Mara Parpadeé mirándolo, estaba sorprendida. —Estoy entrenando para ser la Gamma de la manada —dije. Aunque sonó como una pregunta. Él dejó de caminar y se volvió hacia mí. —Mara, tTodos saben que te uniste a la academia por Darian —dijo, no con crueldad, solo con honestidad—. Eres buena en eso, pero también he visto cómo lees textos médicos y cóomo se iluminan tus ojos cuando hablas de anatomía, de curación. Podrías hacer ambas cosas, si quisieras. El hecho de que lo notara me dejó atónita. No solo lo notó, quiero decir, Lucian me prestó atención. —N-no puedo permitírmelo económicamente —hable en voz baja—. Incluso si quisiera volver, es demasiado caro. —Soy el dueño de Steel Corp —dijo simplemente—. Yo pagaré. Negué con la cabeza de inmediato. —¡No! No quiero provocar la ira de

