Capítulo 27. Sin máscaras

1569 Palabras
Victoria regresó con Stefan a New York. Adriana los abrazó muy fuerte antes de despedirse de ellos, primero a su hermano y después a Victoria. —Ahora debo ir a trabajar al hospital y seguro no tendré tiempo para nada, pero quiero que sepas que te considero mi amiga y que puedes llamarme si quieres quejarte de Stefan. — ¿Quejas de mí? —interpeló Stefan— Si yo no la molesto, apenas tengo tiempo para verla, siempre estoy trabajando. Adriana negó con la cabeza. —Hermanito, debes tener tiempo para tu novia. —Aparte de cuando me da masaje… —Ya Stefan, no quiero conocer su intimidad, eres muy capaz de decirlo —expresó Adriana con angustia. —Nunca tuve en mi vida una novia con manos tan mágicas, te voy a contar, ella primero frota sus manos con aceite... Victoria se echó a reír cuando Adriana tapó sus orejas y comenzó a tararear haciendo que Stefan callara y contuviera su risa guiñando un ojo a Victoria cuando Adriana no podía verlo. Adriana había interpretado todo con una connotación s****l y Stefan disfrutó de su error, con eso no solo le sacó los colores a su hermana, también a Victoria y eso era lo que le importaba. Victoria sí le hacía tratamiento en la espalda que estaba bastante lesionada, incluso la había hecho interesarse por la fisioterapia y en línea siempre trataba de ponerse al día con lo que no alcanzó a aprender de la carrera por abandonarla. Finalmente se despidieron, Ivo se llevó a su esposa e hija y Stefan tomó otro vehículo con Victoria, pronto estuvieron en el departamento de Stefan y los recibió su ama de llaves. —Señor Angelov, señorita. Espero que hayan tenido unas agradables vacaciones. Les preparé el almuerzo. —Muchas gracias Adelina —exclamó Stefan y miró a Victoria—. Puedes comer si quieres, tengo trabajo atrasado. — ¡Stefan! Por favor, come conmigo, apenas desayunaste y además necesitamos hablar. Adelina se retiró para darles privacidad y Stefan se sentó en la mesa del comedor con Victoria. Le daba rabia sentir el nudo que tenía en el estómago, similar a lo que siente cuando se va a enfrentar a enemigos. En realidad Victoria le causaba una ansiedad muy grande. Comenzaron a comer en silencio. —Deberías contratar un fisiatra para que te dé terapias reales, yo sé muy poco y vivir con dolor sin tomar calmantes debe ser una pesadilla. —No puedo tener mucha gente en mi entorno —murmuró Stefan—, estar acostado en una camilla con alguien que me tenga a su merced no es nada práctico. Victoria sonrió. —No exageres, no es como si pudiera dejarte invalido con un movimiento de la mano. —Prefiero que lo hagas tú, aunque después quede con una erección insatisfecha. Victoria se echó a reír. —Creo que eso no es nada práctico. — ¿Me propones un final feliz entonces? Victoria rio de nuevo y negó con la cabeza. —Nunca te olvidaré Stefan, eres la persona más extraña que he conocido, pero llegó el final del viaje. Stefan bajó la cara. —No era mi plan que me vieras como una criatura extraña, estoy aplazado en clases de seducción. —Estoy segura que no es el caso —Victoria se quedó callada un instante y lo observó—. ¿Puedo darte un consejo? —Por favor. —No me importa como consigas estabilidad en tu vida, de verdad no me atrevo a opinar al respecto, pero quisiera que cuando ese momento llegue quieras tener una vida sin máscaras. —Los superhéroes usan máscaras. —También los antihéroes. —El asunto es Victoria que las máscaras no ocultan quienes somos, ocultan a quienes nos importa, para que no les hagan daño. — ¿Quieres decir que en realidad eres Stefan y también Franco? —No lo sé, quizás soy una liga de ambos. —Yo prefiero a Stefan, por muy idiota que sea, es alguien que no inspira miedo. —Quizás debería invitarte a salir con Franco, para que tengas todas las caras de mí. —He visto suficiente de Franco… —Complaceme, una última cita, esta noche, te dejaré ver el poder de Franco Slashdot. Victoria suspiró. —Está bien, tendré una cita con el mafioso despiadado. Michael estaba en su cuarto de computadoras, vigilaba los pasos de Luciano y ahora que sabían que trabajaba con un pobre diablo y planeaban vender mujeres se dedicaron a ponerle trabas. —Me darás la oportunidad de volarte los sesos Luciano, que lástima que no podré hacerlo con Slashdot. Michael tapó sus ojos sintiendo un profundo dolor en el pecho, toda la lógica le indicaba que Slashdot estaba muerto, porque si no habría salido a regodearse y Luciando no estuviera haciendo acuerdos con un hombre que era poco más que un proxeneta. Pero su corazón no lo dejaba soltar la esperanza. —Soy egoísta —masculló lleno de pena—. Lo mejor que le hubiera podido pasar a Victoria era morir esa noche, de estar viva estaría viviendo un infierno vendida como prostituta. Una vez más buscó información en la red oscura de mujeres en venta, esta parte la hacía con un miedo terrible, no sabía si quería encontrar a Victoria allí. —Encontrarte vendida sería la prueba del daño que te hice. Michael cerró los ojos y recordó a la hermosa Victoria arrojándose encima de él, siempre con una sonrisa y planes de futuro. RECUERDO DE MICHAEL. — ¿Qué te parece Islandia? —Preguntó Victoria. — ¿Aceptan negros allá? —No seas bruto Michael —le reprendió Victoria dándole un golpe en el hombro y él rio entre dientes, le gustaba hacerla reír. —Allá se pueden esconder Rebeka y Diego de Luciano. —Diego y yo pescaremos. —El turismo es bueno y tú eres un excelente bartender, creo que estaríamos bien. —Allá no deben haber muchas pasarelas, linda modelo. —Me encanta, descansaría de esa tortura, solo modelaría para ti. ¿Acaso no te gustaría? Hermosas auroras boreales, poca gente y mucho frío para que me des calor con tu cuerpo grandote —Victoria se montó encima de él frotando contra su cuerpo—. ¿Cómo haces para estar siempre caliente? Michael acarició su trasero y la apretó más. —Acaso no lo sabes. Tú causas ese efecto en mí. FIN DEL RECUERDO DE MICHAEL. Guadalupe entró a su oficina haciendo ruido con una bolsa grande de frituras, montó los pies en el sofá, el short le dejaba ver todas sus piernas y un poco más allá. —Guadalupe, estás en una casa llena de hombres, procura ponerte shorts que no enseñe las nalgas. Guadalupe se miró a sí misma. —No me parece que muestre tanto. —Pues, puedes ser más recatada. —No creí que fueras un hombre tan anticuado, con eso de que tu novia era una modelo de pasarela, a esas chicas el mundo entero les ve el cuerpo. —Por favor Guadalupe, trato de concentrarme en lo que escucho de los micrófonos que dejé, con algo de suerte escucharé una dirección o algo que nos lleve a Luciano. —Vine a disculparme por tus pelotas. Michael cerró los ojos, no quería recordar el dolor de la mañana, no quería ver a Guadalupe, quería espacio para lamentar la muerte de Victoria. Guadalupe se levantó y fue hacia él, sin reparo alguno se sentó a horcajadas en su regazo, Michael se pegó a la silla como un tonto con el corazón acelerado, no se atrevió a corresponderle, pero tampoco a quitarla. Como cualquier ser humano aprecia la cercanía de otro ser y Guadalupe huele bien, se siente bien y aunque sus brazos no le correspondan su m*****o como buen soldado se yergue bajo la fricción. —Me doy cuenta lo que te provocó Michael. —Guadalupe, esto no está bien. Guadalupe se frotó contra su falo mordiendo su labio inferior. —Déjame Michael, permite que te alivie, yo también lo necesito… Guadalupe acercó su rostro al de él y Michael quitó su boca de su alcance. —Soy un hombre, Guadalupe, claro que me despertarás morbo, estás buenísima, pero no quiero hacerte daño. Guadalupe negó con la cabeza. —No importa, yo solo deseo estar contigo, toma lo que quieras de mí. Guadalupe metió sus manos por dentro de su camisa y palpó el abdomen duro y musculoso, luego soltó su cinturón y el botón de sus pantalones, Michael tomó sus manos para detenerla y entonces ella lo besó y ya Michael no pudo parar. —Guadalupe… — ¡Schh!, no te exijo nada, si ella regresa yo me aparto, pero dame la oportunidad, por favor no me rechaces. Ya Michael no quería hacerlo, si tuviera sangre circulando en su cerebro pudiera entender que no es justo para Guadalupe, pero su cabeza inferior ha tomado sus inhibiciones y las ha desechado, ya después podría arrepentirse, pero entonces en ese momento escucha un nombre y separó a Guadalupe de él, ella cayó sentada en el piso y Michael tuvo la delicadeza de ayudarla a levantarse, pero de inmediato regresó la grabación, era Luciano conversando con su socio, estaba furioso porque sus ganancias mermaron. “Slashdot me va ayudar, él está molesto conmigo, pero es mi amigo y siempre he contado con él”. —Slashdot está vivo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR