Sophia miró a los ojos a Hades intentando determinar si aquello que él decía se trataba de una simple broma o realmente creía en lo que estaba afirmando.
— ¿Estás loco?, ¿En serio quieres que crea en algo así?
Él se deslizó a un lado, creando una tentadora fricción entre ambos de manera involuntaria pues solo lo hizo con la intención de poder amarrarla por una mano a la cabecera de la cama, — Solo analiza las cosas con calma.
— ¿Podrías solo dejarme en paz?, no me presiones más, solo me confundes y perturbas.
— Este proceso por el que estás pasando lo pasamos todos, es difícil de creer pero esas tormentas nos trajeron a todos los que estamos aquí.
— No tiene sentido, ¿Y cómo se supone que llegaste tú?
— Entonces mi caso, llegué en un yate, no en avión, pero fue igual se oscureció, atrasamos una tormenta y llegamos aquí.
— ¿Llegamos?, ¿Es decir qué viniste con alguien más?
— No quiero hablar de eso, estoy completamente agotado, lo cierto es que si te calmas un poco y te das la oportunidad de recuperarte podrás interactuar con nuestra comunidad y descubrir no solo sus historias sino que además te ayudará a asimilar las cosas
— Es que ya tengo la respuesta, si es cierto que estamos en un universo o realidad alterna no me quedaré aquí, quiero regresar a mi mundo, así que solo déjame ir.
En ese momento el se acomodo al lado contrario al de ella y permaneció dándole la espalda,
— Esta noche no tienes que ir a ningún sitio, ni decidir nada, tienes un poco menos de 90 días, por esta noche solo descansa.
— ¿Y es que piensas dormir conmigo?, ¿qué pretendes?, esto es un agravio…
— Si no haces silencio de inmediato te juro que no solo te amarraré una mano sino que te pondré una mordaza y respecto a tu pregunta, si voy a dormir aquí.
— ¿Por qué?
— Porque es mi cama, ante todos eres mi mujer, su próxima líder y no creerán que un hombre como yo te dejará sola.
— No voy a dormir contigo, duerme en el piso si quieres no me importa y…
— Si continúas la que dormirá en el suelo serás tú, no quiero ponerte más nada para dormir, hace daño a tu salud y no la necesitas, debo administrar los pocos medicamentos que tenemos, entonces por favor por última vez se una buena niña y solo duérmete.
— No dormiré, es capaz que luego te quieras aprovechar y ...
Él se giró hacía ella y de pronto pensó que intentaría agredirla así que se sobresaltó, pero el solo colocó uno de sus dedos con cuidado en sus labios para callarla, — Si no vas a dormir entonces mantente en silencio.
Y sin más le dió la espalda e intentó relajarse aunque aquel roce de sus labios tibios y suaves simplemente le había excitado, la escucho luego llorar y se sintió un poco mal por ella, tenía mucho por asumir pero no podía enfrascarse en la compasión pues tendría tres meses lleno de retos.
A la mañana siguiente Hades fue el primero en despertar a pesar de sentirse agotado, tenía una extraña calidez que lo reconfortaba y cuál sería su sorpresa que al abrir los ojos se encontró completamente envuelto por el cuerpo de Sophia.
En una posición completamente extraña por estar amarrada de una mano, había encontrado la manera de colocar su cabeza apoyada en su pecho y le abrazaba por completo con su suave pierna que había quedado expuesta.
Hades no pudo evitar tomarse el tiempo para observarla con detenimiento, hasta su cabello dorado parecía acariciarlo, su piel era suave y su cálido aliento causaba un pequeño cosquilleo en su piel, parecía encajar a la perfección en su pecho.
Por primera vez desde que llegó allí se sintió reconfortado, había una cierta calidez y cercanía que era familiar pero debía controlar sus pensamientos, ella no era su tipo y además volvería a su verdadero presente.
— Creo que buenos días, despierta dormilona que hay mucho por hacer y la verdad ya me está dando calor que estés encima de mi.
Sophia abrió los ojos completamente, había dormido tan bien que olvidó por completo dónde estaba y por un momento pensó que se encontraba en los brazos de su difunto novio, —¡¿Que hago aquí?!, ¿qué es esto?, seguramente fuiste tú, ¿Verdad?, — gritó incorporándose de inmediato.
— Para nada, fuiste tú quién se aprovechó de mí, es más, podría en otras circunstancias denunciarte de acoso pero aquí la ley la administro yo y ya se cómo pagarás tu ofensa.
— ¿Ofensa yo?, que tontería, se te subieron los humos a la cabeza, te crees en verdad un Dios al que debemos obedecer, ¿habla el señor todo poderoso y todos corren a complacerte?, olvídate que yo voy a seguirte, ya veo que tu ego no te permite ver más allá.
— Yo soy el líder y no puedo permitir que te reveles y menos frente a otros, así que o te quedas amarrada aquí o si te dejo salir para que ayudes a las labores domésticas mantendras en silencio tus opiniones.
— Está bien, pero no pienso ponerme a cocinar, no lo sé hacer y…
— Y nada, aquí todos desde temprano colaboramos como un equipo para el beneficio de todos y si seleccioné para ti la cocina es porque todavía estás recuperándote de las heridas, en cuanto estés mejor ayudarás en otras labores.
— Mande señor— , comentó haciéndole un saludo militar.
Realmente Sophia se sentía ansiosa por ver el exterior, de noche todo había parecido siniestro y triste, pero para su sorpresa en cuanto Hades subió la lona y pudo salir, nada era como imaginó, el sentir el sol calentando su piel fue gratificante, las personas ocupadas en sus actividades no la observaban con curiosidad como pensaba que pasaría.
— Tranquila, tu no los conoces pero ellos a ti si, muchos ayudaron en tu rescate, otras ayudaron a salvarte, cuidarte y atenderte, así que tratalos con respeto.
Sophia de pronto se sintió mal, nunca estuvo en una situación igual donde debiera agradecer atenciones de extraños, quizá hasta ahora se comportó como una ingrata pensando solo en ella.
— No te preocupes intentaré ser amable.
Caminaron entre las tiendas, Sophia intentó saludar inclinando la cabeza y con una gesto de amable en el rostro pero muchos ni siquiera la observaban, era claro que lo habían acordado con anticipación.
Llegaron a un área techada de madera y se encontraba una mujer de unos 30 años, el área de la cocina era amplia, limpia, parecía completamente perdida en el pasado.
— Hola Victoria, como te comenté Sophia te ayudará está semana aquí.
— No hay problema, se que no está en condiciones de algunas actividades, pero se que me será de provecho su ayuda.
— De acuerdo, volveré más tarde.
Ambas mujeres quedaron a solas y en un principio solo se observaban, — No te sientas cohibida, se que en un principio todo se ve como si estuvieras en el ejército pero aquí todos actuamos como una familia.
— Parece que todos siguieran a un dictador, por miedo, ¿Acaso es un asesino, mafioso o algo así?
— ¿Quién Hades?, para nada, de quién debes cuidarte es de su hermano.
— ¿Hermano?, ¿Cuál hermano?
— ¿No te lo ha dicho?, ¡Oh no!, he cometido un error, por favor olvida lo que te dije, no digas nada de ese asunto, no se lo menciones?
— ¿Por qué?, ¿Cuál es el misterio?— , Se preguntó quien era aquel hombre y si el era quizá el que podría ayudarla, todo era un misterio en aquel lugar, pero ella descubriría de que se trataba.