CAP 20. Tenemos que hablar

1403 Palabras
POV Emma Entramos en la sala de música con facilidad, parece que siempre mantenía abierta, sin embargo, estaba abandonada ya que al entrar encontramos una gruesa capa de polvo sobre todo en el lugar, los muebles, el suelo y alfombras, los estuches de los diversos instrumentos y por suerte, sobre un cubierto piano de cola. –Por lo menos tuvieron la precaución de cubrir los instrumentos –pensé en voz alta. –No podría decirte cuando fue la ultima vez que se usó esta sala, aunque, ya que lo pienso un poco, creo que Amelia en algún tiempo hace años estuvo estudiando un algo de música, quizás usó esta sala, no lo sé realmente –dijo Alexander dubitativo–. Sin embargo, si es de tu interés puedo pedir que la limpien. –No se que será de mi de ahora en adelante, asi que, si por lo menos puedo tener acceso a la música con este salón, lo agradecería mucho –dije temblorosamente, mientras tocaba nerviosa la tela que cubría el piano, era la primera vez que reconocía en voz alta la incertidumbre que sentía respecto a mi actual situación. Para mi alivio el solo asintió, observe como brillaron ligeramente sus ojos, lo cual ya estaba asociando con las comunicaciones mentales o enlaces, como les decían. –Pronto limpiaran el lugar, lo que no puedo garantizar es el estado de los instrumentos, pero quiero que sepas que si necesitas algo, lo que sea, puedes contar completamente con mi apoyo –dijo el, observando mis ojos con calma–. Salgamos un momento al jardín. Alexander extendió su mano hacia mi y me permití tomarla, me llevó cuidadosamente al jardín guiándonos debajo de una bella pérgola abarrotada de buganvilias con hermosas flores blancas por toda su extensión, brindaba una vista tranquilizadora, buena sombra y un ambiente fresco, resguardándonos del ahora ardiente sol de medio día. El buscó un banco de madera bajo la pérgola y nos sentamos alli a contemplar el parterre gigantesco que se encontraba en el centro del jardín, igualmente apretujado de una cantidad exquisita de flores de varios tipos, algunas ni las podía reconocer. –Hablemos un poco de eso que dijiste antes ¿te parece? –dice él y percibo su intensa mirada, sin embargo, yo estaba perdida entre las flores, pensando en como abordar lo que sigue. –Vale, entonces tenemos que hablar de muchas cosas, porque tengo muchas dudas. –Si me permites comenzar con algo, por favor siente libre de hablar de todo lo que quieras, todas la preguntas y dudas que tengas, todos los pensamientos que quieras compartir conmigo, lo que mas quiero en este momento es poder conocerte y entenderte mejor –dice el ahora dirigiendo su mirada al frente y acariciando suavemente mi mano, ya que nunca la soltó–. Se que nada de esto ha sido sencillo. –Mi primera duda es ¿podré volver al mundo humano? Tu padre hizo la declaración de que no podré hacerlo otra vez. –Si realmente quieres volver –dijo el atorándose ahora con sus palabras–, puedo abolir esa orden, ya sea que quieras volver de visita o permanentemente –dijo con evidente sufrimiento. –Aún no decido eso, pero si por lo menos es una posibilidad volver de visita seria espectacular, tenia una vida allá, no es tan fácil desprenderme de ella –respondí y un poco de calma volvió a él. Realmente lo único que me preocupaba era mi madre. –Cuéntame una cosa, has mencionado que mi sentencia fue excesiva ¿Cómo es eso? –pregunte, para decidir finalmente si le contaba o no de mi madre. –En tu caso, debido que sucedió huyendo de una guerra en curso e incluso de la invasión al castillo, lo que asumo por lo que me dijeron de tu historia, realmente no ameritaba un castigo. –Es decir, que eso tambien aplicaría para mi madre –comenté y el asintió–. Confiare en que las virtudes que me dijeron que tienes son ciertas, y confiare en que puedo contar con tu ayuda –dije mirándolo seriamente. –Antes mentí –dije y pude ver la confusión en su mirada–, mi madre si está viva, le mentí al rey y a Amelia –dije suspirando y el asombro se apodero de sus expresiones. –No entiendo –dice finalmente Alexander–, supe que Amelia uso un comando para indagar sobre tus padres y respondiste que estaban muertos. –Su comando me hizo cosquillas y no mentí sobre mi padre, el murió peleando mientras mamá huía. Ella y yo vivimos solas todo este tiempo, pero si mentí cuando dije que ella tambien estaba muerta–dije encogiéndome de hombros–, su comando no hizo efecto en mí. Alexander se quedo con la boca abierta y luego empezó a reír fuertemente. –Chica lista –dijo asintiendo con la cabeza–, y no tienes de que preocuparte sobre tu madre o sobre el hecho de mentirle al rey. El solo es una fachada Emma, realmente quien lleva el reino soy yo y puedo encargarme de eso tranquilamente. Una tensión que me presionaba sin saber fue finalmente retirada de mis hombros cuando el dijo eso, quiere decir que si mamá quiere volver puede hacerlo tranquilamente, podría volver a ver a Jaz. La alegría ahora se desbordaba de mí, pero habia un pequeño detalle, antes el no se inmutó cuando comente que era hija de una sirvienta, pero son dos generaciones y una de ellas sirve en el castillo. Antes de poder mencionar algo más, el hilo de mis pensamientos fue interrumpido cuando el hombre de esta mañana, Andrew, llegó acompañado por una Jazmine muy asustada, ambas nos sorprendimos bastante cuando nos reconocimos la una a la otra. Sus ojos amenazaban con desbordar un torrencial de lágrimas, asi que sin pensarlo me levanté y corrí a ella para abrazarla, se calmó al instante. –Mi niña, te ves muy bien ahora –dice ella retirándose de mi abrazo y tocando mi mejilla. –En parte es gracias a ti Jaz, muchas gracias por cuidarme –dije. –De hecho, por eso la hice llamar Jazmine, estoy agradecido por su buen juicio y por cuidar de mi compañera cuando yo no estuve aqui para poder hacerlo –dijo Alexander y los ojos de Jazmine casi se desorbitan cuando lo escuchó, ella me observó como buscando una confirmación y asentí para afirmar lo que acababa de decir el. –Asi que, me gustaría brindarle una recompensa –dijo Alexander y fui yo ahora la sorprendida, por otro lado Jaz estaba sin palabras. –Alteza no lo hice con ninguna intensión secundaria, solo queria ayudar a la joven que estaba siendo injustamente tratada –Observé que no mencionó nada sobre nuestra relación. –Lo entiendo, sus acciones fueron valientes y altruistas, sin embargo, por favor permítame retribuirle, asi que piense con tranquilidad que desearía como recompensa, ¿quizás una vivienda bonita y cómoda? Si quiere tómese su tiempo e infórmele a Andrew su decisión, hare todo en mi alcance para brindárselo, desde que sea por supuesto algo racional –dijo el, Jaz lo observaba con resolución y confianza. –Alteza si es honesta su intensión como creo que lo es, solo hay una cosa que se me puede ocurrir que… –ella se interrumpe y me observa meditando sus palabras. –Jaz, ya le dije que mamá esta viva, tambien me comentó que ella no sufriría ninguna consecuencia, de hecho, estaba a punto de preguntarle si ella seria bienvenida en caso de querer volver al reino, sé que siempre extrañó a los suyos –le informe y la delicada compuerta que detenía su llanto se rompió. –Emma, si tu madre quiere volver por supuesto que es libre de hacerlo –dijo Alexander y Jaz intensificó su llanto. Los dos hombres me observaron con rostros confundidos y yo solo suspire. –Descubrimos que Jaz es mi abuela, no ve a mi madre desde que ella huyó y siempre pensó que habia fallecido –aclaré. –Ya veo, en ese caso –respondió Alexander pensativamente– Jazmine, no es necesario que continues trabajando como sirvienta en el castillo, podemos adecuar un espacio para ti y tu hija en el castillo si desean vivir aquí, y por supuesto tampoco tendrán que preocuparse por el dinero.
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