Mañana, mañana debía declarar. Mañana sería el día en el que debía contarles a muchos extraños todo lo que Kai me hizo. Sentí como mi estómago se revolvía. De repente no tenía ánimos para beber y hablar mucho, sólo quería esconderme en mi cama y escuchar música deprimente hasta que llegara la hora de ir al tribunal. - ¿Te encuentras bien preciosa? - La voz de Liam me trae de regresó a la realidad. Estábamos sólo nosotros dos en la cocina, los demás estaban discutiendo algo en la sala. -No me siento muy bien- Digo intentando ahuyentar esos malditos pensamientos. Liam rodeo mi cintura con sus brazos, acercarme a su pecho. Parecía el único lugar seguro en este momento. - No tenemos que hacer esto hoy, mañana va a ser un día duro- Cierro los ojos y siento el aroma de su perfume que

