—¿Cuántos años tienes?— preguntó curioso tratando de eliminar el silencio que se había presentado desde hace unos minutos.
—Veintitrés.— Luhan paró un tanto para señalar hacia un lugar que se encontraba a unos veinte metros.— Finalmente hemos llegado.— sonrió de oreja a oreja.
— ¿Tanto anhelabas llegar que has sonreído radiante?— Luhan parecía genuino y era sorprendente para el gitano considerando que aquel parecía no expresarse.
— ¿No puedo?— él lo miró.— Estoy feliz porque...
— ¡Ya sé!¿Por qué dormirás hasta mañana?— le parecía una grandiosa idea ya que realmente caminar lo cansó.— Fantástica idea.
Luhan ladeó la cabeza.— Te equivocas, la última cosa que quiero hacer es dormir.— él le dió una última sonrisa antes de avanzar.
—¿Eh?— Minseok se apresuró a alcanzarlo.— Oh, vamos, espera.
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—¿Enserio debemos ir ahora?— miraba con añoranza las pieles que estaban en aquella acogedora tienda.
—A eso vinimos.— cogió lo necesario para ir a cazar.— Listo, vamos.— se adelantó, sin embargo, al ver la expresión de Minseok se detuvo un tanto.—¿Sucede algo?
El más bajo lo miró decaído.—En realidad...— "Oh, vamos Minseok, debes demostrarle que puedes ser de ayuda" pensó para sí mismo.— ¡En realidad, estoy listo para todo!— es como si sus fuerzas se hubieran reunido en su ser para decir aquello con entusiasmo.— ¡Andando que debemos cazar muchos animales!— salió de la tienda bajo la atenta mirada de Luhan quién hizo una mueca divertida.
—Hace unos minutos parecías morir, ¿Qué sucedió?— mencionó al alcanzarlo.
— ¿Parecía morir?— el bajo negó.— para nada, estoy listo para todo.
—¿Seguro...?
—¡Por supuesto!— gritó alto como para creérselo él también.
Luhan lideró el camino a la expectativa, el chico a su lado se veía muy determinado y aquello le llamaba la atención.
Un par de horas después...
—¡Llegamossss!— Minseok con las pocas fuerzas que le quedaban corrió a la tienda y se acostó con los brazos abiertos feliz de haber llegado, no sólo por el camino rocoso sino por el susto que se había llevado por un águila que lo había empezado a perseguir con intención de sacarle un ojo ya que de casualidad hizo caer su nido.
Luhan lo miró y dejó las liebres que cazó a un lado para disponerse a encender la fogata dónde cocinaría la cena.—¿No que estabas listo para todo?
— ¿Qué similitud puede tener el bailar con el cazar?— él se sentó adolorido, era demasiado.— Yo mismo responderé, no tiene ni una sola pizca de similitud.— se lamentó.—¿Cómo puedes hacer ésto todos los días?
—Supongo que estoy acostumbrado.— sopló hacia la pequeña llama para avivar el fuego.
—Palmas a los Ihoba.— él aplaudió de inmediato.
Luhan lo miró extraño por su acción.
—Hey, estoy admirando tu acto, deberías decir gracias.
—¿Gracias?
—De nada.— Minseok sonrió ampliamente escondiendo sus ojos en el proceso y recibiendo una sonrisa parecida de Luhan.
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—¿Derecha o izquierda?— Mencionó el más bajo tras disfrutar de una deliciosa merienda terminando de mascar un hueso.— Creí que cazabas para llevarlo a los Ihoba pero ya que nos lo terminamos todo, supongo que debemos volver a ese infierno mañana.— sus hombros sorprendentemente se cayeron.
—Mañana iremos a otro lugar.— Luhan se puso en el lado más alejado de la entrada.
—¿Eh?— Ahora piensa que hubiera preferido morir que seguir caminando.— ¿Nos seguiremos alejando?— El alto se encogió de hombros.
— Hay mucho qué recorrer.— y sin más, le dió la espalda a Minseok para dormir.
—Estoy tan cansado.— se acostó.— Desearía seguir durmiendo y quedarme aquí.
—Si estás cansado duerme y si quieres quedarte hazlo.
—¿Enserio?— miró en su dirección emocionado.
—Por supuesto pero deberás salir a buscar tu comida porque aquí no hay nada.
Y así, en un parpadear su felicidad se esfumó.
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Minseok ya empezaba a acostumbrarse, él caminaba a la par con Luhan, de todas formas no tenía salida.— ¿Alguna vez te has enamorado?
—¿A qué viene esa pregunta?
—Sólo quería hacer conversación.
—Podrías preguntarme sobre técnicas de caza.— giró su cuello para mirarlo
—Aquello me haría dormir.— el alto pudo ver el puchero que se formó en sus labios por lo que decidió responder.
—No, nunca me he enamorado, siempre pensé que no era necesario ya que seguramente mi padre arreglará mi matrimonio.
—Vaya.— sobó su nuca.— Han restringido tu libertad.
—Por mí está bien.
—Es que aún no pruebas la verdadera felicidad, aquellas mariposas en el estómago al ver a la persona que amas...— Minseok sin darse cuenta cerró sus ojos.
—¿Mariposas?— el Ihoba no entendía a qué se refería, ¿Acaso el amor producía alguna clase de malformación?
—Shhh...— el gitano de alguna forma puso un dedo sobre los labios del alto para callarlo ya que estaba sintiendo la inspiración llegar a su ser.— Sentir aquel amor abrazarte tan cálidamente, ser tu fortaleza y felicidad genuina, un espacio dónde todo está bien y que las desdichas se pueden superar si tienes a aquella persona perfecta a tu lado, no ser desconocidos, sino amigos confiables quienes dan un cariño recíproco y no por obligación.— Minseok sonrió para poco a poco abrir sus ojos.—¿Entiendes?
—Pienso que haz pasado por mucho.
—Es la realidad.
—Entonces estás enamorado.
Minseok negó triste.— A mi edad ya debí casarme pero nada.
—No eres viejo.
—Para mi pueblo sí.— se lamentó y para la sorpresa de Luhan, Minseok dió un profundo grito al cielo.
—Pero qué...— no terminó de hablar ya que aquel grito atrajo la atención de un gran halcón quién pronto se dirigió hacia Minseok.— ¡Minseok correeeeee!— Luhan sujetó el brazo del distraído gitano para empezar a correr tan rápido cómo sus piernas le permitieran, el Ihoba se adentró al pequeño bosque pero su pié le falló por lo que cayó al suelo provocando que Minseok cayera sobre su pecho.
Ambos respiraban agitados, ambos por el cansancio de haber corrido tanto.—¿Estás bien? Lo siento...
—Descuida, no lo sabías, ¿Tú estás bien?
—Sí y más porque amortiguaste mi caída, gracias...— sus miradas se encontraron pero rompieron aquella unión rápidamente por lo curioso que se sentió, sus corazones empezaron a palpitar aceleradamente.
Minseok saltó de un brinco fuera de Luhan y le extendió su mano para ayudarlo a pararse, el Ihoba la sujetó y al ponerse de pié era notable la diferencia de altura, por algún motivo terminaron parados uno junto al otro frente a frente.
—Emm...¿Seguimos?— Minseok avanzó un tanto pero casi cae al suelo de no haber sido porque Luhan lo sujetó de la cintura.
—Ten más cuidado.— sus corazones en cualquier momento se saldrían de sus pechos porque ¡Dios Mío! Aquel contacto fué fulminante para ellos.
—Lo tendré.— sus presencias se alejaron dejando una gran interrogante sobre aquello que sintieron al estar tan cerca.