Desde niño crecí con ideas vagas de lo qué significaba la vida. Para mí solo era el simple vivir por vivir. Pero, sentir que estás vivo son dos cosas distintas. -¿Qué es vivir?- -¿Por qué me haces esa pregunta? Eres rara... ¿Te lo han dicho?- La pelinegra miró a través del cristal de el techo. -Tú eres el primero... Al igual que tú no me gusta mucho socializar- -Pero, tú tienes una personalidad alegre- Contradije. -¿Y...? Eso no significa que me gusten los lugares concurridos, o hablar- -Tal vez por eso parloteas tanto conmigo... Porque solo necesitas a una persona para decir todo lo que tienes por decir- Dije observando un libro de portada roja. -¿Vas a tomarlo?- -Me gusta leer, pero siento que terminaré perdiéndome en el libro si leo alguno...- Lo devolví a la repisa. -¿Por qué

