Enngel. Tener a mi suegra en casa era una disensión en la familia. Ella era muy hiriente y sus hijos no estaban dispuestos a escuchar sus opiniones. Antes que ella pudiera decir algo más acerca de los Pérez, Olga habló tan enojada que su mirada se tornó oscura. —Deberías sentir vergüenza, madre. Nunca nos vienes a ver y cuando lo heces es para buscar dinero y criticarnos. —Olga apoyó sus manos en el comedor —No estoy aquí por dinero, vengo por mis hijos —refutó su madre. —Eso somos cuando nos necesitas, porque si somos sinceros tú hace mucho que nos abandonaste. Y no me digas que te preocupas por nosotros, ¿me has preguntado como me siento con la depresión? No, eso demuestra que no te preocupo como dices. Mi cuñada salió del comedor con Oliver tras ella. Amelia vio a sus otros hijo

