Una nueva semana comenzaba y ese lunes todo sería muy distinto, esta vez Natalie volvía a la oficina como la prometida de Alex y quedaron de dejar muchas cosas arregladas ese mismo día, no sólo de trabajo sino también cosas de la boda, pero para Natalie despertar entre sus brazos en esa cama que era como estar entre las nubes no era fácil de dejar y Alex sabía muy bien eso así que cada vez que ella se movía el de inmediato comenzaba una suave sesión de caricias —¿Por qué me haces esto? —dijo Natalie —¿Qué cosa reina? —Comienzas con tus manos para que yo no me levante cuando sabes que debemos ir a trabajar. —¿Qué tal si nos quedamos en la cama todo el día? —Sabes bien que hoy tienes muchas cosas en la oficina. Y mientras Alex se acercaba cada vez más, le decía al oído—Pero tengo alg

