Enngel Cuando inició el día, no pensé que terminaría de tal forma. Menos, que era el momento para tal descubrimiento que tanto deseé. Pero, las pistas se fueron acumulando frente a mí, y era consciente que para concluir mi hallazgo debía hacerme ver como una desentendida, en especial ante Lalo y Alfred. Aún en la suite, nos quedamos cerca. Lalo se alejó un poco, mientras la mujer que en definitiva me volvió a recalcar que su verdadero nombre era Juana Juárez, se acercó a la botella de tequila que reposaba sobre la mesa de centro. —Emerson siempre presumió que eras un mujercita muy astuta, no se equivocó —dijo Eduardo. Se recostó contra el respaldo de sofá, con un porte firme, elegante y me resultaba familiar—. ¿Cómo has descubierto esto? —Si no me equivoco, ha sido por mí. Hoy que me

