Capítulo 29. Tiempo prestado

1186 Palabras
Victoria no se atrevía a abrir los ojos. Después de tanto igual iba a morir, lo irónico es que ella no acusó a Stefan, por su mente no pasaba traicionarlo, pero eso no contaba, él no iba a creer en su inocencia. O eso pensaba. —Ivo, te di una orden —dictaminó Stefan. —No puedes ver bien muchacho, esta bruja te ha hechizado. —No lo repetiré, baja el arma, ella no me traicionó. Victoria abrió los ojos poco a poco y no podía creer lo que veía, Stefan no la veía a ella, apuntaba a su padrastro a la cabeza. A Luciano que todo le parecía gracioso no paraba de reír. —Maldición Slashdot, sí que le has agarrado cariño a la chica, otra cosa que me debes, deberían agradecerme haberlos presentado. Ivo bajó el arma y miró a Victoria con odio, dio vuelta y se puso frente a Stefan. — ¿Te pondrás en mi contra por una perra? Stefan bajó el arma. —Ella no fue, no me gusta la injusticia, deberías saber quién me traicionó, no culparla sin pruebas. — ¡¿Entonces quién te traicionó?! ¡¿Sospecha de mí acaso?! —No lo hago, nos descubrieron, es todo. — ¡Qué es todo! ¡Casi nos matan! —Pero no lo hicieron, de ahora en adelante seremos más cuidadosos. —Slashdot, debemos dar el golpe de gracia —exclamó Luciano. —Organiza la apertura de tu club… —El Nido, así se llamará, el Nido del nuevo Halcón —festejó Luciano. —Lo que te dé la gana, que el mundo sepa que Franco Slashdot inaugurará contigo el club. Luciano batió palmas riendo a todo pulmón y Stefan llevó a Victoria al vehículo y la hizo sentar en el asiento de atrás mientras él conducía de regreso. Luciano se fue en la moto e Ivo se quedó con sus hombres en medio de la carretera entre los c*******s de quienes dispararon a Stefan. —Maldit@ sea —murmuró Ivo entre dientes. — ¿Qué hacemos señor? —Limpien esto, antes de que alguien vea. — ¿Y respecto a Slashdot? Ivo pasó las manos por la cabeza calva y frotó su cráneo. —Perdimos la oportunidad de matar a Slashdot, no lo hice hace años y gracias a él hice mucho dinero, pero es hora de corregir su destino y ese era morir con su padre. El secuaz de Ivo afirmó con la cabeza y se dirigió a su equipo para que comenzaran la limpieza del lugar. En cuanto llegaron al estacionamiento del penthouse de Stefan, él bajó del auto y abrió la puerta de Victoria, pero ella no salió. — ¿Victoria? —Stefan se asomó al asiento y ella estaba estática, sus ojos estaban hinchados y su maquillaje corrido—. ¿Te encuentras bien? Victoria negó con la cabeza. —Debí irme cuando pude —masculló ella y Stefan suspiró—. Ahora me dirás que no puedo irme porque te persiguen para matarte, me dirás que no es seguro. —No me gustaría que te fueras corriendo peligro. Victoria volteó a mirarlo. —Corro peligro desde que Luciano me secuestró. Stefan se metió al auto junto a ella. —Quizás corrías peligro desde antes ¿No lo crees? Tener dinero para comprar drogas y ponerse creativo es una ruleta rusa. —Pero yo quería recuperarme. Stefan subió los hombros. —Ambos sabemos que sin eliminar la tentación es continuar a la orilla del acantilado. —Pero nosotros literalmente caímos del acantilado —Victoria trató de reprimir las emociones, pero el llanto vino de forma violenta—. Me he resistido, pero la verdad es que sí morí ese día, lo que he vivido luego es tiempo prestado, en cualquier momento terminará. Stefan la abrazó y acarició su espalda de arriba abajo lentamente. —Pero nos caímos juntos, no sé porque quiso el destino, pero me gusta pensar que tenemos en el otro la oportunidad de cambiar nuestra historia con un nuevo comienzo. Victoria lo abrazó con fuerza y Stefan sintió su corazón acelerarse, era la primera vez que Victoria lo hacía por voluntad propia. —Tú querías matarme —musitó ella. —Schh, ya no, yo te protegeré siempre. Victoria se separó de él y lo miró a los ojos. — ¿Por qué? —Inquirió genuinamente impresionada y con los sentimientos vueltos un lío. —Porque te elegí. Y así soy yo Victoria, determinado, sé lo que quiero y voy por ello sin importar nada —Victoria sonrió y desvió la mirada, pero Stefan tomó su barbilla y la hizo mirarlo—. Dime que piensas de eso —inquirió Stefan impaciente, necesita saber. —No sé —contestó Victoria siendo muy sincera—. Es confuso lo que siento por ti, te tengo miedo, pero me defendiste, me haces sentir que eres sincero cuando dices que puedo contar contigo. Siento que no me dejarías de lado por buscar otra cosa. —No lo haría. —También siento que sería una tonta si creo en ti. —Yo sé que amas a otro hombre… —Yo no… —No hace falta que lo niegues, tus dudas respecto a mí son por él. Pero yo te elegí, confío en nosotros. —No sé como hacer eso. —Dejémoslo al tiempo, que nos diga si nos equivocamos al confiar en el otro. —Es muy fácil para ti decirlo, tu vida no está en mis manos. Stefan sonrió. —Yo cuidaré de ti Victoria, cosas peores de mí no puedes ver ya. Victoria sonrió porque al menos él era sincero, así que cuando Stefan se acercó y rozó sus labios con los de ella no se retiró. Stefan la había besado ya, pero nunca así. Esta vez era en serio, no por aparentar en frente de nadie, no por molestarla o demostrarle que era su dueño. Victoria era libre de retirarse y su principal miedo era que no quería hacerlo. Stefan la besó con mucha dulzura, mordió con sus labios el labio inferior de ella y rodó su mano por su cintura hasta el borde inferior del pecho. Pero entonces una lágrima de Victoria mojó sus labios haciéndolo sentir el sabor salado de su amargura. —No tienes porque hacer esto si no quieres —expresó él decepcionado. —Stefan, yo… —No te preocupes, yo esperaré por ti, aun si te vas. Stefan abrió la puerta para bajar, pero Victoria puso las manos en sus mejillas y le dio un beso. Su intención era que fuera un beso corto, pero Stefan la instó a abrir la boca y el beso fue más intenso, cargado de promesa. Victoria se retiró al sentir como su cuerpo había reaccionado, con el corazón a millón expresó con convicción. —Yo no te delaté. —Lo sé, confío en ti. Victoria sonrió de lado. —Gracias —hizo una pausa y mordió sus labios—. Por no dejar que tu padrastro me matara. Stefan se echó a reír y la abarcó con todo su cuerpo para besarla nuevamente.
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