Jonathan había pasado semanas planeando en secreto una sorpresa para Natalia. Después de la tensión que habían vivido recientemente, sentía la necesidad de recordarle cuánto la amaba y lo importante que era para él. Además, su aniversario estaba cerca, y no podía pensar en una mejor ocasión para demostrarle que ella seguía siendo el amor de su vida. Una tarde, al llegar del trabajo, Jonathan encontró a Natalia preparando la cena en la cocina. Se acercó por detrás y la abrazó, depositando un suave beso en su mejilla. —¿Sabes qué día es mañana? —preguntó, sonriendo. Natalia dejó de cortar los vegetales y se giró para mirarlo. —Claro que sí. Nuestro aniversario. —Y este año quiero que lo celebremos de manera especial. —Jonathan sacó dos boletos de avión de su chaqueta y los puso

