Eloise Callaghan… Empecé a abrir los ojos y ví a una mujer cerca de mí, reconocí sus facciones y su cabello rubio. –Mamá –murmuré. –Mi princesa. –Mamá, no me dejes –le pedí. Mi mamá, la extrañaba tanto, de pronto era ese día, el último en que la ví, el último día en que recibí su cariño, era muy pequeña, pero por alguna razón lo recordaba bien, me había llevado a ese zoológico, vimos a los animales y comí esos dulces había sido un día feliz antes de que se volviera el más trágico. –Mamá… –Eloise, mi princesa, no soy tu madre –aclaró –. Soy tu tía Elba. Empecé a reaccionar, sentía la boca amarga y seca, me dolía la cabeza y la pierna. –Tía Elba. –Tuviste un accidente, estás en el hospital, ¿lo recuerdas? –¿Qué? ¿Yo? –Intenté moverme y habían unos cables. –Hijo, avísa

