*Logan McCallister*
Salgo la de junta furioso y solo escucho los pasos apresurados de mi secretaria detrás de mí.
La junta no salió como lo esperaba.
Mi padre siempre encuentra el más mínimo detalle para molestarme y si no lo hay, lo inventa.
Como en esta ocasión.
Los números bajaron el uno por ciento. Lo suficiente para echarlo en cara.
No logro entender en qué momento permití que ese sujeto fuera parte de mis socios. Si esta empresa es mía.
[Me llamo Logan McCallister, tengo 28 años y soy el hijo mayor de tres.
Mi padre es un empresario reconocido y mi madre una escritora famosa.
Desde que tengo memoria he luchado por lo que quiero.
A pesar de pertenecer a una familia millonario, nunca tuve privilegios como todos creen.
Comencé a trabajar medio tiempo en diferentes lugares cuando cumplí los 16 años.
En cambio, mis hermanos sí gozaron de todo sin esfuerzo].
[Pero lo agradezco. De lo contrario sería igual de inútil como ellos].
- Cancele todas mis reuniones de hoy y que nadie me moleste- ordeno antes de entrar a mi oficina.
- Entendi...- cierro la puerta.
No quiero ni escuchar la voz de Emily.
'Y menos luego de verla tan pegada al idiota de mi hermano menor, Elián'
No sé por qué me molesta si ya sé cómo se las gasta mi hermano.
Además, Emily lleva siendo mi asistente dos años, y es por mucho la que más a aguantado a mi lado.
Pues suelo ser exigente y perfeccionista en todo lo que tenga que ver con mi empresa.
En ocasiones me irrita esa sonrisa profesional que me da cuando sé que lo único que quiere es ahorcarme.
Pero se lo dejo pasar ya que es la persona más eficiente que he conocido, admiro su capacidad para resolver todos mis asuntos en un parpadeo sin esfuerzo.
'Pero nunca se lo diré. Eso solo lo guardo para mí'
Reviso algunos datos, pero no logro concentrarme. En eso la puerta de mi oficina es abierta bruscamente.
- Dije que no quería ver a nadie- alzo la mirada furiosa y ahí está ella.
Un metro con sesenta y cinco centímetros de altura, cabello n***o, ojos en tono Hazel, cuerpo de reloj de arena, tez clara y rostro de ángel.
- Lo lamento, señor McCallister. Pero no la pude detener- habla tranquila y sin bajar la mirada.
- Dejamos solos- ordeno con severidad.
Una vez que ella sale, Yaneli se acerca a mí. Mueve sus caderas con gracia y elegancia al acercarse.
- Mi amor, lamento no haber ido a nuestra cena- me hace girar en mi silla y se sienta en mis piernas.
- Por favor, levántate- ordeno serio.
- Pero aquí estoy cómoda- susurra seductora antes de besar mi cuello.
- Obedece, Yaneli. No estoy de humor- la detengo por los hombros y la pongo de pie junto conmigo.
- Vamos a comer. Así recuperamos el tiempo perdido de anoche- dice melosa y lo detesto.
- Tengo cosas que hacer. Anoche hice espacio para ti y me dejaste plantado- digo molesto, pero no porque ella faltara, más bien es por el tiempo que perdí.
- Pues tendrás que hacerlo, porque tu madre nos espera en el restaurante- enarca una ceja mirándome. Suspiro.
Sabe que no me gusta que se quieran imponer.
- Cancela o ve tú sola. Yo tengo asuntos que atender- menciono.
Agarro mi teléfono y las llaves antes de salir de mi oficina.
- Señorita Ross, es hora de irnos- digo sin mirarla.
Sé que ella vendrá.
Y ciertamente a los segundos ya está a mi lado.
*******************
*************
********
+Emma Ross+
'Ding'
Salimos del ascensor.
- ¿Tiene alguna reunión programada?- cuestiono luego de subir al auto.
Pero como es costumbre, me ignora y pone el auto en marcha.
Suspiro desviando la mirada a la ventanilla.
no sé para qué me molesto en preguntar si sé perfectamente que mi jefe solo quería huir de su novia.
Su celular suena y responde en altavoz.
- Habla McCallister- su masculina voz es intimidante aun por teléfono.
- Señor McCallister. Habla el asistente de la señorita Hudson. Le informo que no podrá llegar a la cita programada. Ya que su viaje tuvo que ser cancelado- informa Irvin Sanders.
Pongo los ojos en blanco.
- Bien, ¿cuándo llega a la cuidad? - cuestiona serio.
Sé que está molesto, pero siempre disimula a la perfección.
- Por el momento no podrá viajar. Por lo que me pidió preguntar si usted puede venir a Los Ángeles que es donde está ella ahora- suspira irritado.
- Bien, mañana mismo estoy allá- responde y cuelga sin esperar respuesta del hombre.
- Haré su reservación de hotel- saco la Tablet y entro a la app de reservaciones.
- Que el avión esté listo a primera hora. Y por favor, llegue puntual- me mira por unos segundos.
- Si, jefe- respondo.
La última vez tuvo que esperar una hora por mí.
Aunque tampoco es como que perdimos el avión.
Él es dueño del jet y puede hacer uso de él a la hora que quiera.
Llegamos y como siempre, me despido antes de bajar sin esperar su respuesta.
Antes de entrar a mi departamento decido pedirle un favor a mi vecina.
Toco la puerta dos veces y a los segundos sale la pelirroja.
- Emily, que gusto verte- menciona.
- Hola Lola. Quería pedirte un favor enorme- digo algo tímida.
- Claro, siempre y cuando no sea dinero- sonríe con gracia.
- No. Es sobre Tobías. Saldré de la cuidad mañana y quería saber si lo puedes cuidar.
- Por supuesto. Sara estará encantada de cuidar a tu lindo gato.
- Gracias, más tarde lo traigo.
- Está bien- responde.
Giro y escucho que cierra la puerta.
Entro a mi departamento y como siempre, Tobías me recibe.
Luego de cenar me dispongo a hacer mi maleta.
Al menos debo llevar dos trajes de trabajo, dos normales y uno elegante según mi jefe.
También guardo ropa interior.
Antes de ir a la cama, recuerdo que debo llevar al gato con mi vecina.
Al regresar, pongo las alarmas y me acuesto.
Cierro mis ojos y me dejo llevar por el sueño.
Uno demasiado caliente donde el protagonista es Logan McCallister.
.
.
.