Luhan lo curó, él con lo poco que tenía logró remover la sangre y curar sus heridas, Minseok respiraba un tanto acelerado pero al menos ya no temblaba.
Una semana pasó y el gitano aún no despertaba, Luhan hacía todo lo posible por darle de comer de alguna manera, fué difícil pero lo hizo y logró mantener estable a Minseok.—Eres fuerte.— mencionó tras verlo sereno, acarició su cabello y sonrió.— Debes levantarte para poder volver, dijiste que querías hacerlo.— él miró la hora en el reloj de la pared, aún era temprano por lo que decidió salir a comprar algo.
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Luhan caminó mientras pensaba en múltiples cosas, pensaba que estaba loco al haber traído a Minseok, se arrepiente en lo más profundo de su corazón de haber venido con el gitano, piensa que nunca debió hacerlo, piensa que es mejor que vuelvan, piensa que aquello sería mejor para todos, piensa que debería volver con los suyos y seguir sus costumbres porque posiblemente aquel futuro diferente que esperaba encontrar no es más que un sueño imposible que va más allá de sus deseos, Luhan quiere ser feliz pero ser un Ihoba le corta las alas, unas que acaban de caerse.
El Ihoba sujeta la funda con compras, paga y vuelve a aquella habitación dónde Minseok lo espera con los ojos cerrados porque se comportó como un completo cobarde.
Él arrastra sus pies todo el camino, no quiere llegar, la culpa lo consume pero debe hacerlo, debe alimentar al gitano y cambiar sus vendas, entonces abre la puerta y...
—Hola...— Minseok le sonrió con dificultad, él está sentado al borde de la cama sorprendiendo a Luhan quién sin pensarlo mucho corre por instinto dejando caer sus compras para abrazar a Minseok.
—Lo lamento.— menciona y esta vez es Minseok quién se sorprende ante su declaración.
—No tienes culpa alguna.— él se aleja un tanto.— estoy acostumbrado, ellos suelen hacer eso en todas las ciudades, no somos muy bien vistos, descuida.
—Debí protegerte.— volvió a abrazarlo.
—Lo hiciste, sin ti no me hubiera recuperado.— sus brazos se alzaron para corresponder de forma torpe a su abrazo.
Luhan guardó silencio, uno que decía mucho pero a la vez nada, uno que lo llenó de confusión, uno que de pronto lo hizo alejarse con brusquedad del más bajo y caminar hacia la puerta para dar un fuerza puñetazo contra ella sorprendiendo al gitano quién lo miró con lo ojos enormemente abiertos.
—Vete.— declaró de la nada, declaró inexplicablemente.—¡Dije, largo!— gritó demasiado alto.
—Luhan...— Minseok no sabía qué sucedía con él, no sabía lo que pensaba el Ihoba, él estaba demasiado desconcertado.
—No quiero volver a saber nada de ti, ¡Desaparece de mi vista!— volvió a gritar asustando aún más al bajo.
—Si hice algo mal, perdóname...— negó con la cabeza rápidamente y poco a poco se puso de rodillas.— p—por favor, no me botes, no tengo a dónde ir.— lloraba, sus lágrimas mojaban sus mejillas.
—¡Te estoy dejando libre, vete de aquí!— Luhan quién se había mantenido mirando hacia la puerta volteó encontrándose con Minseok en el suelo y en un mar de lágrimas.
"¿Quieres la verdad?"
—Por favor...— el gitano se encontró con los ojos del Ihoba.
Luhan corrió hacia él y sujetó con fuerza su brazo.— ¿Por qué querrías quedarte? ¿Acaso quieres sufrir?— Minseok agachó la cabeza.— ¡Responde!
— Quiero estar contigo.— fué sincero, lo que estaba reteniendo en su corazón lo dejó salir en un solo aliento.—Por favor, no me alejes.
"Cada día que estás aquí, estoy sanando"
Luhan no comprendía porqué alguien cómo Minseok querría estar con él, no comprendía pero su corazón saltaba de la felicidad y se sentía feliz, dichoso, alegre, el Ihoba no lo pensó dos veces y sin prejuicio se acercó a los labios del bajo y los besó como si no hubiera un mañana, como si lo suyo no estuviera prohibido, como si él no fuera un Ihoba y Minseok no fuera un gitano.
Luhan lo abrazó y acarició como si de porcelana se tratara, él realmente quería tener a Minseok para él y no dejarlo ir pero la idea de que Minseok fuera un prisionero en su aldea lo mataba, a Luhan no le agradaba la idea y aunque trató de alejarlo, una vez más aquel gitano de mirada cautivante lo atrajo hacia sus redes, porque Luhan había caído por él, porque Luhan sentía algo que nunca había sentido por nadie y tal vez, solo tal vez, sea aquella cosa a lo que el gitano llama amor.
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—¿Te sientes mejor?— Minseok asintió y se acomodó un tanto mejor entre los brazos del alto.
—Ahora estoy mucho mejor.— sonrió.— Gracias por aceptarme.
—Deja de hacer eso.— el Ihoba ligeramente lo reprendió.— No eres menos que nadie, eres muy valioso.
—Pero soy un gitano, para la sociedad no existo.
—Para mi sí.— fué sincero, con Minseok trataría de serlo siempre, el alto sujetó la mano del más bajo y besó los nudillos de su mano.— Desde hoy siempre estarás conmigo, no dejaré que te vayas.
—¿Lo prometes?
—Lo prometo.— aquellas palabras se quedaron registrados en la memoria de ambos, aquellas palabras que marcarían un inicio y un final.
Minseok era feliz, él admiró por un largo tiempo las facciones del alto.— Quiero recordar cómo te veías hoy, quiero recordar este día por siempre.— acarició el cabello de Luhan y ambos durmieron con una amplia sonrisa en sus labios.
"La vida estaba atándome, entonces llegaste tú y me liberaste"
Decir que un sentimiento nuevo y hermoso ha nacido es muy apresurado, decir que las promesas no se rompen lo es aún más.