•Capítulo 07•

2290 Palabras
—Bien... debemos esperar, ¿Como ha estado tu día?— pregunté buscando cualquier tema de conversación, no hablaría de moda con él y menos de... no.      —No puedo quejarme, por que supongo que el tuyo a estado peor... eres toda una empresaria.— contestó sereno, sus pasos se acercaron a mi mesa, verlo examinar las copas me hizo perderme en su perfil.    Era toda una empresaria ante sus ojos, que tierno, en verdad era... tierno.        —¿Que te hace pensar que los empresarios tienen malos días siempre o en específico un sábado?— pregunté.        —Los programas, todos parecen estar de mal humor siempre.— seguro espetó, accedí pues era normal, el mundo se basaba en estereotipos todavía. —Lindos diseños—        —Aún están en proceso... pero gracias.— llevé mi vista a los vestidos de noche todos sensuales con toques elegantes; el lugar era cálido con paredes blancas y cuatros por todo el lugar sin mencionar los espejos.  —¿Cuantos años tienes?— de golpe pregunté, no sabia si sería su sugar mommy.        —veinticuatro, aunque pronto veinticinco.— por segunda vez su mirada se concentró en mi rostro mirándome fijamente, sin ser acosador o incómodo.        —Veintidós... solo dos años de diferencia.— musité para ambos, la risa del hombre me hizo fruncir el ceño.        —Y millones...— bromeó, al parecer no había podido contenerlo, accedí con una sonrisa sería.  —Lo siento... aveces no me pongo de acuerdo con mi cerebro.— no tardo en disculparse y no perder su oportunidad de estar más cerca de mí, acepté para alejarme de él, e ir en busca mi bolso en otra mesa.        —Eres sincero y está bien, no es una mentira... aunque en tu defensa las mujeres como yo, están en la universidad y no creando vestidos.— solté para no mirarlo y concentrarme en mi bolso; mi móvil, el cual parecía vibrar como loco; Mamá. —En una circunstancia más relajada estaría en la universidad también, lo apuesto... y tal vez estudiaría leyes.— giré con valor, tenia que cuidar sus pasos al menos hasta que llegara Paris.        —sabe bien.— helada detuve mis tacones de golpe, sin poder evitarlo rechine mis dientes, el desconocido parecía no estar apenado en comer aquella carne que sería parte de su entrenamiento.        Sin más que hacer solté una risa, de algo estaba segura y era que no sería fácil, al observar pude mirar como utilizaba sus dedos para devorar aquel filete.        —No, no lo comas así... no debes ensuciarte como un niño.— reproché al estar a su lado, sin pudor este siguió comiendo. —Déjame traerte una servilleta y gel antibacterial.— pedí sería.       —Lo siento... pero es delicioso, además comer y mancharte los dedos es otro nivel, por que al final puedes lamer tus dedos.— cerré los ojos al escuchar su final, pues no quería verlo lamerse los dedos, una risa de su parte me hizo ladear la cabeza.        —Detente.— ordené. —Abriré los ojos y más te vale no estar... haciendo lo que, ya sabes.— expliqué con temor.        —Bien—        —Bien.— repetí al verlo alzar las manos al aire, no era limpiadora compulsiva pero podría sentí como mi piso de mármol se manchaba con aquella grasa. —Oh por Dios.— corrí sobre mis tacones a mi bolso tomando aquellas servilletas y el gel, no me importó parecer una demente, pero no iba a permitirle terminar de ensuciar todo. —Eres como un niño realmente.— regañé al tomar sus manos y limpiarlas, pude sentir como este se tensaba dejando aquel porte tranquilo.        —No debes hablar así a tus mayores, jovencita.— en un tono calmado se expresó quedándose quieto, seguí limpiando sus manos e incluso le apliqué un poco de gel expandiéndolo por sus muñeca, golpes me dejaron sorprendida, ¿había tenido una pelea?. Examiné aquellos hematomas en sus brazos y muñecas, no eran normales, ¿había tenido algún tipo de dificultad?… con cierta curiosidad alce la mirada a sus ojos.        —¿Por que tienes hematomas?— pregunté seria dejándolo en paz por temor a lastimarlo, verlo pensar en una respuesta me hizo sentir entrometida.        —Tuve un partido y en un partido de fútbol americano es todo menos caricias, me barrieron como seis veces...— contó para levantar su playera... me sentía en una novela de narcotraficantes con heridos graves o después de ver a mi madre salir de su Lipoescultura.        Además estaba mirando su formado cuerpo por segunda vez..       —Vaya... seis son muchas.— balbucee sin saber qué decir, dirigí mi vista al frente... buscando una respuesta más humana.        —La carne sabía bien.—        —Es de mi restaurante favorito, en tu examen te llevaré ahí.— pronuncié un poco más calmada.        —Claro... ¿Es verdad que al ser muy afortunado económicamente no te da tiempo de?... no sé, ¿hacer actividades comunes?— preguntó, esperando que fuera una broma voltee a verlo; afortunado económicamente, por que no decía, al ser rico.    Verlo tan perdido esperando una historia triste me hizo sentir pena.        —Supongo que también lo has aprendido de los programas... todos somos personas comunes y tenemos tiempo para todo, literal, solo que algunas personas ocupan el tiempo en cosas más importantes o interesante.— intenté explicar.        —¿como por ejemplo?—        —En vez de dar un paseo en un parque... entrenar equitación, aunque ahora que tengo mi propia marca es complicado y no tengo tiempo para hacer actividades como antes, pero aún así las hago.— aquella pregunta me había apasionado, el castaño accedió sin una sonrisa perfecta.        —Claro, tus diseños son... Grandiosos.— habló para colocar sus manos limpias en aquella mesa, era un buen hombre .        —Gracias, ves ese.— señalé aquel traje más que Perfecto para su cuerpo. —Lo usarás en el evento, lo diseñé hace tres días y eres parte de la inspiración.— al percatarme que había contado de más e inflado su ego baje la cabeza apenada, Nilüfer Smituz nunca haría eso.— me regañé.        —Vaya no... no sé qué decirte.—        —bien... vamos a empezar.— la voz de Paris me hizo sentir protegida, ¿por que había tardado tanto tiempo?, suspiré para girarme y recostar mis caderas en la mesa. —Espero que no seas un hombre  lento, America depende de ti.— bromeó al hombre  quien se encontraba a mi lado, serio.        —Soy todo menos lento, vi tutoriales de cucharas y cuchillitos.— solté una risa al escucharlo, al menos se había tomado la molestia; buen hombre .        —Eso es un alivio, lo principal será la educación, saludo, sonrisa, pose para fotos, pasos... debemos controla todo.— explicó mi mano derecha para mirarlo, sin duda aquella mujer mostraba mejor liderazgo que yo.        —haré mi mayor esfuerzo.—        Quien iba a pensar que todo iniciaría un tanto complicado con aquel castaño, con cuidado coloqué otro filete en su plato, tal vez habían pasado alrededor de treinta minutos para nada buenos o productivos.        —Bien, lo haces bien... solo corta la carne en cuatro pedazos, en una cena en la alta sociedad los pedazos son pequeños así que solo debes contarlo en cuatro.—  explicó Paris mientras cortaba aquel trozo de carne en cuatro simples pedazos, el castaño accedió para dirigir su mirada a mi trozo de carne.       —Está es la forma perfecta de hacerlo.— murmuré para contar aquella carne que no comería ni en broma, verlo tan confiado me hizo sonreírle.        —Bien... cuatro pedazos y a mi estomago.— sonreí orgullosa al verlo contar aquella carne mejor que los tres primeros intentos.        —Bienvenido a la alta sociedad Noah.— exclamé para recargar mi cuerpo en aquella mesa, este se concentró en mi olvidando terminar su tarea.        —Bien... ahora mira los cubiertos, todos tienen un propósito en esta vida.— siguió Paris la cual se había quitado el saco por la tensión, el hombre  era bueno, pero no Perfecto.       —Se bien eso, vi tutoriales, este es el tenerlo de entrada, tenedor de mesa, cuchillo de mesa y este de entrada, cuchara de sopa, este es el cuchillo y plato para pan... de este lado tenemos el tenedor y cuchara para el postre, aquí va la copa de agua, de vino tinto y vino blanco.— miré a Paris esperando una explicación sensata, acaso... como sabía todo eso en poco tiempo.       —Dios... sabes absolutamente todo.— exclamé.       —No, se como van colocados pero no sé ocuparlos y también se como colocar los cubiertos en una pausa así cómo está, también para indicar el siguiente plantillo... el término y el que usare, es excelente... y el que no debo de usar ni de broma es este significa no me gusto.— miré como acomodaba los cubiertos sobre el plato; asombroso.        —Bien, sabes algo aunque sea, empecemos por explicarte qué hacer con ellos.—            [...]               Miré el reloj; era el momento para terminar y estaba satisfecha ya que el tipo era listo... aprendía fácil sin olvidarse de nada, sin mencionar que soltaba risas contagiosas en cada error.       —Serás un experto si sigues así, entonces te daremos un diploma, nos vemos... adiós, Nilü, mi pequeña me espera en casa.— accedí para verla despedirse del hombre . —Cuídate.— esta vez abracé su cuerpo dejando un beso en su mejilla.       Cuatro horas enseñándole etiqueta no habían sido tan malas como realmente había imaginado.        —Adiós.— expulsé al verla correr a la puerta dejándome sola con aquel hombre, miré mi reloj tres de la tarde... y una cita con mi padre.        —Bueno eso ha sido todo por hoy, trata de practicar más aunque eres bueno.— exclamé al verlo sonreírme con intensiones de partir también, sabía que Paris se había encargado de darle un pago adelantado.        —Si, prometo practicar veinticuatro siete... aunque no sé por qué dices que tomo la copa de mal manera.— explicó para seguir levantando aquella copa con agua, ya que este no podía beber alcohol.        —Es que debes tomarla por el tallo e inclinarla solo un poco, así.— expliqué para acercarme a él y tomar de sus manos aquella copa, este sonrió para acceder.       —Así.— con un gesto tomó su segunda copa siguiendo mis instrucciones y no tomando el cuerpo de vidrio.        —Bien.— felicité.       —Prefiero que me enseñes tu... a qué tu asistente tratándome como un niño, eres mejor maestra.— miré sus ojos en los cuales me perdí por breves segundos. —Te veo en tres días.—       —si, yo también ya me voy, puedo darte un aventón.— informé para tomar mi bolsa y aquella basura que se había acumulado.       —No hace falta, pediré un Uber—        —No, tengo el auto afuera, puedo llevarte, Noah.— pude sentir como su postura cambiaba al oírme pronunciar su nombre.        —Gracias...— accedió ayudándome con aquella basura, a lo cual agradecí, ya que mis uñas eran recientes y no las estropearía.        —Andando.— ordené para caminar a la puerta con el hombre  detrás mío, me detuve para que este saliera del lugar y así poder cerrarlo con aquella contraseña privada. —El auto está a unos metros, es rojo.— expliqué en voz alta al verlo caminar decidido a deshacer de aquella basura.            —Un Bugatti Chiron... dios, nunca pensé ver uno en mi vida.— verlo tan impactado me hizo sonreír. —¿Como puedes manejarlo en esta ciudad?.— siguió.       —Es un auto, para eso sirve y no para estar guardado en una cochera... tal vez en el futuro te deje manejarlo.—        —Sería un honor.... Esto debe ser un sueño, pienso que en cualquier momento voy a despertar.— verlo tan fascinado era conmovedor. —Aunque me estoy muriendo solo por subirme.— accedí para buscar las llaves y abrir por fin el auto.       —¿Donde te llevo?— interrogué al verlo subirse, lo seguí para no perder más el tiempo y desaparecer del lugar, al subir al auto el hombre parecía no creer dejarme tranquila, con su mirada me apuñalada sin piedad.       —A una estación antes de mi universidad.— explicó, confusa lo miré. —Llegar con un auto así no me ayudaría en nada, soy el nuevo, ademas, tengo que seguir con mi vida... siendo el nuevo del instituto y no un empleado de Nilüfer smituz.— accedí, tenía razón... él seguiría con su vida, como yo con la mía.       —Entonces te dejare donde sea más conveniente.— pronuncié dando marcha a un largo trayecto, el silencio nunca apareció, ya que este me explicaba como había encontrado aquellos tutoriales.       —Practicaré lo suficiente... lo haré Perfecto puedo sentirlo, Laco siempre es bueno en lo que se propone.— Laco, parecía un nombre de una mascota... sin poder ocuparlo solté una risa contagiosa.       —Es mejor Noah o scott, Laco es raro.—        —Me gusta... aunque puedes decirme como quieras, ¿Como te puedo llamar?— preguntó concentrado esperando con ansias mi respuesta. —¿Jefa, Señorita Smituz, jovencita?—      —Nilüfer...  aunque los amigos cercanos me dicen Nilü.— bromeé causando una risa de su parte, parecía que estaba dándole el mejor recorrido del mundo.     —Nilü... suena lindo, Nilüfer— giré a verlo por segundos, su emoción era incontable, era real, algo diferente a lo que estaba acostumbrada. ¿Cómo había terminado con él en aquel club?. Pagaría grandes cantidades por recordar aquella ocasión.  
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