Enngel. Obtener ese gesto de su parte era una clara indicación de lo que deseaba: que estuviéramos juntos de manera definitiva. Pues, él se entrevió a comprar aquellas argollas años atrás, al confesarme que me quería como mujer. —Son nuestros anillos de boda. Pensé que no existían más —dije. —Los guardé. No me podía deshacer de todas tus cosas y menos de estas argollas. ¿Recuerdas que las hicimos en tu clase de arte? —No lo olvidaría jamás. —Te la iba a dar la noche de la cena en el starlight, pero pasó lo que pasó. —Ahora si todos sabrán que somos esposos. —Me puse mi argolla y luego le puse la suya. —Estoy seguro de que todos tienen eso claro. —Me llevó hacia él y me besó. —Hagamos una ceremonia de boda —propuso. Sonreí ante eso, lo besé y enredé mis brazos en su cuello. Nos

