Todo estaba oscuro, el ruido de la ciudad, aquella que parecía no dormir los mantenía con los ojos abiertos, una tenue luz se colaba por las cortinas, Minseok se encontraba dándole la espalda a Luhan mientras trataba de conciliar el sueño, sin embargo, para su infortunio, no podía hacerlo y no sabe exactamente si es por el hecho de que el alto esté a su lado o porque simplemente se trata de un insomnio que se está haciendo presente después de muchos años.
—¿Tampoco puedes dormir?— Luhan preguntó de repente haciendo saltar ligeramente al gitano.
—Emmm, no.— negó con la cabeza.— ¿Tú tampoco?— preguntó lo obvio y piensa que debería de dejar de ser así, piensa que la ciudad no es muy de su agrado, piensa que el calor irrumpe sus horas de sueño, piensa que hoy no logró ver estrellas en el cielo, piensa que Luhan está demasiado cerca, piensa que su corazón ha estado demasiado inquieto.
—No, en definitiva, es mejor dormir allá fuera que aquí, en medio de todo este desorden.—Luhan cerró los ojos, al fin y al cabo no había mucho que ver.—¿No lo crees?
Minseok se sentó y alzó su pulgar.— Debo decir que tienes razón, Oh, gran Ihoba, jefe de la sabiduría y palabras oportunas.
Luhan escuchó sus palabras y de inmediato abrió los ojos.—¿Qué fué eso?— le causó gracia.
—Un halago.— se encogió de hombros antes de volver a acostarse.— Ya que no tengo nada mejor que hacer, trataré de engrandecer tus palabras.— se rió.
—Te estás burlando de mí, ¿No es así?— el alto preguntó mientras se acomodaba en la cama, sentándose.
—No, ¿Cómo crees? Gran Ihoba, sería incapaz de hacerlo.
Luhan lo miró unos minutos y...— Bien, si no te molesta...— Sonrió malicioso.— La ropa me molesta al dormir por lo que...— el Ihoba se quitó la camiseta que llevaba de inmediato.
—¡¿Qué crees que haces?!— Minseok saltó de improviso tapando sus ojos.
—No pasa nada.— el Ihoba se rió.— De todas formas, tenemos lo mismo.
—¡Estás demente, ponte la camisa!— estaba sonrojado, sus mejillas se pintaron de rojo mientras trataba de no ver.
—¿Eh?¿Qué pasó con el "Oh, Gran Ihoba"?
—Y—Yo...— Minseok bufó, se metió en la cama y tapó de pies a cabeza con las mantas.
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—Hace demasiado calor.— el bajo se abanicaba con cualquier cosa que tuviera en la mano.
—Pienso que si te sacaras esa cosa de la cabeza no sentirías mucho el calor.— Luhan mencionó tratando de ver el rostro del gitano sin éxito alguno.
—Es tu culpa, si no hubieras sido indecente anoche no tuviera vergüenza de verte sin pensar cosas inapropiadas.— Y aquello, sí, y aquella sinceridad atrajo la atención del Ihoba quién sonrió.
Me gustas... pensó para sí mismo, no lo dejaría salir como el día anterior, no cometería el mismo error dos veces.
— ¡Pero mira estas preciosuras!— el gitano corrió hacia unas baratijas llenas de brillo y colores llamativos.—Me encanta.— tenía entre sus manos una pulsera gruesa con múltiples piedritas decorativas, sin embargo, el gitano después de ver el precio y recordar que no tenía dinero, decidió dejar el objeto en su lugar e irse a mirar otras tiendas.
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Minseok tenía mucha energía, el gitano corría de un lado para el otro como si aquel lugar fuera su hábitat, a Luhan no le molestaba seguirlo, es más, le parecía interesante observar las acciones del bajo.—¡Pide un deseo!
Luhan no sabía a qué se refería.— ¿Deseo?
—¡Vamos hazlo rápido!— el gitano sujetó las manos de Luhan y juntó sus palmas a modo de rezo.— ¡Pide cualquier cosa antes de que desaparezca!
—¿Quién va a desaparecer?— estaba confundido.
—¡El pavo!
—¿Pavo?
—¡Deja de hacer preguntas y pide algo! ¡Ya se va, apúrate! ¡Se está yendo! ¡Se va, se va!¡Se fué...!— Minseok miró a Luhan.—¿Pediste algo?
— No...
—¡Luhannnn!
—Vamos, que se está haciendo tarde.— sujetó su mano sin darle tiempo a seguir quejándose ante la falta de respeto que acababa de cometer.
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Esta noche, a diferencia de la anterior, Luhan no durmió, no, porque no tuviera sueño, esta noche, Luhan no durmió ya que se dedicó a observar a Minseok, no durmió por observar cada parte de su rostro, analizándolo, él no durmió ya que no se quería perder de ningún detalle, de ningún gesto del gitano.— Eres distinto, diferente a lo que conozco, eres especial.— él mencionó y se acercó demasiado cerca de Minseok para percibir su aroma.— Eres tú, siempre lo serás, Minseok.— saboreó el nombre del bajo en sus labios y sonrió ante su descubrimiento, aquel que lo llevó a la conclusión que para él, el mañana podría ser diferente.
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—¿Alguna vez has soñado con pájaros negros de picos dorados?— el gitano se sobó los ojos al despertar.
—No.— Luhan negó mientras acomodaba un tanto la habitación dónde estaban quedándose.
—Anoche soñé que uno pasaba y estuvo mirándome por un muy incómodo y largo tiempo.— bostezó.— Por cierto, ¿Cuándo regresaremos?
El Ihoba paró sus acciones y lo miró.— ¿Ya quieres hacerlo?¿Realmente quieres volver?
—Debo hacerlo, allá se quedó la única familia que conozco.
Luhan asintió.— Volveremos pronto.— sonrió ligeramente.—Vayamos a comer, estoy hambriento.
Minseok parpadeó varias veces.— Lo siento pero... ¿De dónde sacas el dinero?
—¿Es eso importante?
—Sé que es tu dinero pero me causa curiosidad.
—Es mejor no saber.— Luhan respondió antes de alistarse para ir hacia aquella bulliciosa ciudad.
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Pasaron la mañana frente a un gran lago, las personas iban y venían, Luhan se acostó para dormir un tanto mientras Minseok no dejaba de tirar piedritas al río, le parecía interesante hacerlo.—Lu—Han.— mencionó en sílabas.— Lu...Han.— Volvió hacerlo mirando al alto.— Te pareces tanto a aquel pájaro n***o de pico dorado.
—No soy un animal.— y sí, para su sorpresa, el Ihoba estuvo escuchándolo ocasionando en él un inevitable sonrojo.
—Yo, Yo...— tragó duro.— No estuve hablando de ti.
—¿Enserio?
—Por supuesto, estuve hablando de otro Luhan.— se autofelicitó por su astucia.
—¿Seguro?— se acercó.
—Mucho.— no titubeó.
—Pienso que estás mintiendo.
—No suelo h—hacerlo.— la presencia de Luhan lo hizo caer rápidamente en un profundo hoyo.
—¿Entonces, por qué estás temblando?— Fué allí dónde se dió cuenta que su mano, aquella traicionera estaba temblando y en su frente tenía un ligero rastro de sudor.
—Yo...
—¡Maldito gitano, lárgate de nuestra ciudad!— Un hombre acompañado de otro llegó corriendo con una gran piedra en la mano listo para lanzárselo a Minseok quién saltó asustado escondiéndose detrás de Luhan una vez que ambos se pararon a la defensiva.
Aquel hombre arrojó la piedra hiriendo a Minseok, Luhan apretó los puños ante tal agresión.— Dejen de molestarnos.— estaba enojado pero no quería problemas y no era que fuera por falta de carácter sino por su origen, era un Ihoba y tenía prohibido agredir a personas de la ciudad, era un acuerdo entre su padre y las autoridades.
—¡Estás demente, ese gitano es una lacra! ¡Aléjate de él!— el hombre intentó evadirlo para llegar hacia Minseok pero Luhan fué rápido y lo arrojó al suelo.
—¡Dije que dejen de molestranos!— él gritó sin darse cuenta cómo el compañero de aquel hombre se aproximaba a él con otra piedra listo para lanzárselo a la cabeza, sin embargo, éste no llegó a él gracias a Minseok quién aún con la pierna herida trató de salvarlo de aquella agresión, Minseok bloqueó su ataque con su cuerpo cayendo inconsciente en el suelo, Luhan lo vió antes de correr hacia él para ayudarlo.— Minseok... Minseok...
—Los gitanos son despreciables.— aquellos escupieron y...
Luhan se levantó listo para atacarlos, sin embargo, la imagen de su pueblo llegó a su mente por lo que tuvo que reprimirse, él no podía hacer nada, personas alrededor estaban viendo por lo que sin duda podrían llamar a los oficiales.
El Ihoba alzó a Minseok en sus brazos y se lo llevó hacia la habitación dónde se estaban quedando, él mismo curaría la herida de Minseok y le ayudaría a recobrar sus fuerzas ya que sabía que ningún médico querría hacerlo.