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1280 Palabras
—¿Dónde te metiste? Ya casi anochese.— Baekhyun le dió un par de palmaditas en el hombro. —Estuve en...— miró por detrás suyo.— Eso ya no importa, ¿Sucedió algo? —Siempre sucede algo.— el chico suspiró.— Nos negaron la libertad, Jongdae está furioso.— suspiró desmotivado. —Supuse que sería así, lo arruiné. —No es tu culpa, ese hombre tan sólo nos estaba ilusionando, hizo promesas infundamentadas.— Baekhyun caminó mientras se quejaba durante todo el camino, él maldecía a diestra y siniestra.—Por cierto...— se paró antes de ingresar a su tienda.—Luhan y Taemin han vuelto. —Ya lo sé.— susurró. —¿Es por eso que llegaste a esta hora?— se lo preguntó ya que hace unos momentos vio pasar a Luhan, no es que lo supiera pero su mente siempre ha volado alto y ha acertado. —¿Eh?— levantó la cabeza y abrió enorme los ojos.— Yo no...— negó.— Me entretuve y n—no... se me pasó la hora. — Es peligroso, Minseok.— se quedó mirando el cuello del chico.— Tú...— lo señaló ya que no podía creerlo, él no podía creer lo que estaba viendo.—¿Qué es eso que tienes en el cuello?— pudo ver la gran marca roja que estaba allí.— ¡¿Estás loco?!— gritó furioso.—¡¿Por qué lo hiciste?! Minseok agachó la cabeza e intentó tapárselo pero sus esfuerzos eran en vano ya que su amigo ya lo había visto.—No... No es nada. —¿Con quién te acostaste?¡Dímelo!— Minseok negó y corrió hacia el interior de su tienda siendo seguido por Baekhyun quién sujetó su brazo y le obligó a hablar. —¿A quién carajos le entregaste tu pureza?, ¡Responde!— Baekhyun no era de enojarse pero ahora sí que estaba verdaderamente enfadado. —No es lo que piensas Baek, no he hecho nada, por favor, deja de atormentarme. —Conoces las reglas Minseok, conoces nuestras enseñanzas, tú...¡Maldición! Se lo diré a Jongdae. —¡No, por favor, no lo hagas! ¡Por lo que más quieras no se lo digas! —Entonces dime quién fué.—le advirtió. —Yo... No puedo.— de pronto se quedaron en silencio. —Fué Luhan, ¿No es así?— Minseok no respondió, el gitano únicamente agachó la cabeza. —Sólo eso necesitaba saber.— y así, sin más, salió de aquella tienda, Baekhyun no se quedaría con los brazos cruzados, él hablaría con el Ihoba. ::: ¥::: —¡Hey, tú!— llegó junto a Luhan sin miedo.— Necesito hablar contigo. —¿Sucedió algo?— Luhan estaba con dos Ihobas más. —Es sobre Minseok.— lanzó sin importarle la presencia de los otros dos. —De acuerdo.— Luhan les pidió que se fueran y así es cómo se quedaron solos. —¿Qué pretendes?— Baekhyun apretó los puños.—Estás casado y te acuestas con él, ¿Acaso quieres jugar? Porque los gitanos somos buenos en eso. —No estoy jugando con él. —Pues lo veo de otra forma, si dices no hacerlo, entonces, ¿Por qué te casaste con Taemin y no con él? —Es complicado.— su rostro se mantenía firme.— No puedo hacer nada. —Mira Luhan, a mí me vale quién seas, si le pasa algo a Minseok me aseguraré  que no tengas tranquilidad. Luhan lo escuchó y se rió.— ¿Acaso piensas que en estos momentos estoy tranquilo? No es fácil estar en esta  situación.— era sincero por lo que así finalizó su conversación. :::¥::: — Mi padre se puso feliz porque regresamos.— Taemin se puso a limpiar su tienda. Luhan no dijo nada, Luhan solo  sujetó a Taemin, lo puso boca abajo y tras sacarle las pieles lo penetró sin ningún tipo de preparación o sentimientos, el Ihoba se corrió en su interior rápidamente tras un par de estocadas y aquello estaba bien para Taemin, él pensaba que así era como debía ser si querían tener un bebé pronto. —Iré de caza, volveré demasiado tarde, no me esperes. —Cuídate, estaré atento a tu regreso.— de todas formas sonrió. :::¥::: Minseok cargaba un gran saco de cebollas bajo un muy asfixiante sol.— Sólo un poco más.— se decía a sí mismo.— Ya llegamos Minseok, ya mismo llegamos.— se daba aliento, el bajo estaba muy cansado, aquel día lo hicieron trabajar más de lo normal. — Dámelo.— sin tiempo a que reaccione Luhan le quitó el saco de los brazos para él mismo llevarlo, el Ihoba lo dejó en su lugar para volver junto a Minseok.— Iré de caza. —Tengo cosas que hacer, gracias por tu ayuda pero no era necesario, pueden pensar mal. —Por mí pueden pensar lo que deseen. —No seas así.— Minseok se dió media vuelta y trató de irse, sin embargo, Luhan sujetó su mano y lo obligó a caminar. —Irás conmigo de caza. —Luhan... —No te he preguntado.— declaró y Minseok tuvo que seguirlo de cerca. ::: ¥::: Estaban en campo abierto, únicamente los dos.— Por allí.— el Ihoba señaló hacia la derecha, había un conejo que no dejaría escapar Ambos en equipo luego de correr lograron atrapar a dicho animal.— ¿Cuántos debes cazar? —Mínimo quince para la comida de mañana.— mencionó mientras avanzaban hasta que Minseok decidió que debía preguntar sobre cualquier cosa que le haya dicho Baekhyun. —Por favor, perdona a Baekhyun, él sólo... —Se preocupa  por ti, lo sé.— Luhan no lo miraba.—Pero no tiene derecho de meterse en mis asuntos. —Entonces, soy parte de tus asuntos... como si fuera un objeto. —Eres una persona, no entiendo de qué hablas. —De nada, descuida.— sonrió débilmente. —Eres mío, me perteneces, nunca te irás de mi lado.— mencionó determinado. Minseok lo miró, no estaba feliz, no sentía nada. ::: ¥::: —Jongin, J—Jongin...— Kyungsoo mencionó con dificultad.— ¡Jongin duele mucho!— su esposo se  levantó de un salto, el chico embarazado sudaba mucho y también tenía escalofríos. —Soo, ¡Soo, ¿Qué tienes?!— Jongin sujetó al bajo entre sus brazos y salió en busca de ayuda.—¡Ayúdenme, por favor, ayuda! —Suéltalo, está embrujado.—  un Ihoba gritó, aquella gente en vez de acercarse a ayudar, se alejaba. —¡Se los suplico, ayuda, ayúdenme!— el moreno no sabía qué hacer, estaba desesperado, corría por todos lados pero nadie quería ayudarlo, sólo se quedaban mirando, él no sabía qué hacer, su Kyungsoo parecía  desmayarse y empezó a sangrar. Luhan y Minseok escucharon a lo lejos aquellos gritos desesperados por lo que no dudaron en correr. —Jongin, ¿Qué pasó?— Luhan se acercó a él preocupado. —Ayúdame, él está embarazado... no sé qué tiene.— su voz era ronca por todo lo que ha gritado, Luhan se quedó mirándolo y aquello desesperó a Minseok por su lentitud. —¡Baek, llama a Jongdae!— el chico puso su mano sobre la frente de Kyungsoo.— Jongin, llévalo a la última tienda, rápido.— El moreno haría lo que sea por ello corrió con un convaleciente Kyungsoo. —Él...— Luhan se sentía ignorante.— Por favor, sálvalo. — Lo haré.— Minseok no era médico pero tenía ciertos conocimientos gracias a su madre y Jongdae.  
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