Estando a su lado todo parecía detenerse, todo parecía tan ligero y pacífico, odiaba sentirme calmado estando a su lado porque ciertamente ella era alguien fuerte e importante, algo dentro de mí sabía que debía estar alerta a cada uno de sus movimientos, cuidar lo poco que era. —¿Mejor?— pregunto con aquel tono mientras se alejaba de mi rostro, rompiendo aquella conexión que segundos antes el silencio había causado. Suspiré antes de poder responderle. —Mejor.— aseguré para tomar aquel algodón que presionaba mi ceja derecha, era tan asombroso como ella me hacía sentir alguien pequeño, alguien indefenso siendo tan maduro y tan independiente. —Te han partido la ceja.— reconoció intentando formar en sus labios una sonrisa discreta, ciertamente mi aspecto era horrible con aquellos gol

