. —Si así lo quieres... regresemos a la casa, debes alistarte para salir con el señor Bradley —dijo Glen caminando hacia el auto. La rubia lo miró extrañada. ¿Alistarse? En su mente, la idea de una noche de sexo pasó por su cabeza; era lo único que se le ocurría que él pudiera querer. —Te espera a las 5 de la tarde en l

