•Capítulo 09•

2146 Palabras
Sumergida en aquel mundo laboral el tiempo podía pasar, pueda pasar sentada por largas horas y no cansarme del todo, por que lo hacía con toda mi pasión, por que me había casado con la moda desde séptimo grado. Dejé de ver aquellos papeles al poder oír aquel sonido del teléfono causó distracción en mi trabajo, lo tomé de inmediato prestándole atención a Paris la causal.  —¿Dime?— pregunté aún molesta por su comentario, era común que se olvidara que trabajaba para mí después de todo... y que debía respetarme aunque fuéramos las mejores conocidas del lugar.  —Me acaba de hablar recepción y Barron está pidiendo una cita contigo... ¿Lo dejó pasar?— aquello hizo que me tensara por completo, aún no estaba lista... pues podía caer en cualquier momento a sus brazos, él era mi perdición, siempre lo fue. —¿Nilüfer?— insistió aún en la línea.  —Déjalo pasar...— me odiaba, por ser tan débil. —debe ser por algo importante.— sin pensar murmuré, era bueno vernos en persona y terminar con todo de una vez, eso intentaba pensar.  —Bien.— colgué aquel teléfono dirigiendo mi mirada a las grandes vistas de la ciudad, Dresh era un lugar bien industrializado y lleno de vida como de contaminación, Dios mío Nilüfer— pensé con cierto nerviosismo en todo mi cuerpo. —Bien.— me dije a mi misma regresando a las imágenes de aquellas mujeres bellísimas, seleccioné a la primera, por su mirada sensual siendo seria.  Los minutos pasaban al igual que algunos modelos en aquella primera prueba, todos eran perfectos encajaban con lo que quería mostrar, sin duda sería una pasarela única y llena de polémica. —Perfecto.— solté al mirar aun hombre con aspecto muy varonil, seductor con solo una mirada... buen cuerpo, no muy musculoso, pero no tan delgado. —Tristán Hall...— leí su nombre, claro que era nuevo y bueno para la ocasión. El sonido de la puerta hizo que me detuviera, era él... lo volvería a ver después de terminar de la peor manera; vergonzosa más que nada. —Adelante.— informé seria parándome de la silla y dejando aún lado el escritorio, esperando por él. —Hola.— miré su cuerpo cruzar la puerta, seguía siendo el mismo, aunque su cabello ahora era más largo... seis eran los meses separados, en otra situación tal vez correría a sus brazos besándolo desesperadamente, queriendo más de él. —Sabía que estarías trabajando.— siguió. —Hola Barron pasa, toma asiento... ¿Quieres café, agua o algo?— pregunté mirando a Paris detrás de él. —Café estaría bien.— miré a Paris captar su pedido para cerrando aquella puerta dándonos privacidad. No podría negarlo me sentía incómoda junto a él. —Bien... ¿Necesitas algo de mi?— cuestionó al verlo sentarse en el sillón, nuestro sillón. —Estoy seleccionando modelos.— conté regresando a mi escritorio tomando aquellas carpetas, intentó aliviar el ambiente, claro que quería saber más de él, ¿que estaba haciendo?, ¿si me extrañaba en su vida?. —Bueno, acabo de llegar de California y quiero hablar de nosotros, clarar algunas cosas, como el auto que me diste en febrero.— explicó serio sin mostrarme una sola sonrisa, caminé a él para sentarme a su lado; tan cerca de él como para  aspirar su fragancia. Aquel auto había sido una prueba de mi amor, de lo mucho que significaba lo nuestro para mi, ahora esa acción me resultaba ridícula, una estupidez.  —Puedes quedártelo Barron, es increíble que creas que lo único que me interesa es el dinero...— solté mirándolo por segundos, sus ojos azules me derretían, era atractivo y bueno para complacer.  —Puedes dejar de trabajar solo unos minutos.— exclamó quitando de mis manos aquellas carpetas, accedí alzando los hombros. —Tristán Hall... seguro es bueno.— leyó aquel nombre y examinó la fotografía como yo, ¿celos?. —Y bien, ¿espero que me termines tú o lo hago yo esta vez?— pregunté molesta, ocultando mis sentimientos. —Nilü no tenemos nada ahora, quiero vender el auto y donarlo a una fundación... también quería verte, me han dicho que te ha ido muy bien.— explicó, por más que fuera un sin vergüenza en las relaciones... era considerado en otras cosas. —Puedes vender el Auto y si, me ha ido bien... escuché que te han cancelado conciertos, lo lamento.— murmuré.  —Si bueno, mi madre esta arreglando eso...— bufo restándole importancia. —¿Que has hecho sin mi?— —Demasiadas cosas—  —Nilu… me enteré de que pronto será el aniversario de tu familia, ¿Con quien irás este año?— acaso quería ir conmigo, lo miré por segundos... era un cínico. —Con alguien... Me gustaría poder invitarte y que fueras como en los viejos tiempos.— mentí por educación, una sonrisa débil de su parte me hizo dejar de mirarlo. —Sería divertido, pero es mejor seguir con nuestros mundos.— musitó al mirarme y por primera vez me sonrió. —¿Como has estado?— preguntó desviando el tema.  —Bien, no te puedo, mentir los primeros días no lo podía aceptar... como lo has dicho en r************* , crecimos juntos.— conté seria sin tocar el camino de la nostalgia. —Nilüfer... quiero tocar en tu desfile.— abrí los ojos al escucharlo, quería levantar su popularidad a costa de mi.  —llamaría la atención de los medios, creerán que aún estamos juntos y que todo fue un show.— pronuncié tomando sus hombros abriéndole los ojos. —Sería bueno para ti y para mí carrera... y también quiero que aceptes a Corina, hazme ese favor, Nilü.— me estaba acabando, dejé sus hombros en paz algo confundida y herida.  —¿Estás con ella?— pregunté sin pensar, sus ojos me miraron con aquella chispa de vergüenza.  —Nos estamos conociendo, se que es apresurado, pero Nilüfer fueron seis meses, esto terminó hace mucho, tenemos que ser felices ¿no lo crees?— accedí, como podía decirme eso a la cara, ¿Tanto valor tenía?. Quería masticarlo, comerlo entero.  —Si, eso es bueno para ti... es bueno para ambos.— murmuré resignada.  —¿y tu... has conocido a alguien?— cada vez me confundía aun más, ¿me quería!... ¿lo hacía para darme celos o por cinismo?. —Si, he empezado a salir con alguien, de hecho lo llevaré al aniversario...— verlo tan confundido me hizo sonreír para seguir con mi teatro. —Es diferente al resto, es lo que en verdad necesitaba... y te agradezco el haber dejado nuestra relación pues así nunca lo hubiera conocido.— terminé parándome de su lado, ya que la silueta de Paris apareció en el lugar. —Su café.— informó acercándose al hombre con una charola, miré su rostro... estaba perdido, confundido y todo gracias a mí. —¿Quien es Nilüfer?— preguntó de golpe ignorando a Paris y concentrándose en mí, celos... su mirada bajo a mi cuerpo devorándolo por completo. —¿Quien es ese hombre?— siguió. —No lo conoces, no está en el medio como nosotros... el lleva una vida tranquila, la paz que me faltaba.— lo estaba hiriendo al igual que él lo hizo conmigo. —Gracias Paris— Verlo intentar mantenerse calmado me hacía sentir contenta, mire como París accedía dirigiendo sus pasos fuera del lugar dejándonos solos de nuevo. —¿Es un empresario, es Liam?— preguntó refiriéndose aquel hombre de negocios tras mis curvas en el pasado. —No, no tengo por qué darte explicaciones... No quiero terminar mal Barron.— recordé mirándolo beber el café. —No vamos a terminar mal, solo me preocupo por ti... Eres mucho para cualquier hombre, incluso para Liam.— accedí sin importancia. —¿Quieres ir a cenar hoy?— negué, pues hoy me juntaría con aquel hombre para seguir practicando.  —Tengo un compromiso.— contesté. —Por que no me sorprende, ¿irás con él verdad?— accedí sin más que hacer o protestar, quería hacerlo sufrir. —Así es, además sabes el riesgo que sería estar juntos en cualquier restaurante, odio a los medios y sus conspiraciones.— balbucee peinando mi cabello, por qué más que me hiciera tonta... sabía lo que quería, un escándalo, la noticia de nuestra separación no había sido suficiente para su carrera la cual no estaba yendo bien.  —Tienes razón, tú no quieres notas conmigo... ¿En verdad lo quieres tanto?, ¿por que no lo sacas a la luz? y así seguro tu pasarela será un éxito.— negué a cada una de sus palabras, estaba ido por el rencor y en ese momento todo tuvo sentido, ese hombre era una porquería, había dedicado mis oraciones aun dios equivocado. —Solo ha pasado una semana— recordó.  —Lo quiero tanto que no quiero dañarlo, no lo sacaré a la luz por su seguridad... nuestra relación es solo de nosotros y no de todo el mundo, tal vez en un futuro lo haga, pero ahora no me interesa y mis pasarelas no necesitan un escándalo para sobresalir.— discutí a sus preguntas tóxicas, tenia que dejarle en claro que de mí ya no ganaría nada. —Es bueno, pero en mi caso... quiero que todos sepan que Corina es la dueña de mi corazón, solo quería decirte adiós en persona, veo que estás muy feliz.— exclamó decaído como si yo fuera la responsable de aquella ruptura. —¿Dueña?... pensé que se estaban conociendo—  —Bueno, realmente… No quiero sonar como un desgraciado, pero llevo con ella tres meses, lo sé, y lo lamento Nilü, pero con el corazón es imposible dar batalla.— la repulsión y el asco brotaron, era increíble, un canalla, suspiré para tranquilizarme, tenía diferentes formas de acabar con las personas como él, aunque en el fondo aquello me habían devastado, justo en el momento que había superado de cierta forma su adiós.  —Entonces, Barron, espero que seas feliz con Corina y lamentablemente no podré darte el show, ni a ella la pasarela, es lamentable, pero así es la vida... todo sigue igual al perder personas, es un ciclo del ser humano.— sonreí al verlo levantarse del sillón más que decaído, tendría que brillar por el mismo. —Bien... gracias de todos modos, también espero que tu relación dure con ese hombre, me alegra que estes bien, siempre fuiste la más madura de la situación, queriendo vivir etapas que aún no te tocaban.—  —No Barron... se llama saber que es lo que quieres, y no estar jugando... es sencillo, espero verte en un futuro.— solté dirigiendo mis pasos a la puerta de vidrio abriéndola. —Adiós Nilüfer, te deseo todo el éxito del mundo y suerte, estás hermosa.— alce las cejas al escucharlo.  —Igualmente te deseo todo lo bueno de este mundo, cuentas conmigo y tu familia también lo hace.— insistí al verlo cruzar la puerta, tal vez era la última vez nos veíamos en privado.   Al verlo desaparecer regrese a mi lugar, terminando de seleccionar aquellos modelos, no tenia cabeza para pensar en Barron, ya que mi único y gran problema era el castaño y nuestra farsa. Ocho eran los días restantes, con este ensayo solo faltarían dos más y el gran día... para presentarlo con mi familia.  [...] —¿Aún no llega?— pregunté a Paris la cual preparaba todo para la práctica. —No, pero aún le faltan cinco minutos... no creo que falte.— accedí, tampoco lo creía, estudiando cualquier dinero es bueno. —Acaba de llegar.— dirigí mi vista a la cámara; el hombre tocaba la puerta con extremo cuidado. —Pasa Scott.— ordenó mi asistente al abrirle la puerta y colgar el transmisor. —Bien, debemos acabar a las nueve, esta vez solo será una hora... ya que tengo una cena con Niall y su familia.— conté tomando mi móvil, esperando verlo entrar. —Hola, perdón por el retraso... pero ya estoy aquí. — verlo tan arreglando me hizo fruncir el ceño y al parecer el hombre  se dio cuenta de ello. —Tengo una fiesta después de esto.— accedí. —¿Una fiesta?— insistió Paris mirándolo de mal manera. —¿Una mujer tal vez?— —Lo dudo, podemos empezar.— pidió dirigiéndose a mí con pasos largos. —Espero no acabar con otra famosa en esa fiesta.— soltó burlón en un susurro para ambos, negué repetidas veces al observarlo fijamente. —Esperemos que no, porque estás trabajando para mí, por seis meses tendrás una relación formal con Nilüfer Smituz.— aquello lo hizo sonreír con cierta emoción. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR