CAPÍTULO VI EL PESO DE SU MIRADA

2106 Palabras
CAPÍTULO VI EL PESO DE SU MIRADA — ¿Cómo está? — preguntó Itzam al ver regresar a Rigo. Se encontraba inquieto, no fue el mejor de los encuentros con Milen, aunque tampoco esperaba que lo fuera, aun así, resultó ser peor de lo que hubiese imaginado. — Feliz y contenta, por su puesto, ¿cómo crees que se va a encontrar después de lo que pasó? — respondió con sarcasmo el abogado, recordando como Milen aunque intentó disimularlo, no paró de llorar durante todo el trayecto al nuevo departamento. La joven no puso mucha resistencia cuando Rigo le informó que su departamento había sufrido un percance y tendría que ser trasladada; aunque la verdad era que Itzam dispuso de un lugar mucho más privado y repleto de vigilancia para ella. Ahora que Nerón había descubierto su paradero, no pensaba dejar nada a la deriva en lo que se refiere a la seguridad de la joven. Estaba determinado a protegerla hasta con su propia vida de ser necesario. — No voy a decir, te lo dije porque no resolvería nada, pero de verdad Itzam, ¿tenías que ser tan cruel? — demandó el abogado. — No tendría que serlo si hubieras hecho tu trabajo y la hubieras mantenido lejos de aquí, donde ese animal no la encontrara— espeto Itzam exasperado. La culpa lo carcomía por dentro, podía sentir su carne siendo devorada. Se veía obligado a tratarla con desprecio para que ella lo odiara con todas sus fuerzas, se fuera lejos donde la maldad de Nerón no la alcanzara. — Estoy de acuerdo con él — intervino Noah señalando a Rigo — no es necesario que la hagas pedazos para protegerla. — Tú también — reclamó Itzam a su amigo. — Te lo he dicho infinidad de veces, Cham, lo mejor es que estén juntos. La dejaste y no sirvió de nada, bueno, solo que ella te desprecie; pero nada más, ahora volvemos al inicio y aparte le sumamos el hecho de que ella no nos puede ver ni en pintura, ¿cómo haremos para protegerla?, eventualmente terminará descubriendo. — Eso pasa porque ninguno de los dos hace las cosas como debe de ser. — Oh, entonces ilumínanos don perfección — se mofó Noah elevando las manos al cielo — Por qué hasta donde yo veo, tú eres el que, pero hace las cosas — endureció su voz — ella estaba aquí, tuviste la oportunidad de explicarle todo; pero no ahí vas a comportarte como un maldito loco a ordenarle que se vaya, así sin más, ¿qué crees que va a pensar?, lo siento amigo; aun así, le doy toda la razón. — Lo único que has conseguido es acrecentar sus dudas sobre lo que pasa, conociéndola una vez que se recuperen de este golpe, no va a descansar hasta descubrir la razón de tu comportamiento. No podrás engañarla de nuevo. — Sugieran que vaya corriendo en este momento y le cuente que su verdadero padre es un desgraciado que busca aprovecharse de ella, que violó a su madre y casi mata a su tía, la que por cierto está en coma — aludió con fingido entusiasmo — Él lo entenderá, no me odiara por mentirle y seremos felices para siempre. Por favor — resopló por la nariz. — Algo por el estilo — El optimismo de Noah si era genuino. — Los dos están mal de la cabeza. — Tal vez no así — coincide Rigo con Itzam por más extraño que pareciera —. Pero sí debemos cambiar de estrategia. Yo propongo que por el momento dejemos la vigilancia a tope. Ya veré cómo le explico lo del cambio de departamento. También la vigilancia a Nerón — El abogado fijo su mirada en Itzam — Si piensas mantenerte cerca de ella, a decir verdad, estoy seguro de que lo harás, prepara una buena forma de contarle todo, eventualmente tendrás que hacerlo y ocultarle la realidad de las cosas solo beneficia a Nerón, le estamos dando las armas para que las use en nuestra contra. —Antes la subo en un maldito avión y la envió lejos, aunque tenga que hacerlo yo mismo — amenazó Itzam. — Definitivamente, has perdido la cabeza — señaló Noah — Solo suplica su perdón y vuelve con ella, no vas a poder protegerla si no es teniéndola junto a ti, lo sabes. — No podemos estar seguros de que sea así — Itzam se dejó caer sobre el elegante sofá que Noah tenía en su sala, aquel done Milen había estado unas horas antes; apoyó sus antebrazos sobre sus muslos y reposó su cabeza en sus manos, le paseaba una tonelada. El dolor de estar lejos de Milen, el remordimiento por tratarla cruelmente, el temor a que Nerón le hiciera daño y un fin de preocupaciones más sobrepasaba su mente ocasionando un fuerte dolor de cabeza. — La amas, estoy seguro de que ella aún siente algo por ti, tendrás que arrastrarte para conseguir su perdón; pero con el tiempo estoy seguro lo conseguirás — lo animó Noah— No perderíamos nada con inten… — ¡La perdería a ella! — chillo furioso Itzam — Solo dios sabe lo que ese imbécil pueda hacerle — negó efusivamente con la cabeza — y no, no pienso arriesgarme; prefiero verla de lejos, que tenerla a mi lado y terminar perdiéndola para siempre — su agonía era insoportable; pero desde que la había encontrado de nuevo, le bastaba con verla unos minutos cada día para amortiguar su sufrimiento, casi como tomar algún medicamento; no obstante, si no tenía esa oportunidad, él terminaría por dejarse consumir por el dolor y definitivamente la muerte sería su único consuelo. — Tenemos un plan, veamos cómo nos va con él — Rigo intervino calmando los ánimos — si sobre la marcha vemos que algo no funciona lo cambiamos, no obstante, hay que tener claro que si en algún punto es imperativo tener que decirle la verdad, lo haremos — afirmó — al menos yo aceptaré la forma en que quieres llevar las cosas Itzam, sin embargo, lo apruebes o no le contaré la verdad sin dudarlo si lo creo conveniente, ¿estamos? — dictaminó el abogado. La oscuridad en los ojos de Itzam demostraban que no estaba de acuerdo con la última parte del plan, no obstante, por el momento le servía, bien Rigo podía correr a contarle todo a Milen, pero le estaba dando una oportunidad, significaba que su plan no era tan descabellado. Podría protegerla de la atroz realidad de su origen un poco más y con algo de suerte podría acabar con Nerón antes. Un leve asentimiento de cabeza por parte de Itzam, sello aquel acuerdo. … La fría mirada llena de desprecio que Itzam le dedicó seguía presente en su memoria, tan viva, causando estragos en ella que podía sentirla por todo su cuerpo, que se volvía frágil y débil ante el peso de sus ojos. «No, no puedo sentirme así», se negaba Milen, abrazándose a sí misma con el propósito de infundirse fuerza. Se encontraba recostada sobre la enorme cama de una de las habitaciones de aquella nueva casa, en posición delta, sin poder pegar el ojo, una vez más por culpa de, Itzam Balcab. Aunque a diferencia de las veces anteriores, no era fruto de su imaginación, ideando en su cabeza cómo sería aquel encuentro, en sus pensamientos ella podía decirle todo lo que pensaba e incluso podía adivinar lo que él diría, como actuaria y, sin embargo, la realidad había sido muy diferente, él ni siquiera le dio la oportunidad de debatir nada. >> gruñó con frustración Solo me miró y derrumbó todo en mí >> se lamentó. A pesar de lo desafortunado de su encuentro, la joven no estaba muy segura de no querer volverlo a ver y más allá de los sentimientos que aún tenía por él, existían muchos puntos que aclarar, como su insistencia porque ella se fuera de la ciudad, ya que podía entender que no la quería cerca de su familia, digo, nadie quiere estar lidiando con su ex después de haber terminado y menos cuando se quiere seguir llevando una vida de desenfreno, como seguramente lo había Itzam o al menos eso era lo que ella suponía. En sí, toda la actitud de ese hombre era demasiado extraña, la sacó a rastras del lugar, bien pudo solo ignorarla e incluso la amenazó si una razón de peso. Todo era muy extraño y Milen intuía que algunas piezas no encajaban. > Un calambre apretujó su corazón, obligándola a contraerse sobre ella misma una vez más, a ese paso terminaría siendo una maraña de piel y huesos. Nunca pensó que después de su engaño otra cosa pudiera dolerle más. Comprobó de la peor manera que sí era posible. Ni siquiera podía olvidarse de él, superar lo que le hizo y ahora tenía que lidiar con su desprecio y su odio y lo peor sin saber el motivo del porqué. > ¿Por qué tendría ella que irse de la ciudad?, era una ciudad muy grande, en casi un año no se habían vuelto a ver, fue realmente una coincidencia, una muy mala, por cierto. > Determinó con valentía Su corazón respingó de nuevo, dejando claro que no estaba de acuerdo con la idea de que Itzam se fuera. Revelándole que muy en el fondo, durante todos esos meses ella guardó la esperanza de encontrarse con él de nuevo, no era prudente seguir engañándose. No entendía el porqué de hacerlo, podía culpar al sentimiento que su corazón se niega a desechar, porque al parecer eran lo uno que aún lo mantenía unido como un incipiente pegamento que amenazaba con desprenderse en cualquier momento; pero ahí estaban. Adolorido, roto, mallugado, herido, pero su corazón aún seguía latiendo por él. > suplicó llevándose la mano al pecho y apretándose esa parte hasta encajarse las uñas. Un par de veces se descubre marcas en ese parte, sobre todo después de que el dolor la atormentaba con mayor fuerza. > Y su desesperación al fin la llevó a caer en la inconsciencia. Su mente siguió dándole vueltas a todo aquello mientras dormía e incluso tuvo pesadillas, en las que la voz de Itzam exigiendo que desapareciera de su vida, amenazando con destruirla de no obedecer. El pánico la llevaba a correr lejos de él, a huir o al menos lo intentaba, sentida sus extremidades pesadas, todo su cuerpo se sentía como un bloque de cemento impidiéndole alejarse. Algo la detenía junto a él y ella no lograba entender que era, por qué no podía irse y dejarlo, ¿sería acaso que ese era su verdadero deseo?, quedarse a su lado, volver con él después de lo que le había hecho. Luego sus enormes ojos, igual que un par de obsidianas negras, brillaron frente a ella, llenos de preocupación … De anhelo, era una locura, pero podía sentirlo por la forma en que la miraba, él quería lo mismo que ella, quedarse a su lado. ¿Cómo era aquello posible?, la despreciaba. Estaba a punto de preguntárselo; pero sus ojos se abrieron abandonando la oscuridad de sus sueños, sin obtener las respuestas. Se incorporó sobre la cama más confundida y cansada que como se había dormido; estiró sus brazos y piernas, daba la sensación que un camión le había pasado por encima. Miró a su alrededor estudiando el lugar donde se encontraba. Dejo caer sus hombros al notar que de nuevo la habían mudado de casa, ahora ya no le cabía duda que Itzam estaba detrás de todas esas mudanzas. El lugar se compone de cuatro habitaciones con baño, patio trasero y jardín privado, el jardín y, sobre todo, la habitación principal cuenta con un porche que alberga una gran sala de estar. Además, cuenta con una enorme cocina, una habitación de invitados y un gimnasio. Los techos son de tejas de madera en vez de placas metálicas, el suelo es de piedra natural, y las cabeceras de los dormitorios son de abeto lijado, cepillado y ahumado. Resaltando un estilo diferente, lujoso, y poco convencional, fresco pero elegante, sin ser ostentoso. Al regresar a la sala de estar, encontró su bolso y celular, de inmediato comprobó que este contara con la batería suficiente para llamar a Rigo, le urgía hablar con alguien real, su cabeza no era confiable, ella misma ya no lo era.
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