El lugar al que llegaron en esta oportunidad no era muy diferente a su anterior estadía, a decir verdad, era igual sólo que un poco más alejado de la aldea.
—Emmm...— Minseok trató de verle el lado bueno a aquel lugar.— Es un poco ortodoxo pero está...¿bonito?— levantó su pulgar por puro compromiso.
— ¿Enserio te gusta este lugar?— Luhan moría por reírse pero se contuvo.— Vaya, también pienso que dormir entre piedras y arena bajo las estrellas y un terrible frío no suena nada mal.
—¿Piedras?¿Arena?— Minseok enumeró de forma dramática con sus dedos.
—Sí, y no te olvides de las estrellas y frío de la noche.— El Ihoba se volteó para reírse de manera silenciosa.
Minseok dejó caer de forma resignada sus hombros.— Nuevamente pienso que volver a la aldea habría sido mejor.— murmuró por lo bajo pero aún así, aquello llegó de forma favorable a los oídos de Luhan.—De acuerdo...— él se remangó las mangas y acercó hacia una piedra para removerla.
Luhan lo miró sin comprender realmente su accionar.— ¿Qué haces?
—Removiendo estas piedras para dormir.— sonrió ligeramente.— ya sabes, para poder dormir un poco cómodos esta noche.— el más alto asintió un poco culpable.
— ¿Enserio creíste que dormiríamos aquí?—Minseok paró y parpadeó varias veces.
—¿Jugaste conmigo?— era serio.
—Lo siento...— se sintió mal y desvió la mirada.
Minseok negó antes de empezar a caminar alejándose del alto.
—Oh, vamos, espera, no fué mi intención...— Se calló al ver al más bajo acercarse a pasos gigantes.
—¿Sabes?...— frunció el ceño.— Ya lo sabía.— sonrió ampliamente.— Lo supe cuando te vi reír.— el gitano sonrió, el Ihoba lo siguió y así, ambos, juntos, lo hicieron entre miradas tímidas y sonrisas sinceras.
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Minseok luchaba con los mosquitos, no se explicaba cómo siendo un lugar friolento podía haber moscos que marcaban su piel cómo vampiro.— ¿Ya llegamos?
—Falta poco.— mencionó y cómo si fuera un truco de magia, a la distancia se podía ver una gran ciudad, habían tantas luces, luces eléctricas, de aquello no había la menor duda, Minseok no podía creerlo, aquel lugar se parecía tanto a una ciudad, que su gran interrogante de saber cómo llegaron allí quedó atrapada en su garganta.—Te lo dije.
— ¡Ésto es un sueño!— Minseok corrió pero de inmediato se paró a la espera de Luhan.— Lo siento, no debí correr.— no estaba seguro si Luhan pensaba que quería escapar.—Sólo que... ¡¿Cómo es posible?!
—Estamos fuera de los límites de mi padre.
—Creí que había cerrado el paso.
—Conozco un atajo y...— él pasó por el lado de Minseok adelantándose.— Pensé que te gustaría venir, suelo premiar a los que se esfuerzan.— Minseok miró su espalda conmovido pero cuándo Luhan volteó a mirarlo sintió su corazón palpitar con fuerza.— ¿Vamos?
—Vamos.
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Era cierto que todo era demasiado luminoso, ruidoso, fácilmente podían perderse, habían personas por doquier pero aún así, el atuendo de Luhan llamaba mucho la atención. Minseok se percató de aquello, ya que una persona vestida de pieles no era muy bien vista por esos lares.— Luhan pienso que...
—Para ser sincero, no es la primera vez que vengo.— mencionó mientras se abría paso entre las personas para llegar frente a una especie de pensión.
—¿Eh? Digo, eres un Ihoba.— no comprendía.
Luhan asintió antes de sujetar su mano e ingresar a aquella pensión, ni siquiera tuvo que hablar para ser guiado hacia una habitación, ni siquiera se tomó la molestia de explicarle a Minseok, ni siquiera dejó que hablara hasta que cerró la puerta.
—Me has mentido.
—Nunca dije que no conociera la ciudad.
—¡Sí lo hiciste! ¡Dijiste que nunca habías ido a un circo!— se exaltó.
—Baja la voz.— el Ihoba dejó sus pertenencias a un lado antes de quitarse todas las pieles de encima quedando totalmente desnudo.
—¡¿Qué crees que haces?!— Minseok rápidamente tapó sus ojos.
—Iré a bañarme.— él caminó hacia el baño.— Y por cierto, no haber ido nunca a un circo no significa no haber venido a la ciudad.
—Pero eres un Ihoba.— el gitano se apresuró a decir olvidándose del hombre desnudo frente suyo.
— Mi padre es el que piensa que relacionarse con la civilización está mal, no yo.— Y así se fué dejando a Minseok desconcertado.
¿Acaso Luhan vivía en una mentira?
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El gitano pensaba en muchas cosas, bueno, puede que estuviera exagerando pero se le era impresionante ver cómo aquel Ihoba que vestía de pieles ahora esté usando pantalones y una camisa oscura junto a zapatos muy acorde a los estilos de la ciudad, se supone que tiene una identidad pero bien parece que aquí en la ciudad se le hubiera olvidado.
—Viste como me miraban, ellos no entienden lo que soy, así que debo acoplarme cuándo estoy aquí.
—Al menos podrías ser menos egoísta y mostrarle a tu pueblo esta parte de la realidad.
—Créeme que lo he intentado pero mi padre se cierra.
—Ahora pienso que él simplemente está cuidando de sus raíces.— Minseok mencionó.— Mi pueblo también piensa en aquello, es importante mantener pura nuestra r**a, lo que somos.
—Es diferente.— él miró a Minseok.—Nosotros podemos desaparecer, ustedes han ido acorde al avance.
Minseok no sabía qué decir, en parte, Luhan tenía razón, su pueblo es nómada, van de ciudad en ciudad y el mismo entorno les a obligado a acoplarse, sin embargo, los Ihoba siempre han estado en el mismo lugar, con sus mismas costumbres, conociendo el único mundo que se les ha enseñado.
—Ve a bañarte, debes estar sudoroso.— Luhan se encontraba junto a la ventana mirando hacia la ciudad.
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Decidieron salir a recorrer las calles olvidándose del tema que los puso un poco tensos, era difícil comprender sus puntos de vista por lo que lo dejaron hacia un lado, Luhan lo llevó a un parque de diversiones dónde se subieron a varios juegos, era extraño para Minseok, Luhan no decía que no a nada y mucho menos se fijaba en el costo por lo que el gitano no sabía de dónde tenía tanto dinero.
—Ese juego se ve divertido.— señaló la gran montaña rusa.
—No creo que sea una buena idea.— Minseok mencionó pero cinco minutos después ya se encontraba montado en aquel atractivo sujetando con fuerza la mano de Luhan quién mantenía una expresión abstracta con respecto al juego.
El paseo en la montaña rusa finalizó y cómo se esperaba, Minseok corrió para vaciar su estómago, Luhan palmeó su espalda un tanto preocupado.— ¿Estás bien?— Minseok levantó su dedo pulgar pero no convenció al Ihoba.— Traeré agua.
Unos segundos después ya estaba de vuelta con un poco de agua, Minseok enjuagó su boca antes de tomar un poco y sentarse en una banqueta que encontraron cerca.
—Nunca más en mi vida me subiré a esa cosa monstruosa.— se cruzó de brazos e hizo un puchero con los labios.
Luhan lo miró y no pudo evitar mencionar un...— Me gusta...
—¿Eh?— El gitano negó.— Estás loco.
—No lo creo.— Minseok volteó a mirarlo.
— Te reto a que te vuelvas a subir pero esta vez solo si tanto dices que te gusta.
Luhan no pudo evitar levantar la mano y acariciar el cabello del gitano.—No hablaba del juego.— el Ihoba sonrió al ver el rostro de confusión de Minseok.