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1223 Palabras
—Es imposible hacer algo en este momento.— Jongdae mencionó sudoroso.—Necesito de material, todo se quedó en el carro aquel día que nos capturaron. Minseok se quedó quieto mirando hacia el chico que se retorcía de dolor.— Tal vez, ¿Necesitan ésto?— Luhan llegó con un gran maletín café.—Pensé que lo necesitarían. El gitano de inmediato lo sujetó y tras pedirles a todos que se salieran empezaron con su trabajo, Kyungsoo estaba teniendo un aborto involuntario por lo que debían actuar rápido, problemas cómo éste ya se han presentado antes en el circo por lo que saben con exactitud lo que deben hacer. ::: ¥::: Largas horas de espera, Jongin estaba  angustiado, él abrazaba a sus pequeños hijos. "Él está muerto." "Traerá desdicha." "Deberían largarse de aquí." El moreno escuchaba constantemente aquello, los Ihoba eran demasiado crueles, le deseaban todo mal, sus pequeños hijos lloraban y él también quería hacerlo pero debía ser fuerte, en aquel lugar no había nadie que lo apoyara, sin embargo, para su sorpresa, de un momento a otro, varios gitanos se acercaron a él con palabras de aliento, le decían que todo estaría bien, algunas mujeres incluso llevaron a sus hijos para jugar con los suyos. —¿Puedo entrar a verlo?— Jongin trató de pasar pero Minseok no le dejó. —Él ha perdido mucha sangre, lo mejor es que descanse. —Ha perdido el bebé, ¿No es así?— el bajo asintió. —Fué involuntario. —Lo sé.— estaba cabizbajo.— Gracias por salvarlo, no me imagino una vida sin él. —No hay nada qué agradecer.— y por instinto, el gitano abrazó al moreno, sabía que lo necesitaba, sabe que todos necesitan alguna vez de un abrazo reconfortante. :::¥::: Muchos días y muchas noches pasaron, Kyungsoo estaba ya en un 70% recuperado, y las cosas en la aldea seguían sin ningún tipo de novedad, Luhan se ha vuelto un desconocido para Minseok, el alto simplemente lo ignora cuando hay gente alrededor y está más unido que nunca a Taemin, para él, es cómo si no conociera al gitano y para Minseok  aquello está bien, piensa que prefiere eso antes que vivir en peligro. —En este lugar no hay mucho que hacer. — No hay nada.— Baekhyun extendió sus brazos y dejó caer su cuerpo sobre el césped.— Minnie, ¿No extrañas actuar en el circo? —Sí.— era sincero, extrañaba los aplausos del público. —Me gustaría volver.— el chico mencionó con los ojos cerrados.— Cuándo nos liberen de aquí, iré a Beijing. —¿Eh?¿A Beijing? —Sí, necesito volver a ver a alguien. —Estás loco, ¿Por quién deseas volver allá? —No sé su nombre, no sé dónde vive, sólo sé que es alto, lleva sombrero y un gran saco, trabaja en un edificio enorme y nunca dejaría su maletín.— Minseok lo miró. —Estás hablando de aquel hombre misterioso, ¿No es así?— Baekhyun asintió muchas veces. —Deseo volver a verlo. —Estoy seguro que lo harás.— Ambos sujetaron sus manos.— Sé que lo harás. ::: ¥:::: —Jongin, necesito que cuides a los pequeños.—Kyungsoo le pidió. —Pero estoy ocupado.— refunfuñó. —Bueno...ahhhhh.— dió un muy agudo grito alarmando a su esposo. —¡Soo! —J—Jon...— hablaba con dificultad.— Promete que cuidarás bien de ellos.— tenía el rostro rojo. —Lo haré, lo juro, pero por favor... —Está bien.— y cómo por arte de magia el más bajo se levantó y caminó en perfectas condiciones.— Lo prometiste, vuelvo en un rato, necesito hacer unas cosas. —¡Eres un tramposo! —¡No te pedí que me embarazaras! —¡Tú me sedujiste! —¡Es que eres ardiente!— Kyungsoo se sonrojó y el moreno le guiñó un ojo junto con una sonrisa de oreja a oreja. —Descarado.— el más bajo salió de su tienda sin mirar atrás ya que se siente débil ante los encantos de su esposo. Kyungsoo caminó directo hacia la tienda de Taemin, él tenía un deber por lo que trataría de hacerlo lo antes posible. —¿Te sientes mejor?—Taemin asintió.— Acuéstate, por favor. —Estoy seguro que estoy embarazado. —¿Ya se lo dijiste a Luhan?— Kyungsoo empezó a tocar el vientre de Taemin. —Primero deseo confirmarlo.— el chico de grandes ojos asintió, él aplastó el vientre del  chico pero no lograba escuchar nada, no sentía ningún latido extra.— Entonces, ¿Está allí? —Un momento.— le pidió que  guardara silencio.—No escucho nada. —Pero he tenido los síntomas, tengo que estar embarazado.— Kyungsoo una vez más lo intentó pero no escuchó absolutamente nada. —Lo lamento, pero... —¡Tú no sabes nada!— gritó.— ¡No tienes ni una sola idea, es por eso que perdiste a tu bebé! —No digas eso, no te metas con ese tema,¡No te imaginas lo doloroso que es!—Kyungsoo limpió una lágrima que bajó por su mejilla.— Si quieres creerme hazlo, pero sino, tan sólo sigue soñando con que estás esperando un bebé.—él salió de inmediato de aquella tienda. —¿Qué pasó?— Luhan lo interceptó.— ¿Por qué hubieron gritos? —Solo le dije la verdad, él aún no es capaz de albergar vida en su vientre. Luhan asintió.—Lamento su comportamiento. —Descuida pero...— Kyungsoo suspiró.— Tu padre me ha pedido que le diga cualquiera que sea el resultado. —Solo dile la verdad, no te preocupes. —De acuerdo, pero... —Estaré atento a las consecuencias. ::: ¥::: —Te estuve esperando. —Ésto está mal.— esperaron a que los demás se fueran para poder estar juntos o al menos Luhan eso era lo que esperaba. Luhan se acercó a Minseok y olfateó su aroma.— Te deseo. — Luhan, por favor...— el más bajo era débil, él no podía escapar por lo que... aquella tarde una vez más se entregó al placer, uno que sabe que está mal, uno que sabe que lo condenará, Luhan se corrió dentro de él, Luhan lo volvió a marcar con su esencia.   ::: ¥::: Un gran bullicio se escuchó a lo lejos, el sonido de los disparos de algunas armas retumbaban, Luhan sabía quienes se acercaban por lo que ordenó que todos huyeran hacia el bosque. Todos así fué como lo hicieron, sin embargo, Minseok fué el único ajeno a aquello, él no se había enterado ya que llegó después de Luhan a la aldea, él venía inmerso en sus pensamientos. —Vaya, cuánto tiempo sin verte.— se burló.— En fin...— caminó hacia Luhan.— estamos en problemas, por lo que, para muy de su agrado, nos quedaremos unos días aquí. —No...— el Ihoba mencionó pero aquel tirano lo apuntó con su escopeta. —Creo que quieres morir o...— el hombre cambió la dirección de su arma.— Tal vez quieres que lo mate a él.— Luhan volteó y vió el rostro asustado de Minseok. —¡Maldición!— gritó frustrado.  
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