—¿Y bien?— aparté la mirada al sentirme expuesto ante ella, no había sido fácil desde mi llegada tener que olvidar todo lo que viví antes, fue casi un reto que semanas atrás pensé perder por completo y declararme perdedor ante todos, de cierto modo aquel contrato, las materias, el entrenamiento y los trabajos me mantenían ocupado, pero siempre había un espacio, un tiempo donde podía atormentarme, especialmente era de madrugada, mientras ellos dormían, yo luchaba con todos mis demonios. Tal vez no era una situación tan complicada, pero me había fallado a mi mismo, saber que estuve a punto de convertirme en un sujeto detestable, que tuve el valor, me hacía sentir náuseas por mi mismo. Había jurado no volver a acercarme a ninguna mujer, hasta que estuviera bien, hasta que me sintiera sano, p

