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1151 Palabras
Luhan admiraba el rostro del gitano, él recordó sus días en la ciudad dónde varias noches se había quedado dormido haciéndolo, dónde más que querer ver las estrellas, él anhelaba ver el brillo del bajo, Luhan sabe que su felicidad es Minseok y ahora está decidido hacer lo que sea para que el chico permanezca a su lado, es consciente que debe hacer algo con Taemin pero de eso se encargará luego. —¿Ya es hora de levantarse?— el gitano bostezó dándose la vuelta para una nueva postura boca abajo.— Dame cinco minutos y me levantaré, no te preocupes.— murmuró entre sueños, lo que hizo sonreír al Ihoba. —¿No quieres que te abrace?— el gitano negó. —Es incómodo.— mencionó plenamente sincero o tal vez tenía demasiado sueño cómo para pensar en sus palabras. —Antes te gustaba. —Creí que sería como en las novelas. —¿Novelas? —Sí.— Minseok abrió un ojo.— Aquellas que dan en la televisión, son historias de amor y traición, confusiones, entre otros. —Está bien, creo saber de qué me hablas.— el alto mencionó y acarició el cabello del gitano quién quería dormir pero su cabeza poco a poco empezaba a estar más en la realidad que en la fantasía. —Creí que te irías.— mencionó mirándolo. —¿Por qué lo haría?— Luhan se acercó para besar los labios del chico. —Porque debes dormir con tu esposo. —Corrección, tengo el derecho de dormir con la persona a quién...— Minseok puso un dedo sobre sus labios. —No digas que me amas, eso me lastima. —Te amo, soy sincero Minseok, te quiere junto a mí para siempre. —¿Qué sucederá con Taemin, entonces? —Te convertirás en mi segundo esposo.— el alto estaba atento a la reacción del bajo tras sus palabras pero lo único que obtuvo fué un extenso silencio. — En mi pueblo solo nos casamos una vez pero entiendo que debo resignarme a ser un repudiado por decidir entregarte mi pureza, por ello una vez que me liberen, aceptaré cualquier propuesta que limpie mi reputación... Luhan se sentó de inmediato.— Eres mío, no permitiré que nadie te ponga un dedo encima, ¡Nunca!— sujetó con fuerza su brazo.— ¡Nunca te irás de mi lado, eres mío, lo has dicho, te entregaste a mí, así que no tienes salida alguna! El Ihoba soltó su brazo antes de volver a acostarse y cerrar los ojos para respirar profundo tratando de calmarse. —Desearía que tu amor fuera únicamente mío.— el gitano también se acostó distante y abrigándose con las pieles. —Lo es, solo te amo a ti.— aquello dolió. —Nunca me lo has dicho y ahora, la primera vez que lo escucho estás mirando hacia el frente más no a mí.— Luhan lo escuchaba y sentía que cometía un error tras error. —Por favor.— él sujetó su mano.— Quédate conmigo, te necesito. —También te necesito pero cuándo requiero de ti, estás allá fuera con tu esposo. —Lo lamento.— el ciervo se acercó y abrazó al más bajo.— Lo arreglaré. —Dices eso cada que puedes, necesito acciones. —Te las daré.— y así, ambos se quedaron dormidos. ::: ¥::: Taemin pensaba en muchas cosas, aquella noche su esposo no había llegado a dormir, él asume que debe estar con Minseok luego de lo que le dijo, el chico cambió su expresión a una maliciosa cuándo una gran idea se instaló en su mente. —¿En qué piensas pequeño Satán?— Minho bostezó, puede que sea el cabecilla de aquella banda de criminales pero no podía hacer nada cuándo dormían y los hombres empezaban a pelearse con algo o alguien en sus sueños. —¡¿Qué haces aquí?!—Taemin gritó asustando al verlo asomar la cabeza en su tienda. —No grites, maldición.— el alto cerró sus ojos ante el ruido.— Y tengo una muy buena explicación, verás, pasaba por aquí y olfateé la soledad de esta tienda.—  el hombre mencionó y rompió en carcajadas con su propio chiste. —Pues ahora que sabes que estoy aquí has el favor de irte. —¿Dónde está, Luhan? —Ya está por llegar, fué a... —¿A darle una visita a Minseok? Oh, ahora entiendo porqué lo vi allí, pero qué buen esposo eres, eres tan bueno que buscaste un asistente conyugal. —¡Largo o te golperé!— el bajo amenazó ya que aquellas palabras realmente perforaban su corazón. —Bueno, bueno, no puedo negarme ya que me lo pides tan amenamente. — Minho fué irónico pero era consciente también que estaba perturbando al chico.— Que tengas una buena noche.— se rió.— Por cierto, deja de planear maldades bajo esa fachada de niño bueno. —¡Largo! ::: ¥::: —¿Podrías darme de aquella flor blanca? Anoche olvidé pedírtela.— Minseok estaba vistiéndose para ir al campo como cada día. —No tengo, se ha terminado, luego consigo un poco.—  era mentiroso ya que no lo haría pero al menos aquello dejó tranquilo al gitano. —Bien, debo...— Luhan lo abrazó por la espalda, pasando sus manos por alrededor de su cintura. —Que tengas un buen día.— mencionó justo en la nuca del gitano provocando una electrizante sensación en su cuerpo. —Lo haré.— el chico por su parte y aunque todo su sentido común le dijera que no, volteó y lo abrazó antes de dejar un pequeño besito sobre los labios contrarios. ::: ¥::: Un par de semanas después... —Mi padre sigue enfermo, no quiere ir a la ciudad.— Luhan estaba sentado mientras Minseok cocinaba. —Oblígalo.— mencionó mientras probaba la sazón, prefería cocinar en su tienda ya que Taemin unos días atrás le negó la comida y Luhan simplemente no estuvo para defenderlo.— Es por su bien, eres su hijo. —No, es demasiado terco.— Minseok se resignó y continuó con lo suyo. —¿No te has sentido mal?— preguntó cómo si no estuviera muy interesado. —No, estoy bien, hoy iré con Baekhyun a recoger unos maderos, no estaré por la tarde. —No.— Luhan dijo tranquilo.— No puedes ir. —¿Por qué?— no comprendía. —Prefiero que estés aquí seguro. —Solo iré a ayudar, luego volveré.— ambos se quedaron en un rotundo silencio hasta que, allá fuera se escuchó un gritillo agudo. —Taemin...— Luhan corrió rápidamente para ver qué sucedía, él llegó y vio a su esposo demasiado feliz.—¿Qué... —Tendremos un bebé.— Taemin lo abrazó con fuerza mientras que Luhan se quedó estático, sin saber como reaccionar.  
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