Capítulo 4

1053 Palabras
+Emily Ross+ Luego de cinco alarmas apagadas y tres perdidas, llego al aeropuerto. Donde mi impaciente jefe ya me espera con el ceño fruncido. - Dije primera hora- gruñe. - Lo siento. El autobús no pasó a la hora- digo tratando de recuperar el aliento. - Como sea. Subamos, solo hacía falta usted- gira y sube al avión. Lo sigo sin ganas de hacerlo. Durante el viaje saco la laptop y la tableta. Organizo su agenda ya que este viaje no estaba planeado. Cambio fechas de juntas y reprogramo reuniones. Reviso algunos correos que requieren una respuesta y otros simplemente los dejo para después. Al terminar, me duermo un rato hasta que siento que me mecen con brusquedad. - ¡Señorita Ross! Si no despierta ahora mismo, aquí la dejo- escucho la voz molesta de Logan, mi jefe. Abro los ojos y lo primero que veo es a él de pie a mi lado. - Lo siento, yo... Me quedé dormida- digo avergonzada sintiendo mis mejillas sonrojarse. - Si no me dice, no me doy cuenta. Dese prisa, la señorita Hudson ya nos espera- informa de mala gana. Me pongo de pie y rápido guardo mis cosas para seguirlo. ***** Siento mi estomago gruñir y me sonrojo al ver que mi jefe lo ha escuchado. Vamos uno a lado del otro en la camioneta. - Comeremos con la señorita Hudson. Luego hablaremos de negocios- informa sin verme. - Claro, los documentos se los envié a su asistente- menciono. - Bien, recuerde tomar nota- dice antes de llegar. Bajamos y nos acercamos a la joven que está en la entrada. Al ver a mi jefe se pone roja y nerviosa. Ese es el efecto McCallister. Quien lo ve, no se puede resistir a sus encantos. Llegamos a la mesa indicada y ya en ella están dos personas. Las cuales identifico como Olivia Hudson e Irvin Sanders. - Bienvenido, señor McCallister- pronuncia ella al ponerse de pie. - Señorita Hudson- acepta la mano de la mujer en saludo. - Emily, gusto en verte- pronuncia amable al verme. Es hija de uno de los empresarios más reconocidos del país. Es una mujer hermosa y elegante. De cabello rubio y ojos verdes. - Igualmente, señorita Hudson- respondo. - Vamos, tomen asiento. Mi jefe me ayuda a acomodar la silla y luego toma asiento a mi lado. El mesero se acerca y ordenamos. Luego de comer, mi jefe es el primero en hablar. - Señorita Hudson... - Olivia, solo dígame Olivia- menciona con una perfecta sonrisa. - En ese caso, dígame Logan- ella asiente-. Bien, ahora que la comida a finalizado, me gustaría pasar a lo que hemos venido. - Claro, le pido disculpas por estas molestias, pero mi condición no me permite viajar por ahora- explica. Su asistente saca la carpeta y ella se la entrega a mi jefe. - Ya he firmado. Solo falta que usted lo haga y seremos socios. Lo veo sacar su pluma color negra con detalles de oro. Firma y me entrega la carpeta. - Bienvenida a mi empresa, Olivia. Espero que seamos buenos socios- comenta mi jefe y sé por donde van sus palabras. 'Nunca cambia' ruego los ojos mentalmente. - Así será, Logan- afirma ella sin saber el trasfondo de sus palabras. - Hagamos un brindis- propone. - Lo siento, Logan. Pero no puedo beber ahora- responde. - Y ya que han venido desde lejos, permítanme invitarlos a la fiesta de aniversario de mis padres- su asistente le entrega una carta. - Aquí está la invitación con los datos- se la entrega a mi jefe-. Es sorpresa para ellos. Espero contar con su presencia- nos mira a ambos. - Gracias. Ahí estaremos- responde mirándola. - Bien, paso a retirarme. Me están esperando- los vemos ponerse de pie, se despide de nosotros y sale junto a su asistente. Oculto mi sonrisa pues por primera vez, una mujer a rechazado al gran Logan McCallister. Sin duda Olivia es de las pocas mujeres que no se sienten atraídas por él. ***** Llegamos al hotel y nos acercamos a la recepcionista. - Buenas tardes, ¿tienen reservación?- cuestiona la mujer que mira a mi jefe ensoñada. - Si. A nombre de Logan McCallister- responde sin prestar atención. Tiene la mirada en su celular. 'Seguro es su novia quien le escribe. Su telefono no a dejado de sonar' - Claro.... una habitación para dos personas- informa luego de unos minutos. - Si... Esperé, ¿qué dijo?- alza la mirada y la observa fijamente. - Tiene una reservación de una habitación para dos personas- repite nerviosa al ver a mi jefe que la quiere fulminar. Por lo que decido interferir. - Disculpe, señorita. Yo realicé una reservación de dos habitaciones- le muestro la captura en mi teléfono. - Oh- dice preocupada-. Le ofrezco una disculpa. Pero solo tenemos una suite reservada. Nuestro sistema debió fallar en el proceso y ya no contamos con más habitaciones disponibles- miro a mi jefe que sigue sin decir nada. Su rostro es de completa seriedad pero sé que está furioso. Muerdo mi labio esperando el momento de que estalle. Pero, no pasa. - Está bien. Denos la habitación- responde con tranquilidad. Lo miro como si le hubiera salido una segunda cabeza. - Pero señor... - Arreglaremos esto en la habitación, señorita Ross- me mira y paso saliva ante su profunda mirada de ojos miel. Asiento y luego de que se registra y le entregan la tarjeta, nos guían a la suit. - Por aquí, señores- menciona el botones una vez que estamos en el piso 12 del hotel. Abre la puerta y entramos. Me quedo maravillada ante el lujo de este lugar. La increible vista desde aquí me enamora. - Iré a la ducha- menciona a mis espaldas. Giro y lo veo ir a la habitación ya que es aparte. (De este lado está la sala de estar, una mini cocina con un comedor y luego está la habitación) Me relajo y me acerco al balcón. 'Los lujos que un millonario puede darse' Suspiro y cierro los ojos dejando que el aíre juegue con mi cabello. 'Al menos valió la pena el viaje' digo al recordar la fiesta de la familia Hudson. 'Espero esta noche encontrar un apuesto caballero que me deje montarlo' sonrío ante mis pensamientos. . . .
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