Desperté y no sabía ni qué hora era, abrí mis ojos muy lentamente y me di cuenta que era de noche, una lámpara con una tenue luz alumbrar un poco la habitación, quise levantarme y un fuerte dolor de cabeza me atravesó el cerebro, el cráneo y todo lo que llamo cabeza, lleve mis manos a la sien y quise masajear, pero al hacer presión el dolor era aún más fuerte, miro hacia la mesa donde está la lámpara y veo un vaso de jugo de naranja con una pastilla, al lado había una nota.
Enciendo la luz de la habitación con el interruptor que está junto a la cama para poder leer la nota con mejor claridad.
"Creo que necesitar esto al levantarse tómela, y vaya a la cocina."
Andrés Lara.
¡Mierda! Volví a cerrar los ojos lanzándome de espalda en la cama quise que la tierra me tragará al recordar lo que pasó, pensé que era un sueño, pero al leer esta nota me doy cuenta que todo fue real.
Abro los ojos nuevamente y me tomo la pastilla con el jugo ya que el dolor de cabeza me va a matar. Inspeccionó la habitación y todo está en orden y me sorprende pues si mal no me acuerdo esto era un desastre, está más limpia que cuando yo lo hago ¿huele a frambuesa?…salgo a la sala y todo está impecable y sigue permaneciendo el olor ¿Dónde están las botellas y cajas vacías? Camino hasta la cocina y veo encima de la mesa que se encuentra un envase junto a otra nota.
Me imagino que ahora tiene hambre, pues aquí tiene una comida un poco más saludable que la que venía comiendo durante estos días.
PD. Le espero mañana en el trabajo...
Atte. Andrés Lara.
No puedo creer lo que mi jefe ha hecho por mí, tomo el envase y lo meto al microondas, después de calentarla procedo a comer, no sabía que tenía tanta hambre hasta que probé el primer bocado de la rica sopa.
Con un poco más de ánimo, pero con la tristeza igual en mi corazón busco el teléfono y lo enciendo. Varios mensajes llegan, y otras notificaciones de llamadas.
Los mensajes eran de mis amigos, todos decían básicamente lo mismo "queremos saber de ti" "contesta los mensajes" "ya te dimos tiempo suficiente si no contestas iremos hasta tu casa" abrí el w******p y escribí el en grupo.
Estoy bien chicos, no se preocupen por mí, solo necesito tiempo. Les escribiré después para quedar. Cuando el dolor pase. ¡Los quiero!
-Mónica: Me importa una mierda si necesitas tiempo, ya te di suficiente y no es bueno estar sola. Ya voy camino a tu casa, y no me iré de allí hasta ver que estas bien.
-Robert: yo igual… casi llego.
Cris: ya estoy aquí.- leo y pienso que por lo visto todos se pusieron de acuerdo para venir.-
Leo el último menaje alguien toca a la puerta y doy gracias a dios que ni jefe haya limpiado la casa. ¡Oh, por Dios! Mi jefe limpio mi casa. ¡Qué vergüenza!... aunque bueno nadie lo manda a venir...
Abro y encuentro a Cris frente a mi puerta, este me ve de arriba a abajo y entra sin decir nada a mi casa, estaba a punto de cerrar la puerta cuando llega Robert hace lo mismo que Cris y entra.
Cierro la puerta y cuando me volteó para hacer frente a mis amigos vuelven a tocar a la puerta, bufo y abro para encontrarme a Mónica, esta se abalanza encima de mí rodeándome con sus brazos.
-¡Karen! - dice y me sigue abrazando un poco más fuerte.
- No... Puedo... respirar. - dije con el poco oxígeno que quedaba en mis pulmones... ella me suelta y entra a mi casa, cierro la puerta y me giro para ver a los tres que miran mi casa con asombro. Y lo comprendo yo también la miro así, nunca había estado tan limpia.
- Wow- dice Robert.
- No pensé que estuviera tan limpia. - dice Cris.
- Pensé que la iba a encontrar hecha un desastre y con botellas en todos lados. - dice Mónica y veo como Robert y Cris asienten respaldando las palabras de mi amiga. Si supieran que de verdad estaba así. Pensé.
- qué poca fe me tienen.- dije haciéndome la ofendida.- Pues ya ven que no está así. Y ya vieron que estoy sana y salva, así que dejen el drama.
- Wow, sí que estas de humor.- dijo con burla Cris.
- ¿No has sabido nada de él? Pregunta Robert y no hace falta que diga nombre porque se de quien habla.- augh. - se queja Robert sobando l arte de atrás de su cabeza donde Mónica le había golpeado.
- No preguntes por él idiota. - le dijo lanzándole un mirada asesina.
- Perdón.- dijo y Cris empezó a reír para luego unirse Mónica y Robert, yo solo los miraba no veía la gracia en el asunto pero ellos al parecer si, estos son mis amigos, los que ahora tengo y que tal vez algún día también perderé como pierdo todo en esta vida, ellos están locos y así yo los quiero pero no puedo evitar llegar a pensar si me querrán ellos a mí, como ara quedarse siempre a mi lado.
- Muy bien chicos, ya está bien, ya me vieron, ya se percataron que estoy bien, ahora se pueden ir.- les dije y me gire para abrir la puerta, era mejor alejarlos ahorita que mi corazón ya estaba sufriendo y no más adelante cuando sanara y ellos lo volvieran a romper con su partida.
Ellos me miraron con asombro y abrieron sus ojos de par en par, pero no dijeron nada, siempre respetaba lo que yo decía, así que fueron saliendo de uno a uno, dejando de último una Mónica que me miraba molesta ya que como siempre es quien me lleva la contraria.
- Se lo que pretendes, y déjame decirte que conmigo no funcionará, no me apartaras, no te dejaré sola, soy tu mejor amiga casi tu hermana y te conozco, te daré unos días más pero después vendré nuevamente. - dijo y salió de mi casa.
Y si tenía razón, no quiero nadie a mi lado, así no sufro cuando me dejen sola, así como lo hicieron mis padres y mi hermano al irse a otro estado lejos de mí y tal como lo hizo Manuel.
Me fui directo a mi cuarto, el tiempo de luto había pasado, dejando oscuridad en mi interior y un vacío que nadie puede llenar, a partir de ahora no hay más Karen feliz, no hay más amor, ya no creo en el amor, pues sólo me trajo daño.
Ame a mis padres y mi madre murió dejándome sola y mi padre de cierta forma también murió en vida, se entregó al alcohol, haciendo que tanto mi hermano y yo tomaremos rumbos diferentes, ame a Manuel y el me hizo daño, me abandono y me dejo sola, no estoy hecha para el amor, y aunque aún amo a Manuel, sé que con el tiempo dejaré de hacerlo.
Me lance a mi cama, y llore una última vez, jurándome a mí misma que no lo volvería hacer, no volveré a llorar y mucho menos por el amor y a partir de mañana empezaría una nueva Karen.