Me levante temprano, me tome otra pastilla pues sentía un poco de molestia en la cabeza. Me duche, vestí con una falta tubo hasta mi rodilla color n***o una chaqueta a juego y una blusa blanca, el típico traje de secretaria.
Solo me aplique un poco de compacto para tapar las ojeras que tenía por tantos días de insomnio y de alcohol sin control, recogí mi cabello en un moño, y salí a esperar el bus, pues no tenía carro, eso también Manuel me lo había prohibido, según por no tener dinero y porque yo no lo necesitaba ya que mi lugar era estar en casa.
Llegue a la empresa y salude a Raúl y Marcos, los de seguridad, luego subí a la oficina, aún era temprano, por lo tanto no había llegado el jefe.
Media hora después escuche la puerta de la oficina del jefe abrirse para después escuchar movimiento adentro, me levante y abrí la puerta que dividía mi oficina con la del él y entre, Andrés estaba en su escritorio ya revisando algunos documentos.
- Buen día, señor Lara. - dije con mi tono carente de emoción, dejo los documentos a un lado y levanto la vista para observarme.
- Buen día señora Torres. - dijo y sentí mi corazón romperse más, y el nudo formarse en mi garganta, ya no era más la señora Torres ahora era simplemente Karen Salas.
- Me alegra que haya vuelto ¿Cómo se encuentra? - Pregunto aun mirándome y sonriendo.
- Bien… solo le quería decir que ya me incorpore al trabajo y que estoy a la orden para lo que necesite.- dije lo más neutra que pude después de tragar el nudo en mi garganta.
- Gracias y de nuevo me alegro de que se incorpore al trabajo, es bueno tenerla por aquí.- forcé una sonrisa que no me llego a los ojos, de hecho creo que era más una mueca que una sonrisa.
- ¿le pasa algo?- Pregunto el jefe, quitando su sonrisa. Seguro se acordó de las condiciones en que me encontró ayer.
- No, no pasa nada- dije dando la vuelta para volver a mi oficina. - ah, señor Lara de ahora en adelante soy señorita Salas. - aclare y entre a mi oficina…No quería ni tenía porque darle explicaciones a mi jefe, pero ya no quería que me llamara por el apellido de Manuel, me hacía daño recordar que no está más a mi lado y escuchar su apellido era como meter el dedo en la herida, dolía y ardía como los mil infiernos.
Estaba en mi oficina, habían pasado como dos horas cuando recibo una llamada por el teléfono interno de la empresa y era de mi jefe
- Por favor venga a mi oficina.- pidió
- Enseguida voy. - dije y colgué levantándome de mi escritorio donde estaba acomodando un montón de documentos que tenía atrasado por mi ausencia y camine hasta la puerta que comunicaba nuestras oficinas y entre sin tocar y el seguía observando unos documentos, su ceño estaba arrugado y hacia muecas extrañas con su rostro, una sensación extraña se instaló en la boca de mi estómago, se veía algo cómico con tantas muecas, pero aun así no sonreí, no me salió ni siquiera un gesto.
- Necesito que vaya al área de ensamblaje y me traiga el nuevo prototipo del celular que se está creando. - dijo mi jefe a penas entre.
- De inmediato me dirijo allí. -respondo dando la vuelta para marcharme.
- Ah, otra cosa, tengo una reunión a la hora del almuerzo, y es necesario que este usted Karen.
-no hay problema. - dije y salí de allí rumbo al área del ensamblaje.
- Hola soy la secretaria personal de señor Lara, vine a buscar un prototipo. -dije hablando a un chico que se encontraba de espalda.
- Oh, si ya sé quién eres- dijo dando la vuelta. - me llamo Ricardo. -y tendió la mano que acepte por ser cortes porque en realidad no quería tener contacto con ningún hombre.
- Soy Karen. - respondí y él sonrió. Tenía una sonrisa linda, en realidad era lindo, tenía una cara fina, era alto, blanco y su cabello era rubio y sus ojos eran de un color miel muy atractivo.
- Bueno aquí tienes. - me tendió una cajita con el prototipo del teléfono. - después me los traes cuando el jefe lo haya revisado, junto con el informe de lo que opina.
- Ok nos vemos luego. - le dije y salí de allí nuevamente a la oficina del jefe.
- jefe aquí tiene lo que me pidió.- indique cuando estuve de nuevo con el señor Lara.
- ok, gracias- respondió sonriendo y tomando la caja que le tendí, luego di media vuelta y salí de allí de nuevo a mi oficina
La hora del almuerzo llego y aunque no tenía apetito, pero tenía que ir por el dichosa comida que no me causaba gracia, así que me encuentro esperando recostada a mi silla a que el jefe aparezca y anuncie que ya nos vamos, pasan unos minutos y nada de nada de mi jefe, así que voy al baño que está en mi oficina, mi cara de horro al mirarme al espejo fue épica, no vi a la mujer que fui en un pasado, ahora estaba más delgada, mi cabello lucía sin brillo, y mis ojos sin vida, y sin contar que tenía una bolsas con ojeras debajo de mis ojos.
Saque de mi bolso el estuche del polvo compacto y aplique un poco en mi rostro, luego un poco de máscara para la pestaña e hice una línea por encima del párpado con un delineador n***o, un brillo labial y listo, y aunque mi rostro ya no parecía el de un zombi, no me sentía mejor, desee tener un estuche especial de maquillaje y así poder maquillar mi alma y cuerpo por dentro y así mitigar el dolor.
Solté un suspiro y resignada salí del baño, a la oficina a esperar al jefe, me lleve una sorpresa al verlo de pie junto a mi escritorio viendo una foto mía con mis padre, era la última foto que tenía junto a mi madre, antes de que ella falleciera, las otras fotos, las de Manuel y yo, ya las había desechado.
- ¿son sus padres? Pregunto aun observando la foto.
- Si, y por favor le agradecería que dejará la foto en su sitio.- pidió, la verdad era que no quería hablar sobre mis padres, y temía que él podría seguir preguntado y el tema de mi madre era un tema muy delicado.
- Disculpe. - hablo colocando la foto donde la había encontrado.- no era mi intención incomodare. – menciono aclarando su garganta.
- Bueno, es hora de irnos a almorzar- mencionó unos segundos después para dejar zanjado el tema, camino hasta la puerta y la abrió para mí.- Después de usted.- Dijo sosteniendo la puerta para que saliera.
Salimos juntos y caminamos hacia el ascensor en completo silencio, sentía como Andrés me observaba, me estaba sintiendo incómoda, volteó para encararlo y él estaba sonriendo, abrió la boca para hablar algo, pero justamente en ese momento las puertas del ascensor se abrieron.
Después de eso no hubo ningún intento de comunicación entre nosotros, llegamos al restaurante, mi jefe muy amable corrió la silla para que tome asiento mientras esperaban a los socios con los cuales se reunirían.
- ¿le puedo preguntar algo? Dijo Andrés después de varios minutos de silencio, salí de mis pensamiento, unos donde soy feliz con Manuel, uno donde los dos salíamos a pasear, a comer, justo como estoy en estos momentos con mi jefe pero que en vez de Andrés sea mi amado Manuel, sacudí mi cabeza alejando esos pensamientos, ya que mis ojos volverían a derramar lágrimas que no estoy dispuesta a dejar salir y me concentre en prestar atención a Andrés.
- Si, ¿dígame? - respondí esperando que mi jefe preguntará lo que quería saber.
- Le puedo decir Karen, es decir ¿la puedo tutear? Dijo y mostró esa sonrisa que si yo no estuviese tan triste, tan deprimida, me parecería la sonrisa más bella que he llegado a ver.
- oh, bueno… este no hay problema.- respondí, de todas las cosas que podía preguntar no me imagine que sería eso, tal vez preguntar ¿por qué ahora me dijo que le dijera señorita en vez de señora? o ¿por qué respondió de esa manera por la foto que yo observaba?
- ¡Fantástico! no me gusta tratar a mis empleados de usted, somos una gran familia. Así que tú también puedes decirme Andrés. - su jefe acotó con la sonrisa más bella que la anterior si era posible, mientras que yo solo hice una mueca y asentí con la cabeza.