Me detuve en un semáforo y aproveché para voltear a verlo. Grave error. El maldito idiota lleva la cabeza recostada en el asiento, luce todavía borracho y hasta cierto punto gracioso, pero también sigue viéndose jodidamente bien. Agradezco que durante el trayecto no diga nada. Y mientras avanzamos, algo no me cuadra. Logan, o sea mi jefe, no era de este tipo de hombres que se emborrachaba tan seguido y menos en un bar de mala muerte. Entiendo lo de la fiesta de los Hudson, se le pasaron las copas, ¿pero ahora? Algo debió haber pasado. Una vez que llegamos a su departamento, lo ayudo a bajar del auto aun en contra de su voluntad. Subimos a su piso mientras murmura un par de cosas que prefiero ignorar. Al llegar a su departamento se me cae la mandíbula pues todo grita lujo por donde l

