Minseok lo escuchó, Minseok agachó la cabeza, Minseok sintió sus mejillas empaparse, Minseok caminó hasta su tienda y se desmayó.
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Baekhyun acarició el cabello de su amigo, él estaba seguro que saldría lastimado, el chico quería abofetear al Ihoba y claro que lo haría ni bien lo tuviera frente.
La cortina de la tienda de Minseok se abrió y como mandado de Dios para que reciba su merecido era Luhan quién ingresaba, Baekhyun no lo pensó dos veces cuándo caminó hacia él y le volteó la cara de una bofetada, estaba furioso, él fué claro cuándo dijo que no quería que su amigo sufriera y ahora el hombre yace acostado negándose a despertar y llorando en sus sueños.—Te lo mereces, y no tienes derecho de estar aquí.
Luhan no hizo nada, él sólo mantenía su mirada fija en el más bajo.— Quiero hablar con él.
—¿Acaso eres ciego? Él no ha despertado desde ayer.
—Déjanos solos.
— No, debí alejarlo de ti, debí obligarlo a que se alejara de ti.
—No lo hubiera permitido.— Luhan dió un paso más cerca del gitano.— Él es mío.
— Haz arruinado su vida, él confiaba en ti, a pesar de sus temores, a pesar de que le dijiste que sería el segundo esposo, él estaba dispuesto a hacerlo por ti, le hiciste creer que no tenías nada con Taemin y ahora, ahora ambos tendrán un bebé.
—Todo lo que dije era verdad, todo lo era pero...
Baekhyun miró en dirección al cuerpo de Minseok y respiró profundo.— Si realmente quieres hacer algo por él, dale la libertad, deja que se vaya, se olvide de ti y sea feliz.
Luhan no dijo nada, él tan sólo se dió la vuelta y se fué, era egoísta, nunca dejaría que Minseok se fuera, así tuviera que encadenarlo, no lo dejaría ir.
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Una horrible tormenta cayó en la tribu, todos corrían a resguardarse para no mojarse, Luhan empezó a gritar para que se movilizaran rápidamente y así evitar accidentes, el Ihoba se aseguró que los suyos estuvieran a salvo antes de correr para ponerse a salvo.
Todos evitaban que el agua entrara en sus tiendas, era imposible lograr aquello pero al menos lo intentaban, Luhan miró hacia la tienda de Minseok, el lugar estaba prácticamente inundado por lo que maldijo internamente ya que se había olvidado del chico quién aún no despertaba, él corrió e ingresó desesperadamente a la tienda de Minseok sólo para encontrarse con el chico despierto aferrado a sus rodillas y totalmente mojado.
—Minseok...— Corrió y abrazó al chico quién empezó a llorar en sus brazos.
—¡No tengo la culpa, te juro que no lo tengo!—lloraba inconsolablemente mientras repetía aquello una y otra vez dejando confundido al ciervo.
—¿De qué hablas?— Minseok no respondía, estaba en una serie de trance.
—¡Ellos me están castigando por haber sido un pecador!— se apartó bruscamente de los brazos de Luhan.— ¡Vete, lar...— No logró completar ya que una vez más se desmayó, Luhan lo sujetó en sus brazos y lo sacó de aquel lugar sin comprender el significado de sus palabras.
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—¿Otra vez solo?—Minho tenía una botella de cerveza en la mano.—Vaya, veo que Luhan está demasiado emocionado con tu bebé.
—Eso no debería importarte, ¿No tienes nada mejor que hacer?
—Por si no has visto, está lloviendo como la mierda allá fuera.— tomó un sorbo de su cerveza.
Taemin únicamente rodó los ojos.— Vete antes de que venga Luhan...
—Oh, ¿Tu esposo? ¿No es ese que va corriendo hacia la tienda de los gitanos con Minseok en brazos?— Taemin lo vió y un nudo insoportable se instaló en su garganta.
—Vete, quiero estar solo.— el rostro del chico era sombrío y parecía estar a punto de llorar.
—Vaya, deberías llamar a tu madre para que te acompañe al menos.
—No tengo, ella murió al darme a luz.—el alto no sabía qué decir.
—Lo lamento.— fué lo único que se le ocurrió dejando de lado su fachada de criminal peligroso.
—No lo hagas, al fin y al cabo nunca la conocí y lo único que deseaba de Luhan era ser llamado su esposo, sé que no me ama, siempre lo supe pero me conformo con sus migajas no pido más porque nunca me han dado más que eso.— dijo lo que sentía, dejó salir sus pensamientos con un criminal.
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La lluvia cesó y todos empezaron sus labores, aquello que consistía solo por esa vez en limpiar y secar sus pertenencias mojadas.
Minseok abrió los ojos lentamente, el parpadeó varias veces ya que no reconocía aquel lugar, definitivamente no era su tienda, por lo que no se explicaba como había llegado hasta allí.
—Despertaste, no te muevas, en un segundo estaré contigo.
—¿Qué hago aquí?
—¿Acaso no te gusta? Es nuestra nueva tienda.
—Debo irme... ¡No, no, no! Luhan, No existe un nosotros, jamás volveremos a ser un nosotros.
—Perdóname.— se acercó al chico quién tenía los ojos rojos.
—Ésto debe terminar.— mencionó en un hilo de voz mientras golpeaba el pecho de Luhan reclamándole.— Creí que era especial y que lo habías dejado por mí pero ahora me doy cuenta que seguías frecuentándolo.
—Min...— Luhan no tenía argumentos, él tan solo abrazó al gitano.— Él es mi esposo y estábamos buscando un bebé para que mi padre estuviera feliz, pero eso era antes de...
—Pienso que estás perdiendo el tiempo conmigo, deberías estar allá fuera con él, te necesita.
—No quiero estar con él.
—Yo no quiero estar contigo.— Lo miró determinado.
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—¿Ya te sientes mejor, Minseok?— Minho se acercó al chico en el cultivo.— Muchos dijeron que pronto morirías, malditas patrañas, si eres más fuerte que un roble.
—A veces pienso que tus palabras son planeadas.
—No preparo nada, todo fluye naturalmente.— sonrió.— ¿Pero qué carajos?— el alto mencionó al ver a Taemin aproximarse hacia ellos.—Me caes mal, estoy con Minseok.— mencionó pero fué ignorado radicalmente.
—Necesito que me ayudes en algo, Minseok.— el chico mencionó tirándole una canasta al bajo.
—Claro.— el gitano sacudió su trasero de la tierra y se encaminó hacia el bosque junto a Taemin.
Ambos caminaron en silencio por largos minutos, ninguno quería empezar una conversación incómoda, ambos escucharon la aproximación de algo enorme, el gitano iba a echarse a correr pero Taemin sujetó su mano y le dijo que lo mejor era treparse a un árbol y así lo hicieron, ambos se subieron al mismo árbol, uno a continuación del otro y juntos vieron la pasada de una manada grande de jabalies, se supone que deberían esperar a que pasaran, sin embargo, Taemin tenía otros planes por lo que con su pie empezó a empujar a Minseok con el fin de que cayera.
—Por favor, deja de hacer eso, ¡Te lo suplico!
—Si mueres todo acabará y seré feliz.— él continuaba en su labor pero la vida da vueltas y en una de esas...
—¡Taeminnnmnn!— la mano del mencionado se resbaló y soltó del árbol cayendo al suelo siendo golpeado por los jabalí.