Capítulo 5

1023 Palabras
Luego de que mi jefe saliera de la habitación listo para la fiesta, fue mi turno de arreglarme. Por suerte siempre traigo dos vestidos a elegir. Uno largo y formal y otro corto y más casual. Esta vez opté por la segunda opción. Es un vestido color verde menta que llega a mi rodilla. Es de tirantes delgados con un lindo escote drapeado al frente que les da más volumen a mis senos. Mis zapatillas de 10cm y mi bolsa tipo carta lo acompañan a juego. Me maquillo ligeramente y alzo mi cabello en una coleta alta dejando mi flequillo peinado de lado. Salgo de la habitación y veo al señor McCallister en el balcón con una copa de whisky en su mano y en la otra su cigarrillo. Lleva puesto uno de sus típicos trajes de negocios color gris. Su deliciosa fragancia llena el ambiente. La luz del atardecer solo lo hace ver más atractivo. - Podemos irnos, señor- menciono al ver la hora en mi reloj de pulsera. - Creí que nunca saldría- gira y se queda callado. Me recorre de pies a cabeza y frunce el ceño. Se bebe de un trago lo que tiene en el vaso, se acerca a mí y deja el vaso en una mesita al igual que el cigarrillo en el cenicero. - Vamos, no quiero llegar tarde- menciona demasiado cerca antes de pasar a mi lado. Pongo los ojos en blanco antes de girar y seguirlo. El mismo auto que nos trajo nos lleva al lugar del evento. Bajamos y avanzamos al mismo paso. Entramos y todo está bellamente decorado en tonos blancos y dorados. Cuando la señorita Hudson nos ve, se acerca. - Me da gusto verlos aquí- menciona saludando de mano a mi jefe. - No le quedaríamos mal, Olivia- dice antes de dejar un beso en el dorso de la dama. - Es muy caballeroso, Logan. Sin duda la mujer que esté a su lado será afortunada- menciona y me mira de reojo sin entender por qué lo hace. 'Si supiera que es un dolor de cabeza' es lo único que pienso. - Emily, luces hermosa. - Gracias e igualmente- respondo sonrojándome. - Síganme, se sentarán conmigo y mi familia- dice antes de tomarme del brazo. Llegamos a una mesa redondo donde están los que creo son sus padres, un niño de 6 o 7 años y un atractivo hombre. - Papá, mamá, les presento al señor Logan McCallister y a Emily Ross- pronuncia llamando su atención. El señor de tal vez 48 o 50 años se levanta a saludar seguido de la dama. - Gracias por aceptar venir a firmar ese contrato. Mi hija no se a sentido bien de salud últimamente- dice el señor Hudson. - Entiendo. Gracias por invitarnos a su fiesta- responde mi jefe. Luego de eso nos sentamos uno a lado del otro como siempre. La cena es exquisita y el ambiente agradable. Vemos que todos se paran a bailar menos mi jefe y yo. - Disculpe, ¿me permites este baile?- giro en dirección a donde escucho la masculina voz. - Eh... - No, ella está conmigo- responde mi jefe de la nada. Lo miro mal antes de ponerme de pie. - Acepto bailar contigo- miro al guapo joven. Me toma de la mano y me lleva a la pista dejando a mi jefe aguantando su coraje. Bailamos y mientras lo hacemos, me comienza a decir algunas cosas de él. También me cuenta uno que otro chiste que no puedo de la risa. - Te agradezco que hayas alegrado mi noche- menciono mientras regresamos a mi lugar. - Lo mismo digo. Eres una mujer encantadora- sonrío. Me ayuda con la silla y luego se va no sin antes darme su número y un beso en la mejilla. - Veo que la está pasando bien- dice el amargado a mi lado. - Es una fiesta, para eso es- menciono sin darle importancia. Solo me mira y regresa la mirada al frente donde la mayoria sigue bailando. Incluso veo a Olivia con el guapo hombre que estaba sentado con nosotros. Lucen íntimos y cómodos. Tras un largo rato, todos despejan la pista y Olivia llega con una caja de regalo enorme. El hombre la ayuda y la abraza por la espalda mientras los señores Hudson la abren frente a todos. Salen globos de colores rosa y azul. Sacan lo que parece ser una foto y los veo abrazarse entre sí y la señora comienza a llorar feliz. - Mamá, papá. Van a ser abuelos- dice ella antes de que los cuatro se abracen y todos aplaudan. Veo a mi jefe bufar y sonrío ampliamente. 'Se le ha ido una' ****** Luego de embriagarnos un poco, es hora de irnos al hotel. - Que descanse, señorita Ross- dice algo enredado. - Espere- frunzo el ceño y gira a verme-. ¿Dónde va a dormir usted? - En la cama, donde más. - Pero... - Puede dormir en el sofá, el piso o.… conmigo- un escalofrío me recorre. 'Que locura. ¿Dormir con mi jefe?' 'Imposible' - Puede dormir en el sofá- lo señalo-. Se va cómodo. - Entonces duerma ahí- se gira dispuesto a irse. Observo el sofá que ciertamente se ve más cómodo que el que tengo en casa, pero... - Escuche, Ross- me sobresalto al escucharlo a mis espaldas-. Podemos compartir la cama. Estoy lo suficientemente alcoholizado como para pensar en hacerle algo- lo veo y ciertamente apenas y puede sostenerse. - Bien, pero si trata de propasarse... - Por quien me toma, Ross. No es mi tipo de todos modos- un pinchazo en mi corazón siento. Por supuesto, a él solo le gustan flacas, de metro setenta, con complejo de diva y senos pequeños. Yo soy más de busto grande, pequeña cintura, pero caderas y trasero proporcionados. Y mi estatura apenas alcanza el metro sesenta. - Vale, compartiremos cama, pero con una condición- achina la mirada y ladea una sonrisa. - La escucho- se cruza de brazos resaltando su perfecto y esculpido cuerpo de dios griego. Una completa tortura será esta noche. . . .
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