Escuché un zumbido en mis oídos, el dolor en la cabeza era insoportable, intente hablar, pero no podía hablar, no veía bien, no sabía que estaba pasando, algo sostenía mi cuerpo que impedía moverme, mi mente estaba confundida . –Señorita Callaghan –una voz femenina me habló, logré ver a una mujer vestida de paramédico –. Ha tenido un accidente, la llevamos al hospital, necesito que se tranquilicé. Sentí las lágrimas en mis mejillas, no podía moverme, no podía hablar, no sabía qué era lo que más me dolía, mi mente estaba confundida, ¿qué estaba pasando? –Na… aaa… –No hable, señorita –me pidió –. Todo va a estar bien, quédese conmigo. Sentí su mano, quería decirle el nombre de Nathaniel, tenía que llamar a Nathaniel, pero era muy largo, ¿por qué mi tía le había puesto un nombre tan

