Enngel. Entre todo lo malo que había sucedido, ver a Ediel con una expresión tan acabada me destrozó. Si yo estaba mal, él también. Deseé que él me sacara de ese lugar, pero no podía esperar tanto cuando Ediel probablemente no sabía de mi paradero. Entonces, a pesar de mi situación inerme, quise luchar por salir. Patricio se alejó hasta el otro extremo, luego que intentara sujetarme lo mordí dos veces. —Esa actitud lo va a empeorar todo —dijo sacudiendo su mano. Lo observé con profundo desprecio. —Nos iremos en la mañana, despídete de tu bastardo porque no llegará a México con nosotros. —Si tú matas a mi bebé, tendrás que matarme a mí, por qué si me dejas viva intentaré acabarte en cada oportunidad que tenga. Con una sonrisa malévola se acercó, sujetó mi barbilla con fuerza y m

