Enngel. La mujer frente a mí, llevó la vista a la puerta del baño de donde no salió nadie. —Sé que solo yo debo limpiar aquí, pero le he pedido a una amiga que me ayude. La suite es muy grande —explicó por fin. —¿Siempre has sido tú la encargada de esta habitación? —Sí, señorita. —Entonces, ¿sabes si alguien aparte de Emerson se quedó aquí? —No he visto a nadie más que a su padre —aseguró. Estaba segura de que la ropa que vi en el closet no era de Emerson. Si no había nadie porqué no ceder la suite. —El señor ordenó que solo yo debía ingresar aquí, una vez a la semana. No he visto a nadie más —explicó —. Lamento traer a alguien, solo necesitaba ayuda. —No te preocupes, has lo que te dijo mi padre. —Miré hacia la puerta del baño que no volvió a abrirse. —Así será señora.

