—Para mi siempre será un honor tenerlos a todos en la mesa... y más en un día tan importante como lo es este, gracias por asistir hijos.— la voz de mi padre nos dio la bienvenida, al parecer era una más de sus terapias familiares o una buena ocasión para brindarnos anuncios masivos incluso extremistas, con una sonrisa tomé asiento como todos los invitados, aún me encontraba en pijama, ya que se trataba de un desayuno familiar; eran de los pocos eventos privados sin cámaras filmando nuestro alrededor... simplemente paz.
—Así es, espero que disfruten del desayuno y el café... una lástima que Nixon no pudiera asistir y Bastian, claro.— con nostalgia mi madre dirigió su mirada a Nia quien se encontraba a mi lado más que sola, sin su ahora esposo.
—No es una novedad que me excluyas madre, buenos días familia.— Saludo el hombre ganándose la atención de todos en el lugar y no por su aparición sino por su compañía; Khloe Castillo.
—No lo permitiré.— cerré los ojos pues la tercera guerra mundial iniciaría destruyendo aquel pacifico desayuno. —Spencer.— siguió mirando a mi padre quien se encontraba sonriendo a la mujer.
—Khloe disculpa a mi señora es algo irracional, tomen asientos, estábamos por iniciar.— insistió el hombre mientras le regalaba una corta sonrisa a la mujer la cual nos miraba con terror, era alguien buena no se merecía nada de esto, ni un solo mal trato. —Buenos días a ambos.— terminó el hombre.
—Buenos días.— en un corto susurro Khloe se sentó junto a mi hermano, lo más lejos posible de mi madre... su suegra.
—Es un gusto tenerte de nuevo Khloe.— exclamé a su dirección, esta accedió aún apenada con la situación, era la única mujer decente que Nixon había traído a casa y en este caso esperaba que fuera la última.
—Gracias Nilüfer—
—¿Y bien de qué hablaban?— la pregunta de Nixon hizo a mi madre acceder no muy contenta o convencida por aquella mujer de apenas uno sesenta.
—De nada importante como lo es t…— musitó esta mirándolo desafiante, giré los ojos junto con Nia, era ridículo su comportamiento.
—Mamá por Dios, todos estamos sacrificando algo de tiempo al estar sentados aquí, incluso tú.— la voz de Niall por primera vez se apoderó de toda la atención, el hombre era todo un líder... su presencia pesaba.
—Estoy de acuerdo con Niall, aunque también la familia es importante...— apoyó mi hermana, velozmente miré a cada uno de los sujetos en la mesa; Carriz era la que parecía disfrutar aquel desayuno alimentando a sus pequeños con juegos y pequeñas risas, era admirable. Sin importar empecé a devorar todos los alimentos que habían cerca de mi.
—Bueno como todos saben, en once días será nuestro aniversario, debe ser un evento memorable como cada año.— contó mi padre; the Smituz Empire de eso se trataba, aquello era más que una marca era nuestro legado... nuestra dinastía.
Tomé aquel aviso como un recordatorio, tenía que apresurarme con aquel hombre, incómoda seguí comiendo aquellos huevos revueltos, eran una delicia.
—Así es, los colores permitidos a usar son los que se encuentran frente a ustedes.— miré una pequeña carta, de tanta comida perfectamente decorada con buena pinta y copas por todos lados era imposible concentrarme en aquella pequeña hoja; n***o, Rojo y guinda, Leí repetidas veces.
—¿Ósea que debemos ir buscando diseños para que aquí mi señora madre los apruebe?— la pregunta de Nixon causo un gruñido de mi madre la cual lo miraba desafiante.
—Así es... además, este año he empezado a organizar el evento junto a Carriz, ya que ninguno de mis hijos tiene el tiempo, todos están ocupados haciendo música, siento modelos, estando embarazadas y creando una pasarela.— señaló a cada uno de los herederos, accedí con una sonrisa, pues ahora con las clases del desconocido no tenía absolutamente nada de tiempo para ir con ella.
—Eso es grandioso, Carriz tiene buen gusto.— confesé mientras miraba a la mujer sonreír triunfante, estaba claro que Carriz era su favorita.
—Gracias—
—¿Él vendrá?— tragué duro para poder soportar las miradas sobre mi pequeño cuerpo, giré a la dirección de mi padre quien se encontraba a dos personas de mí.
—¿Él?— preguntaron mis hermanos con recelo. —Hay algo de lo que no estoy enterado.— siguió Niall, quien me apuntaba con su tenedor cubierto de huevo.
—¿Vendrá?— insistió mi padre, accedí mientras llevaba mis manos al pecho fingiendo estar ofendida, claro que lo haría.
—Claro... él vendrá... Está tan entusiasmado por conocerlos al fin.— mentí, era lo contrario, estaba aterrada por que lo conocieran y detestaran o que él hiciera algo estúpido... algo que terminara marcándome.
—Nilüfer, es un poco egoísta utilizar gente para sanar.... pues te deja más podrido y así.— miré a Nixonmolesto, el hombre había cuidado de mi, días antes, ya que estaba desconsolada por Barron. —Es solo un consejo.— jugó algo fanfarrón.
—Claro... pero con él es diferente, tenemos una gran conexión, es impresionante.— seguí con mi mentira, decidida a ser la mejor mentirosa de la historia.
—Bien, estamos muy ansiosos de conocer a...—
—Noah... su nombre es Noah y no está en el medio, es alguien con una vida tranquila lo que realmente necesitaba.— conté al sonreír a Nia la cual parecía estar emocionada por mi historia de amor.
—Grandioso.— sentenció mi madre más que molesta por aquella mujer. —¿Ha ocurrido algo nuevo?, ¿algo que quieran compartir?— preguntó sería.
—Sacaré el álbum este año...— exclamó Niall, sorprendida lo miré... era Perfecto, aquel álbum era más que íntimo para él, pues contenía canciones preciadas sobre el amor y su pequeña familia.
—bien... será grandioso.— espeté. —Será el mejor.— lo apoyó Nia con una sonrisa, estos tenían una conexión única, ya que solo se llevaban dos años, al igual que Nixon y yo.
—Felicidades.— exclamó mi padre... al principio le había costado aceptar que Niall era cantante y no un prestigioso abogado como él, siempre quiso que uno de nosotros tomara ese rumbo... una lástima, ya que la familia de mi madre nos inundó en el medio y al parecer nos enamoró.
—Bueno, pensé que podía guardarlo hasta el aniversario pero tengo algo que contarles, lo siento mamá pero no pudo seguir guardándolo.— las miradas que ambos se brindaron parecían sanar la situación sin importar nada, pues Nixon era su bebé... el bebé de la casa ante los ojos de mamá.
—Adelante cariño.— autorizó su madre y manager.
—ING Models y Elite Model quieren firmar conmigo es una decisión bastante difícil.— abrí los ojos de la impresión, eran grandes empresas las cuales habían firmado con grandes modelos; las hermanas Hadid,Tinner... era impresionante.
—Dios, felicidades.— exclamó Nia mientras le sonreía energética. —Dios, Nix es... wow, felicidades te lo mereces.— seguí mientras alzaba mi pulgar a su dirección, el hombre ladeó la cabeza agradecido. —Amor felicidades.— con un beso la mujer lo felicito, miré a mi madre girar los ojos del coraje. —Felicidades hijo.— finalizó mi padre.
—Las dos son grandes potencias, con la que sea triunfarás.— la postura de mi madre fue recta orgullosa de su hijo pequeño... de su bebé.
—Gracias a todos espero tener una respuesta pronto... Nilüfer algo que decir.— siguió como si fuera mi turno, no tenía nada bueno más que problemas con aquella pasarela e invitados elite.
—Oh... absolutamente nada más que agregar.— hablé para tomar aquel jugo de naranja, este accedió no muy convencido.
—Es muy conmovedor desayunar juntos, como en los viejos tiempos.— tomé la mano de Nia quien parecía prepararse para dar un anuncio importante.
—Bueno... tengo algo que contarles, después de aliviarme quiero estar completamente con mi pequeña así que no volveré a poner un solo pie en el estudio por mucho tiempo, conseguiré a un gerente si es necesario.— helada la miré, como podía dejar sus sueños, años desvelándose por crear calzado al parecer no le importaban, el silencio se apoderó del lugar de nuevo volviéndolo tenso.
—Nia.— musitó papá.
—Contrataré diseñadores.— siguió esta con un tono desesperado, queriendo apoyo.
—Es tu sueño, los tacones... son los mejores del mundo.— afirmó Nixon con una cara seria, pues todos habíamos visto el llanto de Nia por sus diseños y logros.
—Ahora mi sueño es... mi bebé.— soltó mi mano para llevar sus manos a su abultado vientre, aún no tenía palabras para expresarme correctamente; pues era lindo querer ser una madre a tiempo completo pero... no podía tirar años a la basura.
—Por ese motivo Nilüfer no debes estar en el aire y las nubes del amor, tu cumple tus sueños... por que solo saben de sueños quienes los persiguen.— mas que herido el mayor de los hermanos exclamó.
—Niall.— lo calmo su esposa, este negó para levantarse de golpe en aquella mesa dejando a todos boquiabiertos.
—¡Lo dejas todo por ese tipejo, al cual solo le importa seguir enfermándote más y colocarlo a él antes que a tu familia, tu sangre...!— con un grito lleno de rencor el tipo soltó su servilleta sobre aquella comida, miré a los pequeños los cuales lo miraban alternados.
—Niall no sigas.— reto la mujer al mantener una guerra de miradas las cuales expresaban más que miles de palabras, solo ellos comprendían aquella situación.
—Lo siento... me retiro.— impactada miré a mi hermano dirigir sus pasos lejos del lugar, era claro que tener un desayuno tranquilo sería imposible.
—Yo,yo iré con él.— Nerviosa su media naranja miró a mi madre. —Yo me encargo de los niños hija anda con él.— informó está sin pensar, sumisa baje la mirada a mi móvil; te veo en treinta minutos para la primera clase con el bombón... Paris.
—Amor perdón... bienvenida a la familia Smituz.— con sarcasmo exclamó Nixon mientras abrazaba a su mujer.
—¡Ella no será de mi familia y no te permito que la llames así en mi presencia!— el grito de mi madre hizo que mi padre dejara su silla más que furioso con todos.
—Por dios.— exclamó a su esposa. —Esto es suficiente, con ustedes un desayuno armónico es imposible.— accedí repetidas veces a su observación. —Me retiro que tengan un buen día.— se despidió.
—También me encantaría quedarme pero tengo asuntos pendientes, no me esperen en la comida.— informé para levantarme lentamente, Nia parecía perdida en sus pensamientos; distante.
No quería dejarla pues sentía que necesitaba de mi compañía y apoyó moral... suspiré para caminar a mi auto, era la peor hermana.
[...]
Miré aquellas copas costosas decorar la mesa en la cual trazaba mis diseños, el único lugar seguro y menos sospechoso, era mi estudio el cual se localizaba en un fraccionamiento privado con extrema seguridad.
No podía engañarme estaba ansiosa de volver a ver al hombre, me gustaba verlo confundido, incómodo o relajado, siendo atrevido... en realidad sólo lo había visto dos veces en mi vida, no tenía sentido.
Pasos detrás mío me hicieron seguir acomodando el lugar el cual se convertiría en un salón de clases para el castaño; Noah, era un lindo nombre.
—Paris debemos empezar por los cubier.— exclamé mientras giraba en mis tacones, mi expresión de felicidad se fue a la basura al encontrarme con el desconocido... entrando a mi guarida.
—Cubiertos...— terminó mi oración con pasos lentos, vestía una chaqueta la cual le quedaba muy bien, buena combinación con sus pantalones negros. —Hola, he llegado a tiempo.— saludó, accedí borrando mis pensamientos o en pocas palabras juzgando su estilo. —¿Que es este lugar por Dios?— verlo recorrer todo mi estudio me dejo sorprendida, sonreí a su dirección.
—Hola... Es mi estudio, aquí se crean las mejores prendas del siglo.— saludé al colocarme frente a él, extendí mi mano para ser profesional, el castaño la miro y negó; quería un beso en la mejilla el cual consiguió por mí lenta destreza. —¿como entraste?— insistí al separarme de él, Dios... me había besado la mejilla.
—Tu asistente me dejó pasar y me pidió que te avisara que ella atendería una llamada, dijo que te encontraría antes de perderme.— explicó con gestos únicos relajados en todo momento. Sin duda esto sería… una experiencia única.