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1221 Palabras
Pasaron las semanas y gracias al cielo, Minseok estaba mucho mejor, no saben con exactitud cuánto ha pasado pero de lo que sí están muy seguros es que sus días han sido demasiado cortas y sus noches demasiado largas. Minseok camina con un sonrisa en sus labios llevando en sus manos unas fundas con compras, él, a pesar de ya no vestir con sus prendas usuales ha sabido acoplarse a las personas de la ciudad, tal vez sea por su aspecto, o tal quizá, a su forma tan educada y dulce de tratar a las personas, el joven gitano no ha pasado desapercibido y mucho menos por aquella hermosura y encanto en su rostro. —¿Deseas que te ayude?— un hombre de saco y corbata le pregunta de pronto, Minseok niega suavemente. —No, gracias, puede ensuciar sus prendas, además, no quiero retrasarlo en su camino.— declaró amable como dándole la suficiente importancia a los asuntos del hombre. El contrario sonrió y se tomó el atrevimiento de alzar una mano para acariciar el cabello del más bajo.— No te había visto antes, ¿Eres nuevo por aquí? —Llegué hace poco.— agachó la cabeza, Luhan estaba esperándolo por lo que debía irse rápido.— No quiero ser grosero, por ello, mucho gusto pero debo irme.— mencionó antes de seguir con su camino, no se tomó la molestia siquiera de voltear a ver. Minseok tragó duro y respiró profundo, tuvo un tanto de temor, las personas de la ciudad no son muy confiables y menos cuando se acercan tan de improviso. —¿Qué quería ese hombre?— venía tan sumergido en sus pensamientos que no se fijó de la presencia de Luhan frente suyo. Minseok alzó la mirada y sonrió al ver al Ihoba allí.— ¡Lu!— corrió hacia él y lo abrazó, era cariñoso y se lo demostraba a Luhan, con cada toque, con cada caricia, con todo el amor que lo ha llegado a tener, Luhan siente su sinceridad y no puede estar más agradecido. —¿Aquel te estuvo molestando?— preguntó mirando fijamente al hombre quién aún seguía con la mirada puesta en Minseok. —Quería ayudarme pero le dije que no.— el gitano le restó importancia a aquella situación ya que al fin y al cabo no había sucedido nada. —No me inspira confianza.— Luhan aún con la mirada fija en aquel, tomó a Minseok de la cintura posesivamente y lo acercó a su cuerpo antes de besar sus labios en mucha pasión, sus labios chocaron y el gitano cerró los ojos para dejarse llevar, sin embargo, Luhan sólo estaba marcando su territorio y supo que así lo había hecho cuándo vió a aquel hombre irse. —Soy solamente tuyo.— mencionó una vez que se alejaron con voz ronca y pasiva. —Únicamente mío.— el alto por su lado susurró contra el oído de Minseok haciéndole sentir miles de sensaciones. :::#:::: —¿Quieres saber lo que aprendí hoy?— estaban sentados en el borde de la cama. Luhan volteó a mirarlo.— ¿Qué aprendiste? —Cuándo fuí a comprar vi a una pareja...— de repente se sonrojó.— Ellos estaban tomados de la mano.— lo último le salió en un hilo de voz pero fue lo suficientemente alto como para que Luhan lo escuchara. El alto sonrió ante la timidez del chico por lo que sin pensarlo dos veces sujetó su mano.— ¿Así? Minseok miró la unión de sus manos y sonrió enormemente.— Sí. —Si deseas hacer algo, sólo hazlo que no me enojaré, lo prometo, conmigo puedes ser tú mismo.— mencionó antes de dejar un pequeño besito sobre la sien del más bajo. Se quedaron en silencio, un denso silencio envolvente.— ¿Lu, cuándo volveremos? —¿Quieres volver? —No quiero hacerlo.— ambos se miraron fijamente a los ojos.— pero quiero ir a dónde sea que tú vayas. —Eres mi hogar Minseok, si estás a mi lado me sentiré como en casa. :::#::: En la Aldea de los Ihoba. —¿Qué dijeron?— Baekhyun le preguntó a Jongdae quién regresaba de hablar con el jefe de la tribu. —Él dijo que no nos dejará ir, he ofrecido nuestras escasas propiedades pero es en vano.— era duro tener que dar aquellas noticias a los suyos pero aquella era su situación, ahora con la desaparición de Luhan nadie allí los trataba como humanos, inclusive ahorita para hablar con el jefe tuvo que esperar por días. —Minseok, ¿Sabes qué sucedió con él?— preguntó con la esperanza de que el padre de Luhan le haya comunicado algo. —Él ha escapado, Baek, al menos él es libre.— Jongdae palmeó su cabeza y les ordenó a su gente que siguiera con sus quehaceres para que nadie los maltratara. :::#::: —Baek siempre dice que la estrella más brillante en el cielo es aquella que es capaz de guiar tu camino así uno se encuentre en la más remota oscuridad, yo pienso que tiene razón pero que es cómo un metáfora, ya sabes, la estrella de la que él habla puede ser nuestro corazón y el camino son nuestras decisiones, si tomamos una decisión y estamos decididos por ello, entonces, seremos capaces de llegar hasta el final, de poder alcanzarlo, ¿No lo crees?— Minseok volteó a mirar a Luhan quién asintió. —Estoy de acuerdo contigo.— él acariciaba la cintura del más bajo.— mañana volveremos.— soltó de pronto.— los tuyos deben estar pasando un momento difícil, por eso debemos volver, ¿Estás bien con eso? El bajo lo pensó un tanto antes de...—¿Puedes ayudarlos a escapar? —Será difícil pero trataré de hacerlo, saldremos mañana muy temprano por lo que asegúrate de estar listo. Minseok se estiró un tanto y dejó un pequeño besito sobre la mejilla del alto quien antes de que el gitano se alejara se encargó de adueñarse de sus labios y besarlo como si no hubiera un mañana. :::#::: Dejar aquella ciudad se sintió diferente, se habían acostumbrado a su efímera rutina, piensan que deberían quedarse un tiempo más, sin embargo, saben que deben afrontar su realidad. Minseok está seguro que siente amor por Luhan, Luhan por su parte, aún no entiende porqué sigue luchando contra sigo mismo. Caminan por aquellas tierras desérticas tomados de la mano, únicamente paran para comer o descansar un par de horas, el gitano está seguro que el camino se ha hecho más ligero. Las montañas los acompañan, el sonido de la noche solitaria hace que se acomoden uno junto al otro y miren las estrellas.—Cuando lleguemos, puede que no sea muy grato. —Estaré bien.— acarició su mejilla. :::#::: Caminaron por días, hasta que... finalmente, a lo lejos pudieron ver el bosque cómplice dónde se encontraron aquella vez. —Vamos a... —¿Luhan?— escucharon muy cerca suyo y Luhan por instinto soltó la mano de Minseok.— ¡Oh, haz vuelto!— Taemin corrió a abrazarlo efusivamente.— ¡Te extrañé demasiado! ¡¿Estás bien?! ¡Tú...!— el chico se fijó de la presencia de Minseok.—No deberías estar aquí.  
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