Capítulo 38

4911 Palabras

Después de dejar que Silver corriera conmigo sentada sobre su lomo durante varios minutos bajo los cálidos rayos del sol, me dirigí hacia la yegua en la cual Giovenni me esperaba con una gran sonrisa pintada en el resto. Le sonreí de vuelta al llegar a su lado y obligué a Silver a quedarse quieto, ya que parecía reacio a acercarse a la yegua castaña con la que debería compartir el viaje. Acaricié su cabeza juguetonamente y él movió las orejas al mismo tiempo que resoplaba, como diciéndome “pensé que saldríamos solos, Clarisse”. —Lo han cuidado bien —le dije agradecida a Giovenni en cuanto comenzamos a movernos hacia ninguna parte—. Aunque hubiera preferido que de todas formas no lo trajeran, debo admitir que lo veo bastante mejor de lo que pensé que estaría. ¿Alguno de tus hombres es cuid

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