Ediel. La carga de responsabilidades de los últimos días me obligó a levantarme temprano, a pesar de que deseaba quedarme en cama con Enngel, quien dormía a mi lado. Cuando me aparté, ella abrazó una almohada como compensación por mi ausencia. La besé después de correr el cabello en su frente. Al salir del baño, ella estaba de pie amarrando la bata a su cuerpo. —¿No es muy temprano para ti? —pregunté a la vez que me dirigí al vestidor. —Te ayudaré con el trabajo. —Sonrió cuando me giré a ella —También tengo hambre, necesito comer algo. Solo pude levantar una ceja para hacer evidente mi escepticismo. —Ojalá Olga acepte cocinar paquetes, huevos y chocolate. —Habló con expresión famélica. No la escuché más cuando entró al baño. Bajé una vez estuve listo. Olga entró a la sala junto

