Un simple intercambio

1201 Palabras
Sophía lloraba mientras sostenía la cabeza de Hades, — ¡Por favor no te mueras!, fui una tonta, no debí intentar escapar, solo no te mueras. Colin tenía una mezcla de rabia e indignación por lo ocurrido pero también le conmovía ver a Sophia afligida, — lo mejor será llevarlo con rapidez de regreso a la aldea, debe ser atendido de inmediato. — Si claro— , pero ella no podía dejar de pensar en que estaba lastimado por protegerla, se sentía culpable y angustiada. Mientras recorrían el largo camino de regreso se mantuvieron en silencio, sin embargo, en cuanto se acercaron a la aldea que todavía se encontraba celebrando el ambiente de inmediato cambió. — ¿Qué ocurrió?— , gritó Kayla desesperada dejando a su pareja de lado. — Un accidente y nada más, lo más importante es atenderlo, luego hablaremos— , entre varios hombres se hicieron cargo de sujetarlo mientras corrían a su casa. Sophia corrió a la par de ellos tanto como pudo, solo pensando en ayudar como pudiera para atender a Hades, pero en cuanto fue a entrar a la tienda fue sujetada por el brazo, — Fuiste tu verdad?, la culpable de que Hades esté así, de seguro quisiste escapar y él fue atacado por tu culpa— , gritó para ser escuchada por todos pues sabía que la reprobarian, si los había puesto en peligro. — Suéltame, no tengo porqué darte explicaciones, mi lugar está junto a él, no me hagas perder el tiempo reteniendome en vano. — Luego arreglaremos cuentas, sabía que solo le traerías problemas, desgraciada. Sophia se zafó bruscamente de su agarre y apenas entró notó que entre tanto caos, sangre y preocupación actuaban con diligencia y rapidez, desde ese momento no paró de ir y venir, ayudar como podía. Luego de culminar asearon el lugar y uno a uno se fueron retirando, hasta quedar solamente Colin con ella, — Ven a descansar, tranquilo lo vigilare. — En caso de fiebre, te sientes cansada o cualquier otra cosa que necesites sabes dónde estoy. — ¿Por qué no le indicaron medicamentos? — Los antibióticos se terminaron cuando fuiste atendida, tus heridas eran profundas y para el dolor hace mucho que no hay, solo queda la fe en que todo saldrá bien y resistirá. — Está bien, no te preocupes y te reitero que me siento muy apenada, por favor no lo comentes con los otros. — Luego habrá tiempo de hablar y si mantengámoslo entre nosotros muchos se opondrán a que permanezcas aquí— , sin embargo Keyla quién había estado atenta a todo lo que ocurría escuchó la conversación e ideó un plan para salir de Sophia de una vez. Reunió un grupo de compañeros hombres, los que sabía que eran más leales a ella, — ¿Pediste que vinieramos? — Así es, tras lo ocurrido la vida de Hades está en peligro no solo por sus profundas heridas sino porque por falta de medicamentos es probable que se infecten. — ¿Tan grave es su estado? — Si, quizá debamos escoger un próximo líder pero mientras tanto debemos intentar salvarlo, se lo merece a todos ha apoyado. — Eso es cierto, ¿Qué propones? — Deben mantener el secreto para el resto de los habitantes, solo debe ser entre nosotros, es arriesgado pero lo principal es ir a la otra aldea por antibióticos. — ¿Pero podemos morir? — Ustedes son los más capaces, por eso los escogí, les daré armas y todo lo necesario para defenderse y recorrer la distancia si es posible está misma noche. — ¿Pero si son 12 horas normalmente de viaje? — Intenten hacerlo en menos, las próximas horas serán críticas. — Está bien, nos iremos ahora mismo, antes que amanezca. — Es lo mejor, prepárense mientras hago una carta para que se la entreguen al blanco. Mientras tanto, Sophia se encontraba ajena a lo que pasaba en el exterior de la carpa, revisaba a Hades e intentaba mantenerse alerta para no descuidarlo en ningún momento. Al siguiente día, casi al llegar la tarde, en la aldea blanca divisaron tres hombres maltrechos que se acercaban a la puerta de la fortaleza, sonaron las alarmas y pronto todo el lugar que se encontraba en quietud se organizó para hacer frente a la presunta amenaza. — Deténganse de inmediato— , gritó la voz de mando que se encontraba de guardia. Los visitantes obedecieron y levantaron las manos en actitud sumisa, — Por favor, venimos en paz, fuimos enviados por Keyla en nombre de Hades. — Esperen, solicitaré autorización para su ingreso. — Es de vida o muerte así que apresúrense. Con rapidez enviaron un mensaje al jefe de la aldea y pronto las puertas se abrieron, luego de dejarlos pasar, les ofrecieron agua y algunas provisiones mientras se dirigían al salón principal. Algunos se acercaron a saludar a Mark, uno de los recién llegados que pertenecía originalmente a esa aldea y se había escapado animado por las promesas de Hades, sin embargo, los otros observaban maravillados las estructuras que no soñaban tener en la suya. — Qué sorpresa Mark, creí haber dejado claro que quién abandonará este lugar no podría regresar. Este inclinó la cabeza en señal de sumisión, — Lo siento he sido enviado por una emergencia. — Cada quién debe sobrevivir a su manera y superar sus retos. — Ten, esto lo envió Keyla, estrictamente para serte entregado— , dijo extendiendo su mano con el papel sellado, sabía que la discusión se prolongaría así que era mejor entregarlo de una vez. Lo leyó de inmediato y se tomó unos momentos para reflexionar, la vida de su hermano corría peligro de muerte lo cual podría ser una oportunidad pero también podría usar su debilidad para manipularlo. — De acuerdo, iré personalmente a entregar lo necesario para ayudarle, duerman un par de horas, bañense y coman que debemos partir hoy mismo. Apenas estaba amaneciendo cuando Sophia se levantó sobresaltada por las alarmas y las voces alarmadas de las mujeres y niños al esconderse, pasará lo que pasará ella se quedaría con Hades, aún no había despertado y comenzó a presentar fiebre. Pasaron unos minutos y las voces comenzaron a calmarse, de pronto apartaron bruscamente la tela de la entrada de la carpa y se quedó sin palabras. — Hola, nos vimos antes en el lugar del accidente, he traído lo necesario para tratarlo pero la condición es que vendrás conmigo. — ¿Quién eres para decidir por mí?, ¿Acaso no tengo derecho a opinar? — Ya han decidido, eres una moneda de intercambio y de efecto inmediato así que debes tomar tus cosas para que nos vayamos. — Me rehúso. — Chicos por favor ayudenla a salir, póngala en la carreta y amarrela— , todo esto ante los gritos de Sophia y la sonrisa de Keyla pues su plan había dado resultado. Mientras tanto Lucas miraba a Hades luchar por su vida en aquella cama con cierta arrogancia y disfrute, quería regodearse pero su peor venganza sería cuando despertara solo en aquella habitación. — ¡Suélteme no quiero ir con ustedes!, grito Sophia hasta que perdió de visita la aldea.
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