Victoria fue a su habitación y se lanzó a la cama a llorar.
Su corazón estaba roto, sintió que una parte de ella había muerto.
—A esta hora ya Michael debe estar muerto —musitó contra la almohada—. Los disparos eran demasiados.
Victoria no encontraba esperanza alguna en que se hubiera salvado.
El recuerdo de Michael le había hecho resistir, aunque no lo viera y pensara que él no la quería, estaba feliz de saber que él en algún lugar existía.
— ¿Cómo podría considerar quedarme con Stefan si mató a Michael? Debo irme, es imposible quedarme y mirarlo cada día cuando sé lo que hizo.
El solo hecho de imaginarlo le causaba náuseas.
Victoria se levantó y comenzó a hacer una maleta, ya no le importaba si al salir Stefan la asesinaba.
En el galpón de Halcón, Michael se levantó del suelo aturdido, escuchó la voz de Diego mientras gritaba desesperado junto a don Massimo.
—Papá, dime que te pusiste chaleco por favor —expresó Diego lleno de angustia…
Era la primera vez que Diego lo llamaba papá y se alegró de que don Massimo solo estuviera herido, pues Diego merecía su final feliz.
Él por lo contrario necesitaba atravesar un camino de culpa.
— ¿Michael estás bien? —preguntó Diego.
—Sí, tengo chaleco antibalas.
Michael soltó su camisa rota por las balas.
—Tu pierna, estás herido.
Michael no sentía dolor, no más del que siente en su corazón, vio que sangraba y necesitaba que lo viera un médico.
—Estoy bien.
—Ayúdame con el viejo.
Más tarde a Michael lo atendió el médico de confianza de Halcón y con la pierna vendada salió listo para buscar a Luciano.
Él se había escapado.
Diego estaba preocupado por Rebeka.
Sabían que ella era lo que más anhelaba Luciano, ya les había arrebatado a Victoria.
Lo que no imaginó Michael fue la desesperación tan grande que sentiría al ver que Luciano no solo se había llevado a Rebeka.
También se había llevado a Guadalupe.
Michael no podía pasar de nuevo por la misma tragedia.
Su pierna, su pecho dolía un infierno por las balas, pero más lo hacía su corazón.
Cuando Michael llegó al albergue donde trabajaba Rebeka y encontró el celular de Guadalupe sentía demasiada rabia.
Pero en cuanto vio que el fondo de pantalla era una foto de él con ella en realidad supo que Guadalupe era más importante para él de lo que aceptaba.
«Esta vez no Luciano»
Michael con orgullo por su chiquilla problemática pudo saber dónde buscar.
Guadalupe había tirado el teléfono con un audio, sin duda siempre astuta dejó pistas de donde encontrarlas.
Mientras Luciano los hacía perder el tiempo, una exnovia de Diego había engañado a Rebeka y Guadalupe.
Pero con certeza de que estaba en una embarcación se dividieron a buscar.
Por su parte Victoria fue a la clínica y conoció a las quince chicas que compró Stefan, todas muy jóvenes y muy pocas hablaban inglés, todas eran del este de Europa y aunque no entendían supieron que Victoria solo quería ayudarlas.
Poco más podía hacer Victoria si no encontraba la manera de comunicarse, pero el médico que dirigía la clínica no estaba preocupado.
—Slashdot es un traductor humano.
— ¿Cómo? —Preguntó Victoria y el médico la miró sonriendo.
—Jamás conocí a alguien con que supiera tantos idiomas como Franco Slashdot, apuesto que ya sabe bastante español si lo has hablado con él presente. Tiene don para los idiomas y al menos estoy seguro que puede comunicarse con estas chicas europeas.
Victoria hizo una mueca de desprecio.
—Él no querrá hacerlo.
El médico unió las cejas.
—En realidad Victoria, creo que eres una buena influencia para él. Franco fundó esta clínica donde ayudamos sin fines de lucro, pero antes debía estar encima de él pidiendole recursos, dando explicaciones, pero cuando me llamó y me dijo que traerías a unas chicas abrió un fondo fiduciario enorme, ahora el problema no es de dinero. Victoria, para alguien que dio tanto dinero, comunicarse con algunas chicas es nada.
—Le diré, es necesario explicarles el procedimiento a las chicas.
Victoria pensaba pasarle el encargo a Adelina, pero al dar la espalda para irse, el doctor la detuvo tomándola por el brazo.
—Victoria, es urgente, esas chicas lo necesitan, dentro de poco entrarán en abstinencia y se escaparán.
Victoria afirmó con la cabeza.
—Regresaré a la casa a hablar con Stefan.
Victoria con la maleta en manos se decía a sí misma qué más podía hacer por esas chicas, que ella ya convenció a Stefan y que en la clínica estaban capacitados.
Pero no podía dar vuelta a la página aún, necesitaba el éxito de esas mujeres, así que regresó al penthouse de Stefan y al buscar a Adelina ya ella se había ido.
No le quedaba más remedio que regresar a la oficina de Stefan.
Michael va en una lancha revisando cuanto embarcadero pueda con un ejército de los hombres de Halcón, esta vez él está en el campo y no está dispuesto a perder a Guadalupe.
—Señor, Halcón las encontró, están en un yate, me pasarán las coordenadas.
—Pues vamos que esperan.
Michael se puso en comunicación con la guardia costera, en esta ocasión en la que están involucrados los Larsson los millonarios familiares de Rebeka y más con el hermano de ella que es socio de una empresa de seguridad con muchas conexiones tienen a toda la policía a disposición, tanto medios de comunicación como autoridades están atentos a todos lo que ocurre.
Michael ubicó en su tablet el punto exacto y está desesperado por llegar al yate y rescatar a Guadalupe, pero no solo ellos se dirigen al yate.
Un helicoptero n***o pasa sobre su cabeza y queda frente al bote.
Michael gritó frustrado cuando vio a un hombre en el helicóptero disparar al navío con una bazuca.
En cuanto llegó junto a Diego en el agua no vio a las chicas por ninguna parte y se lanzó al agua.
No le importó que tiene una herida abierta en la pierna, tampoco el dolor en el torso, encontrar a Guadalupe es prioritario.
Nadó alrededor del yate y no habían más que pedazos y el bote en llamas, el helicóptero se había ido y la lancha en que llegó se movió haciéndole señas que las habían encontrado.
Michael nadó en dirección contraria y llegó a la lancha en cuanto llegaban los Larsson en otra lancha.
Victoria tocó la puerta de la oficina de Stefan y él contestó:
—Puedes irte Adelina, estoy bien.
Victoria abrió la puerta.
—Soy yo.
—Pensé que no querías saber nada más de mí.
Victoria entró con la frente en alto.
—Vengo a pedirte un favor, bueno, es idea del doctor y es para las chicas.
— ¿Y qué más puedo dar ya?
—Algo de justicia podrías darle para variar. Son jovencitas y están muy asustadas y no puedo comunicarme con ellas.
La televisión estaba encendida y las noticias relatan los acontecimientos respecto a Luciano De Luca que había sido hallado cuando secuestró a Rebeka larsson y Guadalupe Vargas.
Victoria miró a Stefan con los ojos agrandados.
— ¿Acaso mandaste que les dispararan con una bazuca?
Michael llegó a la lancha y al subir miró a Rebeka junto a Diego abrazandolo y él tosiendo.
Miró a todas partes, pero Guadalupe no estaba.
—Guadalupe, ¿dónde está Guadalupe? —Preguntó Michael angustiado.
—Aquí estoy —contestó Guadalupe con toallas para Diego.
Michael estuvo con ella en dos zancadas y la abrazó muy fuerte.
Guadalupe ni siquiera pudo contestar a su abrazo, las cosas entre ellos estaban bastante tensas y él temblaba mientras acariciaba su cabello.
—Estaba asustado, no me hagas esto de nuevo.
—Estoy bien, dejen de subestimar y verme como una ni…
Michael la besó, no le importó mucho que había más gente presente, no siguió analizando si era correcto, sólo es consciente del alivio que sentía de no perderla como a Victoria.
Victoria quitó la mirada de la televisión, el camarografo se concentró en el beso apasionado de Michael y Guadalupe.
Victoria abrió los ojos y se encontró con la mirada seria de Stefan.
—Supongo que ya no estás tan feliz de que Michael esté con vida.