Al día siguiente. Azael y Zahara tomaron el control de la empresa Nolan, enfrentando las preocupaciones y dudas de los empleados. Con calma y determinación, respondieron a cada pregunta y restauraron la confianza en la compañía. Al final del día, la reputación de la empresa se mantenía intacta, y los socios y empleados parecían aliviados al saber que Zahara sería la presidenta y Azael el CEO. La estabilidad de Nolan Enterprises se había asegurado, pero Zahara aún sentía un vacío. Cuando Zahara regresó a su oficina, su asistente se acercó con un tono cauteloso. —Señora Zahara, tiene una visita —anunció. Zahara no esperaba a nadie, y sintió un nudo en el estómago. Al abrir la puerta, encontró a Gina, la mujer que encarnaba el dolor de su pasado, sujetando de la mano a una pequeña niñ

