Dos sombras recorrían el enorme bosque con gracia y astucia de lejos se podrían confundir perfectamente con viajeros o lugareños, pero quien se acercará a ellos corría un terrible peligro. Aquellas figuras no eran más que un par de demonios con una túnica negra que cubría por completo su rostro y cuerpo, ambos en busca de un único cometido….
encontrar a la diosa de la luna AIDA.
̶ ya casi llegamos- anuncia una profunda voz masculina.
La otra figura asiente sin mirarlo y continúan su camino bajo la luz de la luna leña. al llegar a la cascada ambos toman asiento en la orilla del lago observando la luna reflejada en el agua cristalina.
̶ Kassandra debe de estar enojada porque no vino con nosotros- comenta burlón el chico.
La otra figura a su lado no respondé, ya que sus ojos pueden enfocarse solamente en el agua que ha comenzado a agitarse con desesperación.
̶ Ahí viene – murmuró la voz de la joven demonio
Del agua broto una mujer joven con delicadas curvas enfundadas en un precioso vestido blanco resplandeciente al igual que sus largos cabellos rubios platinados, sus ojos grises eran muy claros y su piel era tan blanca como la nieve.
̶ ¿Qué desean en mis tierras los hijos de satanás? - dice la mujer con voz autoritaria observándolos
Ambos demonios descubrieron sus rostros, lo cuales solamente se podía distinguir de entre las sombras un par de ojos gatunos color rojo sangre junto a un par de sonrisas maliciosas.
̶ Es un gusto volver a verte Aida - dice el demonio
̶ Lástima que no pueda decir lo mismo de ustedes Anastasia y Christopher- contesto la diosa con un gruñido dirigido hacia los hermanos
Ambos nacidos de Cordelia la última esposa del mismo rey de los demonios. La cual había muerto luego de concebir a su hija menor.
Una sonrisa arrogante se cruza en el rostro de Anastasia- una pena lamentable. Por cierto, he escuchado que se está efectuando una guerra en tus tierras. ¿acaso la diosa de la luna es incapaz de aplacarla? – pregunto con burla
Justo en ese momento una enorme batalla de dos clanes de licántropos se estaba realizando no muy lejos de donde ellos se encontraban.
Aida fulmina con la mirada a la chica – sabes muy bien que no se me permite intervenir en las batallas… si solo vienes a molestar con tus insolencias, marchate de mi tierra en este momento- un carraspeo se hace presente en la conversación.
̶ Disculpa mi atrevimiento diosa, pero hemos venido a proponerle un trato- dice Christopher que hasta ahora se había mantenido en silencio.
̶¿qué puedo querer de parte de unos demonios sin cuerpo como ustedes?
̶ Precisamente es eso querida Aida – responde con una sonrisa Anastasia – como sabrás, no podemos materializarnos en este mundo sin el consentimiento de nuestro padre y como este se encuentra en un profundo sueño, es imposible que nos otorgué el don.
̶ Sin embargo- continuo el chico- un dios de la tierra si puede otorgarnos ese don-
Aida observa totalmente serena a ambos hermanos – y ustedes piensan que yo les brindare un cuerpo mortal sin darme algo a cambio?
Anastasia suelta una sonora carcajada que se puede escuchar por todo el bosque
̶ Para nada Aida …… mi trato es el siguiente…- la sonrisa del demonio se amplió a un más, cosa que a la diosa le produjo un leve escalofrió en su cuerpo inmortal- ... nosotros acabaremos con la guerra de los perros por ti y como pago por nuestros servicios, nos darás la forma mortal que tanto ansiamos poseer
Como sé que cumplirán su promesa – pregunto la diosa pensativa Los hijos del rey demonio le sonrieron
̶ No tienes otra alternativa diosa. Si no eliges, tus queridos lobitos terminaran matándose entre si- dijo Christopher
La diosa se horrorizo ante las palabras del joven demonio. Ella sabía a la perfección que esa era una posibilidad si no detenía la batalla en estos momentos, pero no podía hacerlo ya que había realizado un voto en contra de la violencia hace muchas lunas.
̶ Pero si te sirve de algo…- dijo Anastasia atrayendo la atención de nuevo de Aida- juramos por nuestro rey y padre satanás, que acabaremos tanto esta como las guerras futuras-
Aida escucho los gritos de desesperación de sus hijos, llevo ambas manos a su cabeza en un intento fallido por aplacar esos sonidos desgarradores de dolor.
Observo a ambos demonios con desesperación. Su mente le decía que era una mala idea, mientras su instinto la estaba obligando a buscar una solución factible.
̶ De acuerdo- susurro afligida
Los demonios sonrieron con grata felicidad. Anastasia pronunció un par de palabras en su idioma nativo que en seguida hizo que otra figura femenina se materializara en frente de la diosa.
̶ Aida recordaras a Kassandra? Nuestra hermana menor- pregunta anastasia
La chica era idéntica a sus hermanos solo que en vez de portar unos ojos rojo sangre, esos eran de un color verde muy intenso producto de su ADN hibrido.
La diosa hizo una mueca de disgusto, pero en vez de pronunciar palabra alguna se limitó a asentir
̶ ¿entonces tenemos un trato diosa? - pregunto Christopher
Aida que se encontraba levitando sobre el agua del lago descendió hasta la orilla donde estaban los demonios.
Se acerco hasta la sombra de lo que suponía era el cuerpo de anastasia. Con una de sus delgadas uñas realizo un pequeño corte, del cual no tardo en producir sangre color dorado, luego observo con detenimiento al demonio y le tendí la mano ensangrentada.
̶ Tenemos un trato- afirmo en un susurro
Anastasia sonrió e imito la acción de la diosa – un gusto hacer negocios contigo – murmuro en el momento en que choco su mano igual ensangrentada con la de Aida
En cuento el contrato fue realizado los ojos de los tres demonios comenzaron a brillar a mas no poder.
̶ Ahora ¿Cuál manada debe extinguirse? - pregunto anastasia con regocijo a la diosa
Aida soltó un grito de sorpresa. Eso no formaba parte del pacto ¿ella decidirá cuál de sus hijos debe morir? ¡JAMÁS!
̶ No – dijo entre dientes – nunca dije que alguien debe morir-
̶ Esa es la única solución Aida. Elige o nosotros los haremos por ti, aunque no me molestaría en lo absoluto hacerlo… seria divertido escoger-
La diosa de la luna comenzó a arrepentirse de haber aceptado el trato. Pero ya no podía echarse para atrás, así que con todo el dolor de su enorme corazón susurro las siguientes palabras.
̶ Ustedes pueden escoger- y de un momento remolinos de vientos se colocaron alrededor de la mujer elevándola a la vez que su cuerpo se desvanecía.
Antes de marcharse observo la silueta de la sonrisa siniestra de Anastasia y se prometió a ella misma que cuando llegara el momento correcto se encargaría de borrársela.