Capítulo 30. Conciencia

1189 Palabras
Las luces del vehículo de un vecino estacionando junto a ellos y los hizo parar. Stefan se retiró con tristeza de ella y Victoria lo prefirió así. No sentía correcto tener sexo con Stefan. «Cómo me haces falta bruja» Pensó en Rebeka, así se decían, ella la podría aconsejar o eso pensaba, aunque consideró que ya que Rebeka estaba casada con Diego que también era mafioso no sería difícil conocer su opinión. Por primera vez en su vida Victoria entendía que el sexo era algo importante para personas como ellas que se sentían en construcción. Ambos bajaron del vehículo y saludaron a los vecinos que eran unos ancianos. Stefan tomó la mano de Victoria y subieron al departamento. El teléfono de Stefan sonó y él con un suspiro lo tomó y fue a su despacho. Victoria fue a su habitación, se bañó y se acostó en la cama mirando el techo. Los recuerdos de Michael inundaron su cerebro. Más de una hora pasó y Victoria pudo ver los pies de Stefan en la puerta, apenas se movió el picaporte, pero este no entró y ella lo agradeció. Para Michael la vida no era fácil. No solo se sentía muy culpable de la muerte de Victoria, se sentía vacío, sin propósito más allá que la venganza que tampoco le daría felicidad. Para colmo tuvo una pelea con Guadalupe y en definitiva ella no quería hablarle. Michael lo prefería, pero no podía dejar de pensar en la discusión que tuvieron. él sentía que debía pedir disculpas, pero no quería alimentar el enamoramiento de Guadalupe. Diego estaba con Rebeka y don Massimo solo lo regalaría como a un niño, así que lo evitaba. Alessandro, el hermano mayor de Diego estaba en la casa y terminó siendo de un tiempo para acá su amigo más cercano y es que ambos eran solteros. —No se supone que eres un director ejecutivo de empresas millonarias ¿Qué diablos haces tanto por aquí? —Inquirió Michael de manera brusca, pero sonriendo. —Soy un empresario afamado, pero gangster de corazón. Michael sonrió y desvió la mirada y Alessandro continuó. —Diego me dice que tú eras puro corazón, que lo perdiste con tu chica. Michael suspiró. —Saber que si hubiera estado conmigo estaría viva me mata. Alessandro se sentó junto a él. —Hermano, te entiendo perfectamente, mi novia de bachillerato, la chica con la que creí tendría hijos murió en un accidente de equitación. Solo tenía 17 años y yo 18; creí que moriría con ella. —No es lo mismo Alessandro, ella se cayó de un caballo, a Victoria la arrojaron de un acantilado un loco que quería darme una lección, ella murió, me cuesta decirlo, pero debo aceptarlo, y lo hizo creyendo que no la valoraba. —Yo no vi el accidente de mi novia, murió molesta conmigo, porque me rogó que fuera a su competencia, pero ese día una amiga de ella me esperaba y por fin se me iba a dar con ella. Michael alzó las cejas. —Siempre has sido un perro Alessandro. —En ese entonces solo era un adolescente idiota. Sabía que esa chica no era su amiga, pero me rozaba, me dejaba ver debajo de su falda, me daba besos cuando mi novia no estaba. Amaba a mi novia, pero aquella me traía enfermo, no lo dudé, y mientras estaba follando a la hipócrita falsa amiga de mi novia ella se partía el cuello al caer de un caballo. —También te sientes culpable. —Mucho, pienso que su molestia le hizo perder concentración y que debía estar allí. Por eso es que decidí no casarme jamás, no tengo novia ni quiero tenerla, irónicamente eso me ha hecho más atractivo. No hay cosa mejor estrategia que decirle a una mujer: no te enamores. Ambos se echaron a reír. —Ayuda que seas millonario y bien parecido. — ¿Qué hay de Guadalupe? — ¿Qué pasó con ella? Alessandro rodó los ojos. —La chiquilla está loca por ti y tú ni le hablas. —Es una niña… —Ya es mayor para consentir desde hace rato y es notable que su experiencia en la vida le aporta madurez. —La conozco desde antes que sus pechos se marcaran en una franela. —Ahora lo difícil es verla con franela. Michael miró a Alessandro con ganas de golpearlo, Alessandro levantó las palmas. —No soy ciego hermano, ella está muy bien, pero no te preocupes, no me quiere a mí. — ¿Si quisiera algo contigo? —Le diría que no estoy disponible para enamorarme y quizás me aceptaría de esa manera. Michael no quería ni imaginar a Guadalupe con Alessandro, o con ningún hombre en realidad. Uno que no fuera él. Michael negó con la cabeza. —Aunque quisiera, está furiosa conmigo. —Sí, te pusiste en plan novio celoso. —No es eso, ella nos dio un susto de muerte cuando desapareció. —Y te demostró lo dura que es cuando regresó con pistas de Luciano, su hermano y te hizo callar con el brutal: A mí no me domina nadie —Alessandro negó con la cabeza—. Soy mayor que tú y me permitiré darte un consejo. Para mí concepto cuando una mujer dice no me domina nadie, es que quiere exactamente ser dominada. —No se te ocurra decir eso en público mixto. —Claro que no, jamás diría eso delante de una mujer que no esté desnuda en una superficie en donde pueda darle lo que pidió. —Los Coppola tienen la mente envenenada —masculló Michael y Alessandro rio. —Por el bien de mis cuñados espero que así sea. Diego llegó junto a ellos muy emocionado. —Rebeka estaba embarazada —les informó. Michael abrazó a Diego que es como su hermano. —Estoy seguro que serás un padre excelente. —Gracias Mickey, pero en verdad lo dudo, ni siquiera soy un hombre respetable realmente, de hecho he sonsacado y dañado a mi esposa ¿Qué le puedo enseñar a un niño? ¿Qué pasará si es niña? Michael se echó a reír. —Para mí eres lo más cercano a un padre que he tenido. —Y qué hay de mí que te aconsejo —le interrumpió Alessandro sonriendo. Diego le dio una palmada a Michael en el hombro. —Hermano, sé que te fallé, y no descansaré hasta tener seguridad de qué pasó con Victoria y castigar a los culpables. Ahora más que nunca debemos hacerlo, pues no quiero ser mafioso toda la vida. —No necesitas ser Halcón, yo puedo encargarme —insistió Michael. —Halcón somos todos y es ninguno, es la única manera de seguir vivos —manifestó Alessandro dispuesto a todo. —Quieres que el viejo esta vez sí muera —inquirió Diego—. Tú eres respetable Alessandro, jamás te contaminó los negocios del viejo. —Mi familia me necesita, eso es lo único que sé —justificó Alessandro. —Entonces iremos por Luciano y Slashdot, sabemos exactamente cuándo y dónde estarán. —Esto por fin acabará —dictaminó Michael.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR