Capítulo 31 Divertirse ¿Por qué no?

1168 Palabras
Si había algo que Victoria en verdad odiaba de su vida a parte de la inminente amenaza de muerte era ese dolor por Michael. — ¿Por qué tienes que ser tan tonta y seguir sufriendo por un hombre que no te quiere? Eres patética Victoria. Victoria dio la vuelta en su cama y recordó a Stefan. —Sus palabras son ciertas, sé de qué es capaz y no me lo esconde, lucha porque me quede a su lado y no por sacarme de su vida, como Michael. Victoria se sentó en la cama y encendió la luz, era ya de madrugada, se miró al espejo. —La idea era divertirme esta noche y ni siquiera pude llegar a la fiesta. No lo pensó, como solía hacer solo actuó por instinto, muy rápido se maquilló y peinó la larga cabellera, su salto de cama era de satin, n***o y le quedaba muy bien acentuando su cuerpo en los lugares correctos, se puso por encima el complemento, pero no lo ató a la cintura, lo dejó que cayerá con los hombros expuestos y arrastrara por el suelo. —Si Stefan está trabajando, me divertiré con él ¿por qué no? El corazón de Victoria latió a millón cuando vio la luz encendida de la oficina de Stefan, pero no paró, con determinación abrió la puerta, lo vio con los anteojos redondos que usa Stefan en su papel de tonto frente a la computadora. Stefan levantó la cabeza al escuchar la puerta y al verla se levantó muy rápido y tiró un vaso con bolígrafos en el escritorio. Victoria recostó la cabeza en el marco de la puerta y se echó a reír. —Parece que encontré a Stefan. Stefan sonrió y puso sus manos en la cadera entendiendo lo que ella quería decir. —Me estás diciendo idiota. Victoria entró a la oficina y cerró la puerta. —Sabes que Stefan me cae bien. Victoria se acercó a él y miró hacia arriba. Aunque Victoria era muy alta, Stefan también y ella vino descalza, así que él le sacaba una cabeza. Puso las manos en su pecho y las metió por la camisa de gala que ahora estaba desabotonada. Palpó el frío de su cadena de oro contrastando con lo cálido de su piel, se veía pálido contra sus manos blancas. Victoria apretó los dientes e hizo caso omiso del rechazo que sintió, porque recordó lo excitante que sentía deslizar sus manos por la piel oscura de Michael. — ¿Qué haces Victoria? —Sabes muy bien lo que hago… Stefan no le permitió decir nada más la abrazó y la levantó del suelo al mismo tiempo que le dio un beso apasionado. La boca de Stefan era dura, pero suave al contacto, Victoria una vez más cerró los ojos porque sintió extraño los labios finos y no gruesos de Michael. Molesta con ella misma por estar comparándolos jadeó y rompió los botones restantes de la camisa para poder desnudar a Stefan más rápido. Stefan la sentó en el escritorio tirando el resto de las cosas al suelo, evitando hacerlo con el mouse y el teclado. Victoria lo notó y una vez más pensó en Michael y su amor por las computadoras. Entonces molesta con ella misma abrió las piernas y las amarró a las caderas de Stefan para acercarlo y sentir la fricción contra su pelvis. Stefan abandonó sus labios para besar sus pechos por encima de la dormilona, con una mano la mantenía abrazada contra él y con la otra haló su cabello exponiendo su cuello. Victoria jadeó al sentir el picor en el cuero cabelludo por la rudeza de Stefan y cuando iba a quejarse él pasó la lengua por su cuello hasta su oreja haciéndola estremecer y su mano que acariciaba sus pechos fue a su centro y la acarició por encima del satín de su bikini. Victoria jadeó y él la besó para calmarla, mientras jugó con sus labios lo hizo con el encaje en el borde de su bikini y cuando metió su lengua en su boca, metió el dedo en su v****a. Victoria dio un pequeño grito de sorpresa por la invasión y Stefan siseó, abrieron los ojos y sus miradas se encontraron, él se separó un poco de ella y susurró. —Eres estrecha —él metió el dedo índice junto al medio y Victoria sintió como su suelo pélvico apretó los dedos de Stefan—. Ahh, estoy que ya no aguanto Stefan regresó a sus pechos y los liberó para besarlos con gusto, los mordió con fuerza y Victoria gritó, pero entonces pasó la lengua con delicadeza, la liga de dolor y mimo la llevaban más arriba en las sensaciones. Stefan la haló hasta dejarla sentada a la orilla del escritorio y le sacó el bikini. Victoria alzó las caderas para hacerle más fácil a Stefan su propósito y de nuevo abrió sus piernas en invitación. Stefan se sentó en la silla de visitante y relamió sus labios mirando con deseo se feminidad. Él pasó la punta de la lengua de abajo arriba como quien limpia la condensación del más delicioso helado, su lengua rodeó la perla superior donde se concentraba su deseo. A medida que la lamía veía su cara evaluando sus emociones y Victoria se afincó en sus codos para mirarlo a los ojos y expresar con gestos y palabras calientes como era que le gustaba que la lamiera. —Victoria eres deliciosa, me tienes loco, si sabes que me tienes obsesionado y probarte me ha vuelto tu esclavo, maldición Victoria, si te sentías en mis manos, te juro que ahora es al revés. Los dedos de Stefan se introdujeron en ella y le dieron estocadas al ritmo que su lengua palpaba su clítoris en rápidos toquecitos y Victoria gritó cerca del orgasmo. Stefan chupó raspando el clítoris con sus dientes y Victoria se derritió en un intenso orgasmo. Stefan retiró la boca, pero no pudo retirar sus dedos, al sentir como el interior de Victoria lo apretaba metió un tercer dedo y movió contra su pelvis. Victoria gritó al sentir prolongarse su orgasmo. —Damelo Victoria, dame la lluvia de tu placer, eso me excita. Sin proponérselo Victoria emana la lluvia que Stefan buscaba al presionar con sus dedos y con las manos completamente mojadas e incluso sus brazos retiró la mano para desabrochar su cinturón. Victoria sonrió negando con la cabeza y quitó la mirada de él, se escuchó el aviso de un mensaje y en la pantalla del computador pudo leer: “Mercancía de excelente calidad, carne fresca, ninguna llega a 21 años, son costosas, pero lo valen, ya lo verás cuando lleguen, lo mejor para inaugurar el mejor burdel de New York” Victoria cerró las piernas en el acto y se sentó. — ¿En realidad estás asociado con Luciano? ¿No es que lo odias? ¿Por qué traerás mujeres para su club? Y todas niñas, eres un maldito enfermo degenerado.
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