—¿Cansado?— Luhan se rió del gitano que estaba casi encorvado por el cansancio, el bajo no se explica cómo es que aquel puede caminar de aquella forma sin ningún indicio de querer parar.—¿Deseas agua?
—Sí, por favor, aunque...— lo pensó con cuidado.— Estamos caminando desde que se aclaró el día, creí que volveríamos con los Ihoba, ¿Tanto me alejé?
Luhan negó.— No estamos yendo para allá.— se paró un tanto para sacar agua y dárselo a Minseok quién la tomó cómo si de un manjar se tratara.
—Pero...— miró hacía atrás luego de terminar a beber.— Ellos pensarán que escapé, seguramente ni bien regrese me azotarán y decapitarán sin piedad para luego usarme de carnada.— sus hombros cayeron y su expresión se oscureció.
—¿Eh? ¿Qué crees que somos?— Luhan se dió cuenta del concepto que tenían los gitanos de ellos, aunque es entendible ya que su padre se ha encargado de hacerlo.
—Siento si te ofendí pero, nos matarán si escapamos.
—No todos somos como mi padre y si te deja más tranquilo, diré que viniste conmigo.
A Minseok se le iluminó el rostro por lo que sin pensarlo se lanzó a besar las manos de Luhan muchas veces.— ¡Muchas gracias!
Luhan solo observó su accionar más no dijo nada.—Sigamos que aun nos queda mucho camino por recorrer.
—¿Acaso no usan caballos?
—Somos hombres, no débiles.—Razonó.
—También soy hombre pero me canso rápido.
—En ese caso...— se agachó frente a Minseok y le ofreció su espalda.— Sube si quieres, no tengo problemas en llevarte.
El gitano abrió enorme los ojos.— ¡No, claro que no, ¿Cómo crees?!— él pasó por su lado y caminó apresurado.— También soy hombre, puedo caminar rápido.— prácticamente corrió avergonzado provocando que Luhan se quede complacido.
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—¿Cuál es tu talento?— Luhan preguntó curioso una vez que pararon para hacer una fogata ya que una vez más la oscuridad se posó en el cielo.
—Bailo, no se cuán bien lo haga pero me encanta hacerlo.— miró hacía aquel manto hermoso de estrellas brillantes.
—Ya veo, haces aquello en el circo.
—Sí, ¿Alguna vez fuiste a uno?— él tomó un poco de agua antes de abrigarse con unas pieles que Luhan había traído para él pero decidió prestárselas a Minseok.
—Nunca...— suspiró.— pero lo he visto en esas cosas llamadas fotos, se veía divertido.
—Lo es, alguna vez podríamos ir.— ofreció como si no fuera prácticamente un prisionero.— Hay muchos lugares a los que anhelo ir por lo que te comprendo.
—Estaría bien— ambos se sonrieron.—¿Qué hay de tus padres?
—Ambos murieron.— sintió un nudo en la garganta pero se lo tragó, estaba conversando con un Ihoba por lo que no lo arruinaría.— Tu padre parece ser un tirano.
—Lo es por eso mi madre lo dejó.— aquello era nuevo, ¿Cómo que lo dejó? ¿Acaso en aquella tribu era posible eso?
—¿Eh? No comprendo.— Minseok estaba curioso por saber la historia.— Ah, ya sé, tu madre falleció, lo lamento mucho.— Razonó llegando a aquella conclusión.
Luhan suspiró.— No es un secreto que mi padre no tolera a la gente extraña y que por eso los convierte en prisioneros por el odio que siente hacia mi madre.
—¿Ella lo traicionó?— era lo más común por esos días.
—No precisamente pero sí se fué.
—¿Pero qué sucedió?
—Ella era de Pekín, un año antes de que yo naciera llegó a la tribu de los Ihoba por una excursión, había escuchado sobre mi pueblo por lo que decidió venir, aún tengo vagos recuerdos de su rostro, solo sé que era hermosa, tenía el cabello castaño...
—Oh, ya veo el porqué del color de tu cabello.
Luhan asintió.—¿Puedo continuar?
—Por supuesto.— trataría de no interrumpirlo.
—Sucedió lo impensable entonces, ella y mi padre se enamoraron, eran de mundos y costumbres diferentes, qué idiotez, pero ambos lo hicieron, se casaron, entonces nací y todo lo bonito que decían tener se terminó, se culminó, desapareció, fueron siete años los que ella soportó al lado de mi padre, dicen que él no quería que ella saliera siquiera de la tienda dónde vivíamos, en fin, una mañana mi madre me dijo que iríamos a Pekín a visitar a su hermano, yo estaba feliz aunque no sé porqué lo estaba pero lo estaba, ella sacó unas prendas desconocidas para mí en aquel entonces y me lo puso, eran una camisa, pantalón y un gran abrigo, no tengo ni idea de dónde consiguió las prendas.— Minseok lo escuchaba con atención.—Nosotros salimos pero ni bien puse un pié fuera de esa tienda, mi padre me alzó y le dijo a ella que se largara pero que yo me quedaría, recuerdo que mi madre le rogó que me dejara ir pero él se negó por lo que el último recuerdo que tengo de ella es de sus ojos llorosos.
—¿Nunca volvió?— Luhan negó.
— En realidad, espero que no lo haga y que esté viviendo una vida pacífica.
—Vaya, me siento una persona egoísta luego de escucharte.— sobó su nuca.
—Entiendo a mi padre a veces, él la sigue amando pero sabe que es su culpa por lo que se encierra en sí mismo bajo una fachada de fortaleza.
—Supongo que el amor es de esa manera, siempre he soñado con encontrar a alguien que me ame tanto como yo lo ame.
—Es el anhelo de todos.— sonrió aunque Minseok lo miró extrañado.
—Creí que se casaban mediante matrimonios arreglados, a excepción de tu padre claro está.— Luhan se rió.
— Realmente tienes un equivocado concepto de nosotros.
—Lo siento.— sonrió tímido.— Pero creí que...
—Algunos siguen practicándolo pero es opcional, si los mayores escogen a tu pareja y aceptas, entonces deberás casarte, así de fácil.
—Vaya, ¿Y si te niegas?
—Pues, deberás casarte de inmediato con la persona que quieras, de lo contrario, lo tomarán cómo un insulto.
—Es tan complicado, nosotros los gitanos no usamos mucha cosa para aquello.— se abrigó un tanto más.— Nosotros enamoramos moviendo nuestras caderas y seduciendo a quién querramos con nuestra danza.
—¿Enserio hacen eso?
—¿Quieres que te muestre?
—No es necesario.
—Puedo hacerlo muy bien, estuve practicando desde que nací.
—Eso es imposible, no sabías ni caminar.
—Es un decir, no es verdad.— él se quitó las pieles de encima y paró listo para bailar aunque su cuerpo segundos después empezara a temblar.
—Realmente no es necesario.
— Quiero hacerlo.— se paró y arregló dejando únicamente al descubierto sus ojos.— Es importante que mis ojos se vean ya que mi pareja debe ver mi sinceridad a través de ellos.— él se puso en posición antes de simular un sonido con su boca para acompañar a sus palmadas ya que no tenía su pandereta, se movía de un lado a otro cautivante, él movía sus caderas al compás de su propio ritmo, la coquetería estaba en él provocando que Luhan no dejara de mirarlo, aunque creía que el chico estaba loco por el frío ahora piensa que era una buena idea, Minseok empezó a bailar a su alrededor con una plena sonrisa que se notaba a través de la tela, no dejaba de mirarlo fijamente sin timidez alguna y piensa que su corazón está extraño, piensa que posiblemente está enfermo ya que su estómago se siente extraño, piensa que la noche ya no está fría por lo que aquello también le parece extraño, piensa que Minseok lo cautiva con cada paso y ¡Por dios! Recién se conocen pero aquel chico con su baile ha sacado aquel lado escondido en él, su corazón y mente están de acuerdo que todo es extraño y si ellos lo sienten es porque es verdad.